Renuncio, luego aspiro – José Ricardo Bautista Pamplona #Columnista7días

Por estos días se conocen las renuncias de quienes aspiran a ocupar cargos de dignidad pública, de cara a las próximas elecciones de 2023.

Se estipula en el numeral 3° del artículo 37 de la ley 617 de 2000 la inhabilidad para quienes hayan o tengan firmado contrato con el estado y más en la jurisdicción donde actúan durante los 12 meses que anteceden la fecha de elección, evento en el que no podrá ser elegido quien tenga contratos con una entidad pública.

En este mismo sentido, y de conformidad con la ley 136 de 1994, los concejales y diputados no son considerados empleados públicos que ejerzan autoridad civil o administrativa y, por lo tanto, para ellos no hay esta clase de inhabilidades y menos para que un pariente suyo aspire a ocupar cualquier cargo de elección popular.

Así las cosas, los funcionarios públicos que se preparan para entrar a la contienda, han presentado renuncia para poder estar plenamente habilitados en condiciones legales y que a futuro no se presente ninguna impugnación motivada por sus rivales opositores.

Lo particular del asunto es, por una parte, la cantidad de candidatos que empiezan a hacer parte de los trillados sonajeros y por otra el riesgo que corren los que dejan todo, su sueldo, posición, estabilidad laboral y económica por dar, quizá, un salto al vacío, a sabiendas que, si no logra su cometido se quedará como lo ilustra Ernesto de la Cárcova en su oleo realista sobre tela “sin pan y sin trabajo”

Por otro lado, y para consolidar su propuesta, es necesario que el aspirante tenga el aval de una colectividad, derecho que se reconoce no solo a los partidos y movimientos políticos, sino también a las corrientes sociales y a grupos significativos de ciudadanos como lo reza y dispone el artículo 108 de la Constitución Nacional de Colombia.

Ésto, por supuesto, desata la negociación indiscriminada y clandestina de avales y por eso algunos partidos como los étnicos se convirtieron en organizaciones de garantías bautizadas como tabla de salvación para los que no pueden acceder al respaldo de los tradicionales.

En este espinoso tema las denuncias han sido exponenciales en diferentes periodos electorales y las demandas sobre la circulación de supuestos dineros con montos espeluznantes reposan en los archivos y anaqueles de los entes de control, al igual que la gastada palabra “corrupción” utilizada en esos libretos armados hábilmente por los discurseros, como anzuelo para los ingenuos pececillos.

En la amplia baraja de nombres que se empiezan a conocer hay de todo y así como existen hombres y mujeres capaces, que tal vez se dejaron tentar por el bichito de la política y en realidad quieren cristalizar sueños y anhelos en favor de los pueblos, están también los de cabecillas que llevan a cuestas investigaciones, cuestionamientos y un prontuario de dudosa procedencia.

No obstante, los postulantes de precaria naturaleza ética resultan elegidos por ese mismo pueblo que dice no estar de acuerdo con la “putrefacción” y los malos hábitos de gobernanza, pero que luego de un suculento tamal de tres carnes con presa completa o una buena negociación, cambian su percepción y reculan sus brillantes reflexiones para hacer todo lo contrario a lo que a pulmón herido afirmaban.

El repugnante mercado de los avales tiene como protagonistas de la oferta a muchos congresistas y líderes locales de los partidos asentados en las regiones donde, con lista en mano, almacenan bases de datos para identificar con nombre, apellido, domicilio y cédula al supuesto seguidor.

La demanda la protagonizan los cabecillas de camarillas políticas, líderes visibles y los mismos candidatos, quienes pasan a ser parte de este mercado aparentemente regulado por las dirigencias nacionales de las colectividades que, según dicen estudian con lupa las hojas de vida de los pretendientes para mirar que sus actos y antecedentes, no vayan a empañar el buen nombre del partido.

Millonarias sumas empiezan a desfilar por estos días en ese comercio oscuro que todos conocen, ratificando el ejercicio de la doble moral que asiste especialmente a algunos activistas de las redes que ya empezaron a exhibir frases y pancartas con contenido social, posando de héroes en medio de la acalorada contienda.

Pero, para tranquilidad de muchos, en la medida que se van conociendo a quienes han renunciado para meterse al cuadrilátero político, aparecen algunos nombres interesantes de líderes valiosos que bien hubieran podido quedarse quietos en su zona de confort, pero que a sabiendas del juego sucio que reina en el ejercicio de la “democracia”, se van a dar la pela con el anhelo de llegar a esos espacios de poder y hacer, según afirman, verdaderas trasformaciones sociales.

Para esos valientes caudillos que entran al juego dinámico de la política aplica el adagio popular que reza “dime con quien andas y te diré quién eres” y es que algunos ingenuos aspirantes en su afán de sumar y sumar, que al fin y al cabo es lo único que cuenta en las urnas, dejan filtrar bajo su sombra a algunos astutos interlocutores vistos como defensores de la justicia social, la desigualdad, así como a los agitadores cibernéticos apodados como influencer, hechos célebres a punta de crítica, estrategias malévolas, matoneo, hackeos y demás abominables prácticas donde, según ellos, “todo se vale”.

Éxitos a quienes llegan por primera vez y con sanas intenciones a este escabroso escenario de las campañas y ojalá ellos y sus familias hayan hecho el curso y estén preparados para recibir toda clase de ataques, injurias, pasquines, codazos, matoneos, persecuciones, coqueteos premeditados, condicionamientos, chantajes, memes agresivos y falsos abrazos, estos últimos entregados por los manzanillos que aún, y en pleno siglo XXI, piensan que ponen y quitan votos a diestra y siniestra y por eso se atreven a negociar la conciencia del pueblo sin consulta previa.

Pero no todo es malo, porque en algunas campañas se evidencia también el estrechón de manos, el fraterno abrazo y la mirada frentera y honesta de campesinos, amas de casa, jóvenes respetuosos y analíticos, así como el valioso aporte de visionarios que aún confían en las buenas intenciones de los aspirantes que, de ser elegidos, seguramente velarán por los derechos y el desarrollo de sus pueblos.

Poco a poco entonces se empieza a conformar el mapa político de la patria y se inicia la organización sistemática de las fichas para robustecer los equipos que harán parte de la próxima disputa electoral, en el entendido que solo quienes logren obtener los apetecidos avales serán quienes de manera oficial ostentarán el honroso apelativo de candidato o candidata.

Les seguiré contando.

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