La huella imborrable de Julio Flórez, el especial de este domingo

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Fue el 22 de mayo de 1867, un miércoles para más señas, hace exactamente 155 años, cuando en Chiquinquirá nació Julio Flórez Roa, uno de los últimos poetas románticos de Colombia y una figura cuyas letras lo inmortalizaron.

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Este domingo, desde muy temprano en el día del natalicio de Julio Flórez, se podrá consultar el especial sobre la vida y obra del ilustre poeta boyacense.

Pues para celebrar su natalicio y en el marco del año Julio Flórez que el próximo 7 de febrero finaliza con la conmemoración del siglo de su muerte, Boyacá Sie7e Días con el apoyo directo de nuestro columnista Fabio Saavedra Corredor y en alianza con la Academia Boyacense de la Lengua les presentaremos una selección de historias y artículos de diferentes personalidades que con sus letras le quieren rendir un homenaje a este maestro de la poesía.

“Mirar un paisaje natural desde diferentes horizontes, nos permite construir la imagen integral más aproximada de su entorno, todo dependiendo de quien lo mira, para que se mira o el tiempo histórico en que se mira”, resume don Fabio Saavedra.

Y continúa asegurando que esto es todavía más difícil cuando se quiere abstraer el mismo concepto en la vida de un ser humano, en esa dualidad del espejo con dos caras, una que refleja la vida pública y la otra la privada, en la que todos queremos descubrir reservas ajenas, pero reservar las propias.

“Con este especial la Academia en alianza con el medio más importante de los boyacenses pretendemos presentarles una variedad de pensamientos y puntos de vista de diferentes escritores, analizando someramente diferentes aspectos de la vida y obra del poeta Julio Flórez Roa”, explicó el columnista y expresidente de la Academia Boyacense de la Lengua.

Con este propósito se tuvieron en cuenta algunos hechos y acontecimientos de su época, los mismos que influyeron en su entorno familiar, social, económico, político, y desde luego cultural.

Estos acontecimientos no solo los vivió el escritor, sino que también fueron suelo fértil para que germinara, floreciera y fructificara su obra, la cual influyó no sólo en el pensamiento de su generación y generaciones posteriores, sino que también logró trascender hasta nuestros días, sin perder vigencia en nuestro país y fuera de él, donde sigue sonando en la voz de las guitarras, en noches de enamorados, cuando sus versos implorantes se cuelgan en los balcones, esperando una respuesta de la amada.

“Esperamos disfruten el paisaje cultural que les presentamos. Es nuestro deseo que unamos esfuerzos y que todos contribuyamos para visibilizar la cultura, en esta época difícil en la que el estado y sus dirigentes, la han relegado al cuarto de San Alejo, en clara orfandad, carente de iniciativas de planeación, proyectos y presupuesto que fomenten el arte y todas sus manifestaciones, como soporte del ciudadano del futuro en su ser espiritual, ético y productivo”, señaló Saavedra Corredor, quien además es miembro de la Academia Boyacense de la Lengua.

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