Guabina y boyacensidad 2022

El pretexto de la celebración de la Boyacensidad2022 nos lleva a desarrollar actividades comunitarias creativas de reconocimiento y vivencia de tradiciones folclóricas.

Pues bien, en Boyacá contamos con un género musical propio de la región andina que aún mueve las fibras de quienes fuimos criados en el calor de un hogar campesino, un ritmo que traemos en el temperamento observador, laborioso y sencillo. 

Para la ocasión la IE ITA Libardo Cuervo Patarroyode Zetaquira, sede bachillerato, eligió iniciar su cuadro folclórico con la pieza que constituye la muestra más representativa del género, La Guabina Chiquinquireña, de Alberto Urdaneta, una obra que se cocinó en el S. XVIII, pero que se popularizó por el año 1928, ya en el siglo XX, hace unos 95 años.

La Guabina tiene ascendencia en aires hispanos y entendiendo que algo de indígenas y de españoles nos ha de tocar como mestizos, intentamos traer a escena esa elegante parsimonia, combinada con gestos que al principio no fueron aprobados por el clero por tratarse de una danza que se bailabaagarraditos, pero que, con el paso del tiempo, ya a mediados del siglo pasado, evolucionó en la expresión de la conservadora religiosidad, se soltaron las parejas y se incorporaron elementos como el garrote, el anda de las procesiones católicas, los rituales de cortejo en fiestas campesinas y hasta las ceremonias de casamiento de nuestros tatarabuelos.

Indagando acerca de los movimientos de la expresión artística de La Guabina, comprendimos que tienen que ver con los quehaceres y con los amoríos de la gente que habita el altiplano y que baja al piedemonte para obtener sus suministros.

La planimetría de la danza ocupa todo el espacio disponible por lo que el parque de Zetaquira ayer se ocupó por estudiantes, docentes y algunos padres de familia bailando al ritmo de torbellino en una coreografía que no puede ser ajena a los jóvenes presente y futuro de éste paradisíaco territorio; al fin y al cabo, ¡no se ama lo que no se conoce y no se respeta lo que no se ama!

Por: Ligia E. Montañez Ochoa Rectora IE Libardo Cuervo Patarroyo.

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