Agorafobia – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días

Son muchas las sensaciones que sentimos en la coyuntura de la pandemia y que se acrecentaron con las presiones de dos años de altibajos en los trabajos, empleos, rutinas, salud y familias. A lo mejor muchas en silencio y otras con crisis que se han “superado” a punta de profesionales, préstamos, ayudas y de remedios caseros que se convierten en alicientes para seguir adelante.

Que en las rutinas diarias se afectó nuestra ya maltrecha salud mental y con sus reacciones ya vemos consecuencias en los niños, por haber estado alejados a su entorno natural de colegios, escuelas y universidades… por estar cerradas y tener que convertirnos a la virtualidad y hoy de forma lenta -y a la espera de resultados- regresamos con algo de incertidumbre, pero con el concurso y juicio de todos así es que debemos asumir los años que se avecinan, pues esto se quedó y a convivir con ella.

Más que por decreto se queden el tapabocas, los protocolos de bioseguridad, las campañas de autoprotección y toda la parafernalia que descuidamos hasta convertirla sen picos, viene la tarea de dejarle a las nuevas generaciones una serie de herramientas para afrontar su desempeño en el contexto de sus oficios y labores, con dolores de cabeza de la inflación, las OPAS, las elecciones, las campañas y pasada la semana santa veremos que tendremos cambios y ajustes en varios frentes.

Algunos proponen acabar con los estratos sociales y más que igualarnos en todo, nos afectará en todo. Y es ahí donde igualar por lo bajo no puede ser la consigna para que, teniendo las riquezas a la mano, las dadas por el Creador, no hayamos sido capaces de superar ambiciones para salir con populismos sin reconocernos como esa mano de obra que puede y debe seguir labrando nuestra historia, aplicar el rasero de por lo alto, pasando por el medio, y generando alternativas.

Y es que cada 2, 3 o 4 años juegan con esos miedos, temores, pánicos e impotencias para darnos un contentillo de lo que debería ser nuestro sitial y cuando reciben el voto dan media vuelta y deje así, buscan saciar sus ambiciones de familia honorable, pulcra y ejemplar, cuando del erario se 

Pues a 24 días de salir a votar, de “elegir y escoger”, vamos a ir cambiando, candidatos y votantes, de genio cuando se vayan conociendo los escrutinios y al final se confirmen los que llevarán los intereses de Boyacá, de los que se sacaron los votos para otros “personajes” y que tantas vallas, volantes, reuniones y mensajes se quedarán en eso.

En plena quincena, que hay que cuidar, que se sopesen todos los síntomas de la que han bautizado como agorafobia, que es tangible y palpable, que se sufre en lo individual y en lo colectivo, que debe o es tema de estudio en empresas, cátedras y hasta espacios de radio, televisión y con tintos.

Sin pretender incomodar y más que cuidar cada paso al salir de nuestros sitios de habitación, es bueno que como sociedad asociemos o no tengamos esa fobia, porque fuera de hacernos daño es que pasan los años y seguimos siendo culpables o víctimas de nuestros inventos, de escoger mal, de actuar al contrario del beneficio común y padecer esos males que ni el Mono de la Pila comprende.

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