¿Por qué tanto desprecio al humanismo? – David Sáenz #Columnista7días

Hace unos días me encontré con una profesora de humanidades, quien, con un rostro de preocupación y cierto aire de frustración, me contaba cómo uno de sus estudiantes le decía sin miramiento alguno, que las humanidades no sirven para nada. Dado el afán con el que vivimos todos en esta Sociedad del cansancio, no pude continuar hablando con la docente. Sin embargo, me quedé pensando en su situación que en muchas ocasiones también ha sido la mía y la de muchos colegas.

En la actualidad, un docente de humanidades se encuentra en vía de extinción, no porque su oficio y sus saberes no sean necesarios, de ninguna manera. La razón, tal como lo ha dicho la filósofa Martha Nussbaum, se debe a que vivimos en un mundo, en el que privilegiamos solamente los saberes que tienen que ver directamente con la obtención de un beneficio económico inmediato.

Lo anterior, no solamente cercena la vida humana, una persona es más que un vendedor y un comprador. También tiene múltiples peligros para la vida de la democracia y la construcción de un ser humano autónomo, pensante, crítico, pacífico y racional.

Cabe resaltar que como lo ha dicho Nussbaum, sin humanidades no hay democracia. Las humanidades nos posibilitan el pensamiento crítico que se hace necesario para desentrañar las falacias, la demagogia y demás actitudes propias de un tirano o de un líder con valores antidemocráticos. Por otra parte, el humanismo, a través de la lectura y la escritura nos llenan de palabras para el debate público. Esto último tan necesario en un país como Colombia. No podemos olvidar que aquí nos ha resultado mucho más sencillo tirarnos una bomba, dispararnos, secuestrarnos, torturarnos, que sentarnos a hablar para dirimir nuestras diferencias y llegar a consensos.

Además de ello, las disciplinas humanísticas que están representadas en la filosofía, la literatura, la antropología, la sociología, la historia, el periodismo, etc., tienen una función muy valiosa, la de preservar los conocimientos del pasado. Bien lo dice Irene Vallejo, ¿qué sucedería si cada vez que los seres humanos nacen tuviesen que inventar todo de nuevo?, ¿qué pasaría con la ciencia sin el conocimiento que se encuentra consignado en los libros?

Hace poco terminamos una pandemia, sin embargo, esta no fue ni será la última que los seres humanos viviremos. Sin el humanismo, que no es otra cosa que la preservación del pasado y de la memoria, no podríamos saber cómo en otras épocas, la humanidad se vio enfrentada a la misma situación y cómo la vivió, o la superó, o aprendió a vivir con ella. 

En otro sentido, para quien cree que las humanidades no tienen ningún beneficio económico, es necesario decir que en las empresas se hace imperativo que sus colaboradores sean creativos. Esta creatividad la estimula el humanismo con sus disciplinas. También se hace necesario en una compañía, el pensamiento crítico. Las empresas en donde no se goza de la capacidad crítica están destinadas a desaparecer. Ya hemos dicho que el humanismo tiene que ver con leer y con escribir, ahora bien, ¿será que, en las empresas, por más técnicas que sean, estas habilidades no son necesarias?

En términos de lo individual, el humanismo nos acerca con un lenguaje que nos ayuda a comprender nuestra propia vida y a encontrar palabras para narrarla. Si hay algo que constituye nuestra humanidad, consiste en la capacidad que tenemos de hacer relatos de nosotros mismos, tanto así que, como lo recuerda la humanista, Irene Vallejo, utilizamos estos recursos para sanarnos y para construirnos.

Bien es cierto que el humanismo ni el estudio de las humanidades nos hará los más virtuosos o las mejores personas por arte de magia, no obstante, la carencia del humanismo sí hará de nosotros seres humanos menos integrales y desconocedores de cómo practicar el bien, pues el bien se practica y para poder ejercerlo hay que tener referentes, utopías, críticas…

Por otra parte, puede que, en el humanismo y sus disciplinas encontremos los tesoros de la especie humana: el arte en sus distintas formas, la literatura, la filosofía, la historia, etc., entonces, ¿por qué privarnos de estos tesoros?

Finalmente, el humanismo tiene algo fundamental, enseñarnos a pensar por nosotros mismos. Pensar por nosotros mismos nos evitaría repetir sin reflexión alguna lo que los otros dicen, por ejemplo, que las humanidades no sirven para nada.