La Semana Santa en Boyacá a puerta cerrada por el coronavirus #TresAñosDeCovidEnBoyacá

La Semana Santa del 2020 nunca se olvidará por ser una de las primeras veces en la historia del catolicismo en la que no se celebraron los tradicionales y concurridos rituales con los que se recuerda la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús.

Las iglesias tuvieron cerrar sus puertas para hacerle frente a la pandemia y tratar de evitar la propagación del coronavirus. Fotos: Archivo/Boyacá Seie7e Días.

El pánico era generalizado hasta el punto de que ni siquiera se realizaron para ser transmitidos por la televisión o las redes sociales como el lavatorio de los pies, la procesión con el Santísimo Sacramento del Jueves Santo, el sermón de las Siete palabras o el ritual del fuego y la procesión en el inicio de la vigilia pascual.

Una de las únicas celebraciones del viacrucis se dio el viernes santo en la catedral de Tunja a puerta cerrada y se pudo ver por Telesantiago con la retransmisión a través de la página web: www.boyaca7dias.com.co y en la página de fans en Facebook.

Al igual que ocurrió con toda la actividad tradicional de estos días, se canceló o redujo a una celebración del sacerdote o el obispo casi que a solas, acompañados únicamente por el personal técnico para la transmisión.

Desde luego que en todo el país el fervor de los rituales de esta semana, es grande, pero si hay un departamento en el que se sintió directamente la ausencia de estas celebraciones fue en Boyacá, ya que en los 123 municipios los feligreses se vuelcan a las calles, iglesias y monumentos para recordar la pasión y muerte de Jesús, cosa que en el 2020 estuvo prohibida.

Y es que incluso a través de un decreto expedido por el Vaticano por esos días, se especificó que se mantiene por ejemplo la celebración del Triduo Pascual (Jueves Santo, Viernes Santo, y Vigilia Pascual). Sin embargo, estos rituales tendrán que seguirse por medios de comunicación, pero siempre en directo.

La sugerencia desde Roma fue para que los creyentes cristianos se guardaran en sus casas, junto a las cruces o cuadros religiosos, mientras se seguía la celebración local, nacional e incluso la internacional.

Incluso, se llegó a pensar en la directriz de trasladar las procesiones de Semana Santa, y otras expresiones de piedad popular a otras fechas, y se propuso en concreto el 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Cruz y 15 de septiembre, memoria de Nuestra Señora de los Dolores, para tener los rituales, de esa Semana Santa, cosa que desde luego tampoco fue posible precisamente por el contagio del virus.

El 2020 será recordado como el año en el que por la pandemia no se pudieron adelantar las ceremonias tradicionales de la Semana Santa. Fotos: Archivo/Boyacá Seie7e Días.

En el decreto se explicaba también que la Pascua “corazón del año litúrgico, no puede ser trasladada porque no es una fiesta como las demás, sino que se celebra durante tres días, el Triduo Pascual, precedida por la Cuaresma y coronada por Pentecostés”.

El Viernes Santo, decía el documento, que se celebraría la Pasión del Señor, pero “en la oración universal el obispo diocesano se encargará de establecer una especial intención por los enfermos, los muertos, quien haya sufrido alguna pérdida”.

La restricción incluso llegó a afectar las celebraciones durante el año 2021.

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