“Sancocho” o retos en pacto – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días

«Con el tiempo todo pasa. He visto, con algo de paciencia, a lo inolvidable volverse olvido, y a lo imprescindible, sobrar». Gabriel García Márquez.

Nadie podrá decir que no se ha sentido burlado, en todos los niveles, y más cuando tuvimos ocho alternativas, opciones o posibilidades para escoger en primera -como presionaron- el que debería ser el aglutinador, eje y presidente del país, propagador de anunciados cambios pero que, al final de la segunda, resultó que todo se revolvió en el “sancocho”, en el que cada ingrediente -partido- acompañará una propuesta que tenía toda clase de señalamientos, cuestionamientos y hasta ataques, que llevaron a escoger una dupla y ganadora -ya no con sus ofrecimientos-, sino con una serie de arreglos o apoyos que esperamos no vayan a defraudar a los firmantes y ante todo a las comunidades, que ya no vemos claro qué es ser militante o afín, activista o contradictor…

Pero no es tanto para quedar enmarcados o señalados de uno u otro, es que se llega y pregona un “pacto histórico”, que puede quedar en los libros de historia, pero más en las entrañas de comunidades y nación, que se ganó con un programa -que hay que escudriñar y sopesar- y poco a poco va siendo convertido en nueva “lista de mercado” que atemoriza, preocupa y que para otros siente empoderamiento para defender su triunfo, justificando al país, que es nueva etapa de retos.

Trascurridas las horas y días de recibir la credencial para ejercer presidencia y vicepresidencia han sido sus segundos, terceros, cuartos y hasta jefes de la estructura de campaña, los que han dado anuncios, “puntadas” y avances de lo que se podrá esperar en nombres de ministros, de poner en funcionamiento políticas generales, de posibles aperturas a negociaciones con grupos al margen de la ley, del empalme, de acomodar sus alfiles y hasta lograr coaliciones para tener congreso a su favor, que es clave para aplicar todos los cambios, que se requieren para un “borrón y cuenta nueva”, para generaciones que deben trazar unas políticas públicas para los 32 departamentos.

Algunos de estos bendecidos ya califican que todos debemos estar en el “acuerdo” y así rebasar las históricas divisiones regionales y sociales, que todos hemos sufrido y superado mediante apretones de cinturones, transformaciones en nuestras costumbres y trabajos, presupuestos y gastos, y llegando a ver a expertos sufriendo porque no saben cómo poder explicar o justificar lo que se viene.

Ya alineados, balanceados, y con supuestos amortiguadores de marca, vamos a tener una serie de giros, frenadas, aceleraciones, piques y revisiones que nos expedirán las habilitaciones o certificaciones para que no tengamos que lamentarnos, y encontrar que esas convergencias son parte o las soluciones que hemos buscado, incluso con los reencauchados o los nuevos, en todo. 

Se acostumbra que se den 100 días a nuevos gobiernos, para el que llega será a mediados de noviembre, y no haya Incumplimiento de compromisos o sorpresas, que como las que nos da un buen sancocho -sin llegar a su estricta literalidad española- y que sus acompañamientos o complementos sean para nutrir las fuerzas del bien, de todas las líneas y si estigmatizaciones.

Es con seriedad y mucha responsabilidad, no calculando lo que les deparará sus ambiciones para el 2026, sino con reflexiones, sustentos y elementos enriquecedores los que marcarán las diferencias, se fortalecerán los argumentos esgrimidos para los bandazos de hoy y disfrutar sabroso, y ahora vendrá una nueva negociación, que debe dar frutos, y no por buscar premio Nobel u otras arandelas, sino un acuerdo de convivencia ciudadana, que mire a las regiones y en Boyacá atentos a ser tenidos en cuenta, con representatividad en las altas y decisorias esferas y con vocería consolidada.   

Hoy se entregó el Informe de la Comisión de la Verdad, resultado del trabajo durante 4 años, atentos a los puntos del manifiesto, los contenidos en los 10 volúmenes o capítulos y a sufrir con esas revelaciones o impactos, que de una u otra manera removerán entrañas y dolores… y que nos den fuerza para no repetir 50 años de indolencia.

* Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez @ricardocipago

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