[Infografía] ‘Nosferatu’, el papá de los filmes de vampiros cumple su primer siglo

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El 15 de marzo de 1922 se estrenó en los cines de Alemania la icónica película de terror basada en ‘Drácula’, bajo la dirección del visionario F.W. Murnau y la imponente actuación de MaxSchreck.

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Con información de la Agencia EFE y El País

‘Nosferatu’, la película que esta semana está cumpliendo 100 años, fue el primer Drácula del cine, estrenado sin los derechos correspondientes 25 años después de que la publicara Bram Stoker.

La familia del escritor se negó a dar permiso para hacerla, por lo que la productora Prana le cambió el título y nombre al personaje central que acá es el conde Orlock; en los créditos alemanes sí se reconocía el antecedente literario como base del guion.

El genio es Friedriech W. Murnau, un alemán treinteañero que para 1922 ya había demostrado potencial, pero que en ‘Nosferatu’ evidenció un manejo de la herramienta del cine que, por entonces, no tenían tantos.

Con el tiempo entregaría obras maestras incluyendo ‘Amanecer’, que le dio algunos de los Oscar que se entregaron en la primera ceremonia de los premios. Murió a los 40 años.

El loco es Max Schreck, el actor que acá interpreta al espantoso protagonista. Aparece —a pesar de que el nombre de su personaje es el que da título a la película— solo nueve minutos, pero alcanzan para generar una de las grandes actuaciones en la historia del cine.

Esos nueve minutos son, además, el único material que sobrevive de Shreck, uno de los grandes actores de su época.

Acá se transforma en el Conde Orlock de una manera por la que es imposible separar al intérprete del personaje. Hay una película, ‘La sombra del vampiro’, que cuenta el rodaje y el vínculo del director y su estrella.

El movimiento que acogió ‘Nosferatu’ es el expresionismo, a quien se suele asociar junto con películas como ‘El gabinete del Dr. Caligari’ y ‘Metropolis’.

El expresionismo, una de las vanguardias de la década de 1920, es una denominación vaga pero que sintetiza el sentir hacia la vida y hacia el arte de los alemanes tras la Primera Guerra Mundial.

Así, las formas y las puestas en escena estaban al servicio de esa angustia existencial ante lo inexplicable de los tiempos que les tocaba vivir. El título original es ‘Nosferatu: una sinfonía de horror’.

Y reflejaban así los miedos, encarnados para el caso en el excéntrico noble transilvano que decide comprar una propiedad en Alemania y lleva consigo la peste: acá no hay Van Helsing, ajo, ni cruces.

No es, precisamente, un héroe romántico y elegante, un requisito del personaje de Bela Lugosi en adelante: es un monstruo, una circunstancia que los demás no parecen percibir del todo a pesar de sus uñas y esa cara de roedor peligroso.

La película fue un éxito, lo que no impidió que Prana se fundiera: había sido creada para hacer películas ocultistas, pero no pasó de ‘Nosferatu’.

Como pasa con muchas películas mudas, tras un tiempo perdida o limitada a los circuitos de cine arte, hoy está disponible, en buena calidad, en YouTube.

No asusta mucho, la verdad, ya que nos hemos acostumbrado a todos los clisés del cine de terror moderno. Pero es la belleza muda de sus atmósferas, Max Schreck y un uso rico aunque primitivo de los recursos del cine, lo que la convierten en una película más entrañable que terrorífica. Que no se entere el conde Orlock.

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