Lectura y pensamiento crítico – Carlos David Martínez Ramírez #Columnista7días

Aunque la lectura es algo que pareciera natural a la mayoría de los procesos educativos, resulta importante pensar en cómo fortalecer el hábito en escenarios de educación formal, no formal e informal.

En ocasiones el debate sobre la cantidad de libros que leemos en promedio por año puede quedarse corto, es posible que resulte más importante cuestionarnos sobre la calidad de los textos en lugar de limitarnos a hablar de su extensión o cantidad

En las familias existen muchas técnicas para promover el hábito de la lectura, algunas conductistas basadas en premios o recompensas, otras diseñadas en la búsqueda de intereses y afinidades.

Algunos indicadores comúnmente correlacionados con el desempeño escolar consideran el nivel de escolaridad de los padres, especialmente de la madre, y el acceso a libros en el entorno cercano.

En escenarios de educación formal vale la pena apostar en los procesos de lectura por un balance que incluya el interés de los estudiantes con la lectura de los clásicos, o digamos los enciclopédicos de cada área.

La lectura crítica, más que una actitud «criticona», implica una postura activa al leer, interpretando y al tiempo cuestionando, poniendo en contexto, situando relaciones.

Los malos resultados en nuestro país en pruebas internacionales, en lectura crítica, es algo que debe llamar la atención, no de manera fatalista, sino con una perspectiva propositiva. que incluya diferentes sectores de la sociedad.

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