La historia del Congreso de la República de Colombia

Aquí le contamos cuándo y cómo nació esta institución de Colombia, que este 20 de julio posesiona un nuevo Congreso.

Capitolio Nacional, sede del Congreso de la República de Colombia desde el 7 de agosto de 1926. Foto: archivo particular

En 1821 nació la institucionalidad colombiana, con el primer congreso general de la República de Colombia celebrado en la Villa del Rosario.

Tomando como modelo la Constitución de los Estados Unidos, desde el inicio el Congreso colombiano ha estado conformado por dos cámaras: el Senado y la Cámara de Representantes.

En estos 201 años de historia del Congreso de Colombia, los periodos de sesiones ordinarias han tenido diferente duración, como se puede apreciar en las siguientes estadísticas: 

De 1821 a 1830, 90 días al año; en 1832, 1843, 1853 y 1858, 60 días; en 1863, 90 días; en 1886, 120 días cada dos años; en 1910, 90 días; en 1936 y Constitución Política de 1991, 210 días en dos periodos anuales; en 1938, 150 días.

Los senadores han tenido el siguiente periodo: ocho años, 1821; dos años, 1853, 1858 y 1863; seis años, 1886, y cuatro años, desde 1910 a la fecha.

Entre tanto, el periodo de los representantes ha tenido estas variaciones: de cuatro años, en 1821 y 1830; de dos años, en 1832, 1843, 1853, 1858 y 1863; de cuatro años, en 1886; de dos años, en 1910, y a partir de 1970 a la actualidad, de cuatro años como los senadores.

Momentos en que el Congreso dejó de legislar

Durante estos dos siglos de vida, el Congreso de Colombia ha tenido momentos en que se suspendió su labor legislativa por varias circunstancias.

De acuerdo con la historia, el primer congreso ordinario de la Gran Colombia se reunió en 1823, pero por Decreto Orgánico del 27 de agosto de 1828, el libertador Simón Bolívar lo suprimió.

“Bajo las Constituciones de 1832, 1843, 1853 y 1858 el Congreso sesionó con normalidad hasta la guerra civil que, iniciada en 1860, se prolongó hasta 1863. Bajo la Constitución de 1863 la animosidad de las doctrinas enfrentadas y de los intereses regionales infligió al Congreso ocasionales perturbaciones”, escribió el abogado Augusto Hernández Becerra para la revista Credencial.

En 1867 el presidente Tomás Cipriano de Mosquera clausuró el Congreso por decreto, justo en vísperas de terminar las sesiones ordinarias.

“En 1879 un motín popular llevó a la disolución del Congreso, de mayoría radical, «a balazos y pedradas, después de haberlo declarado faccioso y subversivo »”, relató Hernández Becerra.  

En su artículo señaló que, en 1882 ocasionalmente “las cámaras quedaron disueltas en medio de las amenazas y las injurias del populacho”.

Nuevamente el Congreso de la República cerró sus puertas por causa de la guerra civil que se extendió de 1899 a 1902. Después, mediante decreto legislativo de 1904, el presidente Rafael Reyes disolvió el Congreso para que en su lugar sesionara una Asamblea Nacional.

“Por sendos decretos del presidente Mariano Ospina Pérez en 1949 y 1950 y durante los cuatro años de dictadura de Rojas Pinilla (1953-1957) tampoco se permitió la reunión del Congreso. De esta manera, la clausura decretada en noviembre de 1949 habría de prolongarse hasta el 20 de julio de 1958 cuando, restaurada la república, pudo el Congreso reunirse de nuevo”, comentó el jurista Hernández Becerra.

Recordó igualmente que, una situación especial se originó en el tránsito constitucional de 1991, cuando la Asamblea Nacional Constituyente decidió disolver el Congreso elegido en 1990 y convocar a nuevas elecciones para el 27 de octubre de 1991.

En ese intervalo funcionó una Comisión Especial con facultad de desaprobar los decretos que el Gobierno expidiera en ejercicio de facultades otorgadas por normas transitorias de la Constitución, y de preparar proyectos de ley para someterlos a consideración del futuro congreso.