¿Quién es el boyacense que le entregó la ruana al Dalái Lama? #Tolditos7días

Se llama Sebastián Ernesto Ruano Rodríguez, tiene 28 años, nació en Santa Rosa de Viterbo y es hijo de un campesino de Berbeo y una docente oriunda de Santa Rosa de Viterbo.

A sus 28 años ya ha hecho parte del voluntariado de la ONU, ha trabajado en proyectos sociales en 12 países de cuatro continentes, habla español, inglés, maneja el francés y está estudiando chino. Se enorgullece de haber llegado a donde ha llegado, viniendo de una familia pobre, del campo y que no tiene palancas, pero “sí algo que hace iguales a los seres humanos sin importar su estrato social: la inteligencia y el conocimiento”.

Es experto en emprendimiento social, violencia estructural y resolución de conflictos. Reconoce que no le ha quedado fácil encajar en la sociedad del común, precisamente porque hace cosas diferentes a las que hacen las mayorías que tienen su misma edad.

Estudió en Santa Rosa de Viterbo y Tunja. Se graduó bachiller del colegio Rayuela y en la Universidad Santo Tomás de Bogotá obtuvo el título en Gobierno y Relaciones internacionales.

Es miembro por Colombia de la organización de jóvenes líderes más importantes del mundo, que es una Ong británica y lo acaban de nombrar al frente del proyecto The South America Projet Red de futuros líderes suramericanos.

Pues este boyacense se reunió ayer con Tenzin Gyatso, el decimocuarto Dalái Lama, líder espiritual del Tíbet, de quien recibió su bendición y una bufanda blanca en el antejardín de residencia privada.

“Como lo había prometido 16.000 kilómetros antes, yo le entregaría esta ruana, tan boyacense como yo, para el frio de los himalayas, ambos nos quedamos con una pieza única, la ruana permanecerá en un lugar sagrado, mientras la bufanda será de esas contadas pertenencias materiales que tienen mucho más valor que costo”, escribió en su Twitter @SebastianRuanoR.

El intercambio se dio en desarrollo de un evento internacional de Jóvenes de Paz que reunió a líderes de diferentes países para visitar el templo budista en Dharamshala.

Asegura que no le gusta mucho hablar de lo que ha hecho, porque dice que el mundo está plagado de una sociedad hipócrita, plástica y falsa a la que le gusta hablar de sus triunfos y ayudar a otros para tomarse la foto y luego pedir los reconocimientos.

Duerme poco porque es un adicto a la lectura: lee seis libros semanales, no mira televisión, pero sí escucha algo de música y no precisamente reggaetón, también escucha noticias y lee periódicos.

No se preocupa por empleo, se esfuerza mucho por ser bueno en lo que hace y en dejar amigos a donde quiera que va. Esos mismos que lo recomiendan para dictar conferencias o liderar proyectos en diferentes países.

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