Lo que hemos visto y veremos… – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días

Que mal ejemplo están dando en las llamadas campañas, pactos, movimientos, alianzas o como se autodenominen en las estrategias para cautivar, convencer, sumar y lograr votos a sus programas, propuestas y plataformas para dirigir el país por cuatro largos años. Y eso se les quedara grabado a los que dentro de horas o días cumplirán su mayoría de edad y anhelan votar por su futuro país.

Es la ocasión para alimentar los contenidos, pedagogías, y contrastes de escuelas que se entronizan en los programas académicos de la educación escolar, media, pregrado, postgrado y demás, porque no sabemos en qué momento se truncaron y no fueron capaces de aplicar las teorías -en sus principios o esencias- sino en la primacía de sus egos, ambiciones, mentiras y hasta bajos instintos, y así no es que una nación respeta la soberanía de su pueblo (…“La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público. El pueblo la ejerce en forma directa o por medio de sus representantes, en los términos que la Constitución establece…”).

Tener que recurrir a improperios, activismos desmedidos, bodegas, ataques, lágrimas, justificaciones y explicaciones son tan lamentables que de lo sucedido en la primera vuelta tendremos que volver a bajar la abstención y para las elecciones del 2026 se avanzará en el voto obligatorio, electrónico, real participación de la juventud y toma de decisiones con argumentos y en contexto. Ahí nos queda la tarea para todos los actores de Colombia, con sus 32 departamentos.

Hemos visto cosas agradables, bien intencionadas, sinceras, aplicadas, estudiosas de la realidad, sustentadas en el valor de sus gentes y regiones y con propuestas para solucionar necesidades, pero no podemos dejar avanzar aquellas a las que han recurrido como entrometerse en el dolor de familia, apelando a las bajezas, mentiras, fotos y videos desordenados, contenidos de redes sacadas de contexto y con acomodadas cifras, demeritando la edad, experiencias, trayectorias, atacando a las fórmulas vicepresidenciales, porque sea la ganadora se tendrán que recomponer los tejidos sociales para superar unas campañas en las que ya hemos visto lo “divino y humano” y a la espera que las sorpresas no sean las que decidan la marcación del tarjetón, que tiene el voto en blanco…

Y qué decir de los emocionados sentimientos por los que no lograron el favor ciudadano y se fueron acomodando, eso sí algunos con la altura al precisar que era a su título personal -sin arrastrar u obligar a seguidores- pero tampoco diciendo que no pudieran ser libres o quedar hipotecados para las que en el 2023 definirán, el desarrollo regional y municipal, donde ya tienen sus trincheras, ojo.  

Para regiones como donde esta insertada Boyacá es la hora de no seguir con pañitos a de agua tibia, promesas incumplidas de 20 o 30 años, caballitos para campañas y que sea la oportunidad de ver un nuevo progreso, con inversiones y recursos, y para ello empecemos por no tener que rogar para que pasen a recoger sus documentos de identidad, sus cédulas… y con obras macro y para todos.

“…Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general…”, que no se nos olvide la Constitución, al momento de votar, que para defender la democracia hay formas limpias, alternativas y verdades.

Respetuosa invitación a que definamos el Presidente de Colombia, con cabeza fría y razonamiento.

Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez.  @ricardocipago