[Infografía] Alonso, a uno de 100, anima la F1 e invita a soñar

Fernando Alonso fue tercero este domingo en el Gran Premio de Baréin.

Con información de la Agencia EFE

El español Fernando Alonso vive una segunda juventud a los 41 años. El doble campeón del mundo asturiano, el piloto más veterano de la parrilla, acabó tercero, en Baréin, el primer Gran Premio del Mundial de Fórmula Uno, en su primera carrera con su nuevo equipo, Aston Martin.

Firmó su podio 99, un año y casi cuatro meses después del anterior; animó la categoría reina y lanzó una invitación a soñar.

Alonso, que debutó en la F1, a bordo de un Minardi, en un Gran Premio de Australia y hace exactamente 22 años -los que su cumplieron el pasado sábado- está a unos días de que se cumplan veinte de su primer podio. Con el que en esos momentos batió otro récord de precocidad, un día después de convertirse en el más joven en firmar una ‘pole’,  en Sepang, Malasia, donde acabaría tercero, por detrás del finlandés Kimi Raikkonen y del brasileño Rubens Barrichello.

Entre ese cajón y el del domingo, cuando el neerlandés Max Verstappen dio su primer paso hacia un tercer título seguido al ganar en Sakhir liderando junto a su compañero, el mexicano Sergio Pérez, un nuevo ‘doblete’ de Red Bull, faltan apenas tres semanas para que se cumplan exactamente 20 años.

Veinte años en los que Alonso -ausente dos de ellos, en los que ganó, entre otras cosas, el Mundial de Resistencia (WEC) y, en dos ocasiones, las 24 Horas de Le Mans- ha escrito con mayúsculas la historia de un deporte que es, al mismo tiempo, un gran espectáculo y un gigantesco negocio, que son mucho más atractivos cuando se pone en manos de Fernando un coche con garantías.

Aston Martin demostró el domingo en el circuito del desierto que rodea Manama, la capital de Baréin (donde Alonso firmó tres de sus 32 victorias en la F1: en el 2005 y el 2006, los años de sus dos títulos, con Renault, y en el 2010, en su primera carrera con Ferrari) que es el coche que más ha avanzado entre campañas.

Séptimo el año pasado, el domingo fue el segundo de la parrilla, que dominó de nuevo Red Bull, que defiende ambos títulos: el de pilotos y el de constructores.

Con una potente inversión económica detrás y, aparte del genial piloto asturiano, con fichajes estelares como los de los ingenieros Dan Fallows -británico, que ‘creció’ al lado de su compatriota Adrian Newey, ‘gurú’ de la aerodinámica y padre de los grandes éxitos de Red Bull (cuatro ‘dobletes’ seguidos entre el 2010 y el 2013)- y el francés Eric Blandin, director técnico adjunto al anterior, Aston Martin ha dado un salto cualitativo inmenso, con márgenes de mejora, además.

El genio asturiano vivió momentos de euforia antes de poner de nuevo los pies en el suelo. Quedan 22 carreras -la siguiente dentro de dos fines de semana, en Arabia y en una pista completamente distinta- y pueden pasar infinidad de cosas, pero de entre todos los coches con motor de la otrora avasalladora Mercedes, el mejor clasificado en Baréin fue el Aston Martin de Alonso.

Y si el coche -«que hubiese seguido pilotando otra hora más, de lo bien que iba»- funciona, Alonso, aunque intente disimularlo, brillará.

Fernando no se pone límites. Sus seguidores tienen licencia para soñar.

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