Algunas fuentes documentales para la historia del Colegio de Boyacá

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El estadista Francisco de Paula Santander, se preocupó por delinear en el país una filosofía de educación civilista y legalista, para la consolidación nacional.

Algunas fuentes documentales para la historia del Colegio de Boyacá 1

El General Francisco de Paula Santander, vicepresidente del poder ejecutivo de la Gran Colombia, da vida institucional en Tunja al Colegio de Boyacá, mediante el Decreto No. 55 del 17 de mayo de 1822, una escuela de primeras letras, bajo el método Lancasteriano y el convento de los Agustinos Calzados sería la casa de educación. Tendría un Rector, Vicerrector y un Pasante se estudió. (Codificación Nacional, Bogotá, 17 de mayo 1822, Tomo VII. Pág. 90 – 91).

Un informe presentado en octubre de 1822, por Francisco Soto, asesor encargado de la intendencia en Boyacá, incluye el nombramiento de los siguientes profesores con sus respectivas materias: Juan Saénz de San Pelayo, para la cátedra de Gramática, Latín y Castellano, Juan Gualberto Gutiérrez, para la cátedra de Filosofía y Matemáticas; de esta forma el Colegio de Boyacá empezó su funcionamiento con 12 niños aprendiendo el arte de hablar y 18 jóvenes aprendiendo el arte de pensar; hacia el 21 de septiembre se inicia la escuela de primeras letras mediante el método Lancasteriano, con 60 niños; los implementos de funcionamiento del Colegio de Boyacá fueron donados por el Intendente de Cundinamarca y fue nombrado como Rector del Colegio José María Ramírez del Ferro (Fondo Hemeroteca. Gaceta de Colombia No. 57, Bogotá, 17 de noviembre de 1822). Así mismo un informe presentado en Bogotá en 1823, referente a las actividades de los estudiantes del Colegio de Boyacá y Escuela Lancasteriana en su primer certamen, manifiesta que los estudiantes de Filosofía, tradujeron lenguas inglesas y francesas, los estudios de la Gramática en latín y los discípulos de la escuela en leer y escribir y todos con énfasis en Aritmética (Fondo Hemeroteca. Gaceta de Colombia No. 7, Bogotá, 2 de marzo de 1823).

Según escritura de venta elaborada en Tunja en 1823, por el Señor José María Ramírez y Ferro, Rector del Colegio Académico de Boyacá y siendo escribano público José Vicente García, formaliza la venta de un sagrario dorado que se encontraba en el Convento de los Agustinos Descalzos, que fue evaluado por don Blas Díaz, carpintero de ese plantel, por la suma de doscientos pesos, vende al Señor Antonio Escobar, cura de la parroquia de Tibaná.  Lo anterior para cubrir las urgencias del Colegio (Fondo Notarial. Sección Segunda, Tunja, 4 de enero de 1823, Legajo 247, Folio 2).

En 1824, se presenta en Bogotá, un informe por parte de la junta precedida por el intendente de Educación Pública en Boyacá, que trata sobre el nombramiento del patrono del Colegio Boyacá “San Francisco de Paula”, por ser uno de los mayores héroes del cristianismo, cuyo nombre tiene el vicepresidente de la República y en prueba de gratitud; ese mismo día se celebra con gran solemnidad la fiesta del Santo Patrono. (Fondo Hemeroteca. Gaceta de Colombia No. 137, Bogotá, 30 de mayo de 1824).

A petición elevada en Tunja en 1824 por Fray Josef Manuel Matallana, Síndico del Colegio Académico de Boyacá, ante el señor Josef María Calderón, alcalde ordinario segundo voto de esta ciudad, le son embargados los bienes que le corresponden a Víctor Mariño, por herencia de su madre Luisa Álvarez, para cubrir el principal y créditos que le debe a dicho Colegio (Fondo A.H.T., Tunja, 17 de mayo de 1824, Legajo 521, Folio 2r – 2v).

Se expide en Bogotá el Decreto No. 158, el 8 de noviembre de 1825 por el General Francisco de Paula Santander, vicepresidente encargado del poder ejecutivo, estando como secretario del Interior José Manuel Restrepo, para crear una clase de derecho Canónico en el Colegio Boyacá.  Integran al Dr. Armando Motta, como director de esta Cátedra, sin sueldo alguno. (Fondo Gobernación. Codificación Nacional, Bogotá, 8 de noviembre de 1825, Tomo VII. Pág. 299-300).

Se lee en la escritura de hipoteca otorgada en Tunja en 1827, por el Escribano Público y de la municipalidad donde pareció el señor José Pastor Gavilán, alcalde municipal primero, como tutor y curador de unos menores y cuyas tierras compró el Doctor Joaquín Malo, cura de la parroquia y reconoció de tres principales que han estado cargados sobre dichas tierras pertenecientes al Colegio San Agustín y corresponden al Colegio de Boyacá por la cantidad de 500 pesos. (Fondo A.H.T., Tunja, 12 de mayo de 1827, Legajo 528, Folio 465 – 468).

Se registra la escritura de hipoteca, elaborada en Tunja en 1834, por el señor Buenaventura La Rota, Síndico del Colegio Académico de Boyacá, y el Señor José María Bernal, por la suma de trescientos cincuenta y cuatro pesos por valor de los réditos que le adeudaba al Convento de San Agustín de Tunja y que debido a la supresión recayeron a favor del mencionado Colegio. (Fondo Notarial Sección Primera, Tunja, 11 de agosto de 1834, Legajo 223, Folio 238). También se registra el testamento ejecutado en 1861, por el Presbítero Marcos Niño, domiciliario de la Arquidiócesis de Santa fe de Bogotá y vecino de Tunja, y en una de las cláusulas escribió que vendió al Señor Ramón Escobar, un potrero nominado el Corral de Piedras de la Jurisdicción de Tuta, el cual debe reconocer al Colegio de Boyacá, la suma de tres mil cien pesos de ocho décimos y mil pesos de a ocho reales con plazo de cinco años.  (Fondo Notarial. Sección Primera, Tunja, 6 de febrero de 1861, Legajo 293, Folio 128).

Y los autos presentados en Bogotá, en 1868, por la Corte Suprema Federal por su presidente Dr. Murillo y el secretario Vicente Vanegas, sobre el juicio promovido por Ricardo Ruiz, denunciando como bienes desamortizados, cinco tiendas que se hallan debajo del Colegio de Boyacá y que posee José Manuel Camacho. (Fondo A.H.T, Bogotá, 28 de Julio de 1868, Legajo 596, Folio 589-593).

Mg. Rosula Vargas de Castañeda

Miembro de Número Academia Boyacense de Historia

Directora Archivo Histórico Regional de Boyacá

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