Hay que leer señores… hay que leer – José Ricardo Bautista Pamplona #Columnista7días

El pasado martes 13 y miércoles 14 de febrero los colombianos marcharon en favor y en contra de la reforma a la salud, unos convidados por el gobierno en cabeza del presidente Gustavo Petro y otros por los partidos de la oposición. 

Lo curioso de estas marchas y de las arengas en favor y en contra es que casi en su totalidad los que gritaron consignas de apoyo y rechazo no conocían el texto de la reforma, por cuanto ese documento se socializó apenas el 12 de febrero, pero del escándalo mediático nadie sabía ni «pio» 

A través de un acto simbólico liderado por la ministra Carolina Corcho y el presidente de los colombianos, el proyecto fue presentado como decimos un día antes, en tanto que la convocatoria a las marchas se hizo desde semanas atrás. 

Aquí entonces toma fuerza el dicho popular ¿para dónde va Vicente?… para donde va la gente…, porque muchos de los que marcharon solo repitieron, como loros, el estar a favor o en contra y luego al llegar a casa preguntaron ¿y qué dice el documento de la reforma a la salud? 

Las movilizaciones con y para el pueblo son muy importantes en un país que, como el nuestro, se precia de ser modelo en democracia, pero que a decir verdad tiene un vacío enorme en cuanto a investigación, análisis, documentación e indagación, factores que se deben tener en cuenta antes de emitir cualquier juicio para no seguir, como en este caso, polarizando aún más al país. 

En varias de estas columnas de reflexión, hemos afirmado que en Colombia nos quedamos únicamente con el titular y muy pocas veces vamos al desarrollo de la noticia. Ésto parece volverse a repetir con las propuestas que llegan desde el alto gobierno y que atañen a todos sin distingo alguno, a los de izquierda, centro y derecha, a los de arriba, los de abajo, los de al lado, a blancos y negros, a  ricos y pobres, a los de mochila o los de corbata, a buenos y malos y, claro, a los simpatizantes de las emblemáticas banderas, la multicolor, la roja, azul, verde, amarillo, purpura y las demás de la dinámica paleta que simbolizan los partidos políticos en Colombia. 

Ahora bien, la reforma pasa a la comisión séptima para su análisis y estudio, óigase bien “análisis y estudio” y no para hacerlo a pupitrazo limpio en favor o en contra según las conveniencias de bancadas o a los acuerdos a los que algunos “padres de la patria” están acostumbrados para acomodar sus fichas y recibir dadivas y vivas por posar sonrientes o furiosos en la foto. 

Recordemos que en ésta, como en cualquier otra circunstancia, el dueño de la información es el que tiene el poder y si el pueblo quiere tener el poder en este periodo que promueve, convoca y promulga la participación ciudadana, es hora que empecemos a leer para traducir la letra menuda que por su minúsculo tamaño nos da pereza entenderla a sabiendas que es ahí donde está la sustancia del «huesito gustador». 

¿Cómo se puede asimilar el hecho de marchar y gritar frases en alto tono popular cuando no sabemos de qué estamos hablando y por qué estamos manoteando airada y descarnadamente? 

¿Y cómo se explica que en ciudades como Medellín los manifestantes se hayan ido a los golpes por arremetidas y discrepancias verbales que nada tenían que ver con el contenido de la controvertida reforma, razón primaria de las marchas? 

¿Sera que todavía necesitamos de los supuestos «Robin Hood», aquellos charlatanes que engañan y dicen representar al pueblo y al desprotegido, para que nos diga de que trata esta y todas las reformas, cuando solo debemos dedicar un tiempo para leer lo que propone el gobierno y que nos guste o no, toca directamente a todos los colombianos?  

El criterio tiene su origen en un vocablo griego que traduce “juzgar” por eso se define como el juicio o discernimiento de una persona, y aunque una misma situación puede entenderse de formas distintas de acuerdo al criterio de cada quien, este no se podrá crear si no se tiene conocimiento exacto de lo que estamos ponderando o sancionando, razón de más para detenernos por un instante y dar valor a lo importante, antes de atender lo mediático que por lo general es vano y vacuo.  

Aquí está el texto completo de esta reforma a la salud, documento de 180 páginas que equivale más o menos a un día de leer la “basura” que atiborra las redes y a la que le consagramos la mayor parte de nuestro valioso tiempo, el mismo que incluso le quitamos a la familia y al trabajo por estar concentrados «analizando los valiosísimos contenidos de los nuevos amos de la información», es decir aquellos que se desgastan los sesos y dedican horas y horas para redactar frases y «estados» de alto calibre como: «Toy aburrido, tengo yeyo o, me voy a pechichar»… No en vano se agudiza el análisis de los expertos sobre el efecto de las redes sociales en la salud mental de los ciudadanos.

Ojalá tengamos algo de interés por ojear estas 180 páginas de la reforma a la salud y una vez se haga, los que marcharon puedan entender si su posición de rechazo o favoritismo se ajusta o no a su análisis y a su, ahora sí, ponderado criterio.

Aquí el texto de la reforma que fue radicado por el señor presidente de la república de Colombia Gustavo Francisco Petro Urrego y su ministra de salud Diana Carolina Corcho Mejía, para el análisis y estudio de los señores congresistas, todos ellos unos y otros, gobernantes y legisladores, elegidos también con el favor popular. 

Bienvenido el debate serio, responsable y ético que sin duda nos ayudará a construir un mejor país y muchas gracias a los espacios y analistas que se han tomado en serio esto y se dieron a la tarea de leer la reforma, para ilustrar a sus audiencias y explicar con lenguaje digerible el contenido de la misma.

Ahora sí, a leer señores, a leer 

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