Por qué los católicos celebran el 3 de mayo el Día de la Santa Cruz

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La celebración tiene su origen en la Fe Cristiana, con el propósito de venerar la cruz como máximo símbolo del cristianismo (Dios Padre, Dios Hijo y Espíritu Santo).

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El 3 de mayo, sin interesar el día de la semana, los católicos conmemoran el Día de la Santa Cruz. Foto: Archivo Particular.

Todo se remonta a Jerusalén, en el año 326 d.C, la emperatriz Elena, madre de Constantino que fue en busca de la cruz en la que murió Cristo y tras realizar algunas excavaciones en el Monte del Gólgota encontró tres cruces y supuso que dos de ellas eran de los ladrones y la tercera de Cristo.

Se dice que se celebra desde el siglo IV de la era cristiana. Desde entonces el 3 de mayo se festeja el aniversario del descubrimiento de la Santa Cruz, en la que los festejos consistían en la representación del descubrimiento de la Cruz por la Emperatriz Elena, además de una misa, de adornar la Cruz y de organizar bailes enfrente de la misma.

Posterior a eso, Constantino soñó que estaba en una guerra y que la victoria se la daba la cruz, y Dios le decía: “con este signo vencerás” y así sucesivamente se sigue festejando la exaltación de la Santa Cruz.

En Colombia por lo general, en todas las parroquias del país se celebra la eucaristía en este día y se bendicen las cruces que lleven los feligreses, además se acostumbra también a rezar ‘Los mil Jesuses’.

La religión católica ha explicado una y otra vez que lo que se exalta cada 3 de mayo “es que Dios nos ama hasta el extremo y que la cruz es el signo, la señal de la victoria de Cristo, el testamento del amor de Dios y que Jesús fue crucificado símbolo de la victoria del cristiano”. La cruz es el signo, la señal de la victoria de Cristo, el testamento del amor de Dios y que Jesús fue crucificado símbolo de la victoria del cristiano.

Además de los Mil Jesuses, los campesinos en Boyacá por ejemplo, elaboran la cruz en madera y la adornan con flores y productos agrícolas para luego en una misa especial hacerla bendecir y seguidamente ponerla en la cabecera de sus cultivos.

En el caso de Mongua, un municipio ubicado a 40 minutos de Sogamoso, por ejemplo, muchos campesinos adornan su madero con una especie de pergamino que sacan de las hojas de motua, una planta que se da como maleza y que parece una sábila gigante. Dichos pergaminos blanquean aún más con el sol y el agua a la intemperie lo que hace ver aún más llamativa la cruz.

En las ciudades, es más común que los católicos hagan su ritual y cuelguen sus cruces tras la puerta, para proteger el hogar.

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