Con la música se dio inicio a la transformación del sector donde operó por décadas el terminal de transportes de Tunja

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Luego que en la administración del gobernador Juan Carlos Granados se diera inicio a la construcción del nuevo terminal de la capital Boyacense, todos vaticinaban lo que sucedería con el sector de la antigua estación donde proliferó por décadas las actividades de las y los trabajares sexuales, quienes al ver que el lugar había sido trasladado y la sede había quedado para almacenar chécheres y además convertido en patio para dejar allí a los infractores del tránsito, afianzaron aún más sus labores, convirtiendo el sector en zona de alto riesgo. 

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Con tan solo 8 días de haber dado inicio al proceso del 2022, los 5 sistemas de la E.M.T empezaron a mostrar los resultados. Fotografía Archivo particular.

No obstante lo anterior, la administración del médico Alejandro Fúneme González dio inicio a un proyecto denominado Centro Biocultural de Tunja, con el convencimiento que el arte y la cultura son vehículos de metamorfosis y mediante las manifestaciones del espíritu se logra, como en otras partes del mundo, la recuperación de estas zonas a través de la implementación de programas sostenibles de transformación social. 

Pero mientras el proyecto del Centro Biocultural avanza, así como el que tiene destinado el antiguo colegio Silvino Rodríguez para la sede oficial de la Escuela de Música de Tunja, el alcalde dio el banderazo para que su secretaria de cultura y turismo, Dalma Consuelo Amézquita Ávila, apoyada por el grupo de funcionarios y asesores, se dieran a la tarea de recuperar el antiguo terminal, para lo cual se decidió otorgar el espacio al funcionamiento de la Escuela de Música, además de otros procesos como las artes visuales, artes plásticas y literatura. 

Brocha en mano llegaron allí los funcionarios de la secretaría de cultura y turismo para pintar las paredes y mejorar las condiciones estéticas, en tanto que la alcaldía abrió oficialmente las inscripciones para los procesos formativos del 2022 que finalmente arrojó una población atendida de aproximadamente 1.750 estudiantes distribuidos así: 1.000 estudiantes de la Escuela de Música entre niños, jóvenes, adultos y población en situación de discapacidad, todo esto desarrollado por una entidad operadora y el establecimiento de un Plan Educativo Institucional, y los 750 restantes, distribuidos en las otras áreas mediante el sistema de talleres y el de Danza que funciona de manera similar al de la E.M.T. 

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Las antiguas casetas de ventas de viandas y dulces son ahora cómodas cabinas individuales de estudio para las metodologías personalizadas. Fotografía Archivo particular

Pues bien, en tan solo 8 días de funcionamiento de la Escuela de Música, el sector ha mostrado otra dinámica distinta a la que se presenciaba y los sonidos de tiples, guitarras, bandolas, saxofones, tubas, clarinetes y violines, así como las voces de las masas corales, orientada por los expertos empezaron a sonar; cambiando el ensordecedor silencio del lugar por sinfonías esperanzadoras para todos. 

Ahora el movimiento es constante, y al antiguo terminal convertido hoy en un centro de formación artística llegan los niños acompañados de sus padres; para quienes hay dispuesto espacios amplios y generosos que permiten el desarrollo integral de las temáticas pedagógicas que orienta la fundación operadora y que involucra a una población que va desde los 4 a los 20 y más años de edad. 

Como dato curioso y para los entendidos en la música, las antiguas caseticas y cubículos donde se vendían los dulces, los bocadillos y las viandas Boyacenses, cayeron como anillo al dedo para adaptarlas a cabinas individuales de estudio, recurso físico que escasea en las sedes de las escuelas de música en el país, pero que, en Tunja, como una afortunada casualidad, permite el desempeño didáctico en atención personalizada.

Mientras el proyecto del Centro Biocultural avanza, los espacios donde se estacionaban los buses y taxis se están recuperando para colocar allí hangares que faciliten el avance de grandes ensambles y el ensayo de los grupos de proyección como la orquesta sinfónica, la banda juvenil, la orquesta típica integrada, las corales de niños y jóvenes y en general los formatos donde se muestran los avances del proceso y el montaje de grandes  espectáculos que ha liderado la Escuela de Música en los últimos años. 

Algunos padres de familia miran con cierto celo y desconfianza el sector y otros se congratulan con la generosidad de las áreas, porque ahora no solo sus hijos pueden disfrutar de dadivosos espacios, sino que hay lugar también para el parqueo de sus vehículos sin costos alguno y al interior del recinto fueron habilitadas zonas de cafetería y estadía para la transición de la numerosa comunidad educativa. 

El lugar fue visitado la semana anterior por un delegado del Ministerio de Cultura, quien aseguró que esa es una muy acertada manera de recuperar esta clase de sectores e intervenir el espacio público con arte y acotó que en el mundo hay varios modelos similares que han arrojado magníficos resultados. 

Añadió el alto funcionario del ministerio que con este sistema, Tunja se muestra ahora como ejemplo para otras partes del país donde deberían seguir esta metodología para generar escenarios de reflexión en torno a la recuperación e intervención de sectores que hoy duermen el sueño de los justos y que han quedado en completo abandono, generando escuelas del delito con la proliferación indiscriminada de la inseguridad y el consumo de sustancias psicoactivas, además de la mala presentación que da para una ciudad las edificaciones saqueadas y abandonas por el estado. 

Por ahora el antiguo terminal de transportes ha dado inicio a su metamorfosis y los bambucos, pasillos, torbellinos y grandes sinfonías de Mozart y Beethoven, son las que predominan en las calles donde antes se escuchaban las voces de los ayudantes de los buses rapándose los pasajeros. 

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