El congresista boyacense que fue asesinado en pleno Capitolio Nacional

Nunca se pudo comprobar quién disparó contra el representante liberal boyacense Gustavo Jiménez Jiménez, baleado hace 73 años.

El 8 de septiembre de 1949 murió asesinado en pleno Capitolio Nacional el sogamoseño Gustavo Jiménez Jiménez, representante liberal a la Cámara. Foto: archivo particular

El 7 de septiembre de 1949 se dio un debate en la Cámara de Representantes a las objeciones del Gobierno nacional al proyecto de contrarreforma electoral. 

Ya hacia la medianoche de ese día, el presidente de la Cámara, Julio César Turbay Ayala, levantó la sesión y la reanudó hacia las 0:05 del 8 de septiembre. 

El entonces representante a la Cámara Víctor Mosquera Chaux, testigo presencial, relató en su momento la forma cómo ocurrieron los hechos:

“Reanudada la sesión, volvió a ocupar la tribuna, a las 12:05 de la noche, el representante Carlos del Castillo, y al reiniciar su discurso sostuvo un diálogo con el honorable representante por el departamento de Antioquia, doctor Lázaro Restrepo.

“(…) Pasado esto, el orador Castillo se dirigió a los representantes liberales boyacenses, invitándolos a que lo interpelaran, pero advirtiéndoles que debían hacerlo en el tono varonil que caracteriza a los hombres de Boyacá.

“El doctor Gustavo Jiménez aceptó esta invitación, se puso de pies y se refirió al representante Castillo poco más o menos en estos términos: H.R., su señoría tiene un problema que yo me permito denunciar a la Comisión de Credenciales, porque su señoría fue elegido con el nombre de Carlos del Castillo Isaza y su verdadera denominación es la de Carlos Castillo Saza.  

“Su padre se llamaba Juan Castillo y murió trágicamente en el accidente del río Minero y su madre es una señora que lleva el apellido de una vereda de Chiquinquirá, denominada Saza.

“Del Castillo inmediatamente le replicó a Jiménez con esta frase: pero yo soy hijo legítimo y usted no lo es. Usted es hijo natural y ¡reaccione! ¡reaccione!

“Jiménez, indignado por tamaña ofensa contra su honor personal y familiar, se dispuso a salir del puesto que ocupaba, con el mismo ademán de quien trata de avanzar hacia su adversario, sacando un arma de fuego para repeler el ultraje recibido.

“En esos momentos yo volví a mirar hacia los bancos de la minoría conservadora y hacia la tribuna parlamentaria, ocupada ya por el representante Castillo. Casi simultáneamente oí dos o tres detonaciones y pocos momentos después sobrevino una descarga cerrada contra los liberales que duró aproximadamente tres minutos”.

Pasado el tiroteo y una vez los representantes conservadores abandonaron el recinto de la Cámara, Mosquera Chaux y otros parlamentarios liberales, así como algunos empleados del Congreso, corrieron a auxiliar a Gustavo Jiménez, pero ya lo encontraron muerto.

“Una vez constatada científicamente su muerte, le descubrí un poco el cuerpo para localizar la herida mortal, y en la base del cuello encontré el orificio de entrada del proyectil que criminalmente liquidó su preciosa existencia. Desde el primer momento comprendí que esa herida había sido causada con pistola”. 

Esta versión, que entregó Mosquera Chaux, descartó como posible autor de la muerte de Jiménez a del Castillo, pues este tenía un revólver el día del suceso.

Lo cierto es que nunca se pudo comprobar quién fue el autor de la muerte de Gustavo Jiménez.

La vida de Jiménez Jiménez

Gustavo Jiménez Jiménez nació en Sogamoso el 5 de mayo de 1919 en el hogar de don Gonzalo Jiménez Robayo y de doña Hermencia Jiménez Sánchez. 

Cursó su bachillerato en los colegios de Sugamuxi y de Boyacá. Abogado de la Universidad Nacional, este joven político liberal fue concejal de Sogamoso, secretario del Directorio Liberal de Boyacá, diputado a la Asamblea del departamento y representante a la Cámara.

“Envidiable fin indudablemente. Pero de tu juventud esperaban mucho todavía la patria y el Partido Liberal, y no es justo, ni es aceptable, que cuando los hombres sobresalen en este país por sus virtudes, por su inteligencia, por la reciedumbre de su carácter, el destino manifiesto de sus vidas sea el ara del sacrificio, porque entonces estaría desquiciada la lógica y roto el ritmo normal de la democracia”, dijo Jorge Uribe Márquez, miembro de la Dirección Nacional del Liberalismo, en homenaje póstumo a Gustavo Jiménez.

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