De selvas, mitos y canoas: la exposición de un boyacense maestro de la fotografía

El pescador con la atarraya, el cruce del ganado, los niños saltando sobre el río, la madre bañando a su hijo antes de la caída de sol, la vecina lavando la ropa, la espuma del jabón, o la canoa que trae al profesor de la escuela, son algunas de las fotografías que tuvo expuestas durante el último mes en Bogotá, el fotógrafo boyacense Constantino Castelblanco Quintana.

Hasta la Ministra de Cultura estuvo en la sala donde se expuso el trabajo de 30 años del maestro Constantino Castelblanco. Foto: Archivo particular.
Hasta la Ministra de Cultura estuvo en la sala donde se expuso el trabajo de 30 años del maestro Constantino Castelblanco. Foto: Archivo particular.

“El viaje de 30 años de trabajo del maestro Castelblanco es como el del etnógrafo que recorre el río para percibir los ritmos de las vidas. A través de sus palabras, el etnógrafo construye mundos desconocidos. Desde su lente, estos mundos toman vida, invitándonos a habitar los territorios de la Orinoquía y Amazonía colombianas”, se podía leer en la presentación de la sala.

Cada río, cada cuenca, cada caño y cada raudal es el escenario de vidas que han crecido y se han desarrollado al ritmo de la corriente de ese río que las rodea y las acompaña.

“Casteblanco comparte generosamente su archivo como observador de los territorios, conociéndolos y recorriéndolos e invitándonos a una experiencia de viento, de agua, de verde, de animales y de tierra a través de su mirada. Esto, entretejido en la diversidad de vidas de indígenas, campesinos, ganaderos, citadinos y viajeros que proponen el diario vivir como pequeñas acciones de belleza capturadas”, complementaba la presentación.

Y efectivamente cada una de sus fotos son puras obras de arte: la trampa de los peces que emerge como una escultura clavada en la tierra del fondo del río, el pez grande que pescaron hoy, el pescado que acabaron de cocinar en la olla hecha del barro, el transporte de alimentos, de casabe, de mañoco, de fariña; la selva tupida reflejada en el agua tornándola en matices de verdes; el choque del agua sobre las piedras que se asoman en el río en medio del verano, y el río como espejo del sol, el arcoíris, complementaban la exposición.

La galería estuvo abierta desde el pasado 29 de agosto y hasta anoche en la sala central de la Casa Museo Gabriel García Márquez, ubicada en pleno centro de Bogotá a solo cuatro cuadras de la Plaza de Bolívar de Bogotá. Fue tan importante el evento que en su apertura contó con la presencia de la ministra de Cultura, Patricia Ariza Flórez.

Hasta la Ministra de Cultura estuvo en la sala donde se expuso el trabajo de 30 años del maestro Constantino Castelblanco. Foto: Archivo particular.
El pescador con la atarraya, el cruce del ganado, la madre bañando a su hijo, la vecina lavando la ropa y la espuma del jabón, fueron algunas de las sorprendentes obras del boyacense. Foto: Archivo particular.

“La hermosa luna roja asomo tímida en el horizonte infinito de la llanura, y se colgó enamorada del cielo estrellado, sonreía plena queriendo grabar en su memoria, el segundo a segundo de la noche extendida sobre las interminables sabanas del oriente colombiano, así se perdió por entre hojas de palmeras, así viajo esa noche reflejándose en las aguas del estero, corriendo como potro desbocado en el corazón del río, o reflejada en los ojos del caimán, al acecho en los remansos del río”, dijo Fabio Saavedra Corredor, uno de los amigos personales del expositor, durante la inauguración del evento.

Y añadió que “entonces la luna roja se lamentó porque sus recuerdos eran efímeros, hasta que el Creador se conmovió de sus quejas y creo la fotografía como testigo fiel de la vida, arte y poesía con el ojo sensible y el lente oportuno de Constantino Castelblanco Quintana, evidencia histórica en el sendero recorrido”.

Constantino Castelblanco Quintana

Constantino Castelblanco nació en Nuevo Colón, Boyacá y realizó estudios de sociología en la Universidad Nacional. Desde 1981 reside en Villavicencio desempeñándose como fotógrafo profesional. Es miembro del grupo cultural “Entreletras” y miembro fundador de la Fundación para el Archivo Fotográfico de la Orinoquía (FAFO). Participó en 1987 en el taller sobre recuperación, conservación y mantenimiento de archivos fotográficos dirigido por Antonio Castañeda Buraglia y auspiciado por el Banco de la República.

Un boyacense tuvo a su cargo la sala central del 46 Salón Nacional de Artistas en la Casa Museo Gabriel García Márquez, ubicada en pleno centro de Bogotá. Foto: Archivo particular.
Un boyacense tuvo a su cargo la sala central del 46 Salón Nacional de Artistas en la Casa Museo Gabriel García Márquez, ubicada en pleno centro de Bogotá. Foto: Archivo particular.

Su trabajo fotográfico le ha merecido el primer premio a “valores humanos” en el Concurso Nacional de Fotografía Llanos Orientales de Colombia, organizado por El Tiempo y Dainco. De igual forma, recibió una mención de honor en el Séptimo Salón Colombiano de Fotografía, en Medellín. En 1997 fue seleccionado por la FIAP para participar por Colombia en la novena Bienal de Naturaleza en Francia. Hace parte del libro “Historia de la Fotografía” en Colombia de Eduardo Serrano.

Castelblanco ha sido ganador de la beca Fondos Mixtos Departamentales en 1998, otorgada por el Ministerio de Cultura. Ha realizado igualmente los sonovisos “Visión del Llano” con textos de Julio Daniel Chaparro y “Caño Cristales: Sueño Húmedo en el Paraíso” con textos de Jaime Fernández Molano. Algunas de sus obras han sido publicadas en diferentes libros y revistas de arte, folclor, historia y poesía como: el volumen “Llanos Orientales”, Litografía Arco; “Llanos”, Diego Samper Ediciones; “Gastronomía Típica del Llano”, Editorial Lerner; “La Ruta de los Libertadores”, Corpes Orinoquía; “Guía Turística del Meta», Instituto de Turismo del Meta; “Meta Paraíso sin Fronteras”; “Así́ es El Salvador” y “Así es Honduras”, Diseño Editorial. En la actualidad desarrolla un trabajo sobre arte en la naturaleza.

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