Pedagogía del colibrí – Fabio José Saavedra Corredor #Columnista7días

Compartir:

Pedagogía del colibrí - Fabio José Saavedra Corredor #Columnista7días 1Polidora observaba extasiada el vuelo sostenido del príncipe de Arcabuco, un exótico colibrí más pequeño que una de sus delicadas manos, los rayos del sol y la brisa se divertían jugando con el plumaje del ave, mientras se alimentaba en las flores de las orquídeas que adornaban el jardín interior de la casona hotel.

La mujer permanecía estática, sabía que el más leve movimiento terminaría con el mágico momento que le brindaba la naturaleza, mientras tanto pensaba que todo en la vida tiene un comienzo y un final, sabiamente lo había dicho el Cura en el púlpito la noche de año nuevo, «nada es eterno en esta vida“, igual que  el tiempo de las vacaciones que ya se había cumplido y el viaje de regreso estaba programado para el día siguiente temprano en la mañana.

Los  inoportunos ladridos del viejo perro guardián, no permitieron que el exótico colibrí terminara de apurar el néctar de las flores, desapareciendo como una exhalación, situación que arranco un gesto de desagrado en el rostro de la bella y otoñal dama, que de inmediato se dirigió por el corredor a su alcoba, con el decidido propósito de empezar a preparar su equipaje, a ella nunca le había gustado dejar para última hora estos menesteres.

Con cierta dificultad saco una voluminosa maleta del armario, con esfuerzo logró ponerla sobre la cama, luego de abrirla se quedó sorprendida del contenido, estaba prácticamente llena de ropa, las prendas ordenadas cuidadosamente una sobre otra, en el mismo orden con el que las había organizado el día antes de emprender el viaje a sus vacaciones.

No lograba entender como había llevado tanta cosa inútil para sus días de descanso, mucho menos, cómo lograría empacar las compras personales y los regalos, pensó que debería acomodar en un mínimo  espacio las pocas cosas que había utilizado, recordando que, irónicamente, había estado tentada a no llevarlas en su viaje, entonces, dirigiéndose a la ventana se tomó la cabeza con las delicadas manos, elevando los ojos y los  brazos al cielo y lamentándose con exasperación volvió a prometerse ser más práctica para las próximas vacaciones y no cargar con tanta cosa sin sentido, situación que había repetido neciamente año tras año en sus salidas a descanso.

Allí, parada en la ventana, recordó al delicado colibrí, que liviano de carga podía volar raudo y sostenerse en el aire, con un aleteo tan ágil, como si tuviera poderes sobrenaturales. Polidora estaba segura que podía seguir su ejemplo para salir de viaje como el ave maravillosa, sin ningún equipaje, sin lastres, solo llevando lo indispensable, lo esencial no solo para los momentos de esparcimiento sino para todas las circunstancias de la vida.

Después de grandes esfuerzos y luchas, logró cerrar la valija con ayuda del anciano conserje, para luego quedar rendida en el piso, recargada contra la cama, entonces, oyó la voz del viejo cuando dijo «los seres humanos somos iguales a su maleta, cuando cargamos tanta cosa inútil en nuestra conciencia, rencores, envidias, angustias, deseos de venganza y muchas cosas superfluas, pudiendo volar como el colibrí de sus sueños, sin cargas inútiles que dificulten el recorrido de la vida.

A partir de ese viaje la bella Polidora continuo su peregrinaje sin cargas inútiles, en busca de un horizonte a donde pudiera llegar sintiéndose ligera y liviana, como el colibrí del jardín.

Fabio José Saavedra Corredor

Miembro de la Academia Boyacense de la Lengua

Compartir: