¿Qué hacer frente al fanatismo religioso que se evidencia en los antivacunas? – David Sáenz #ColumnistaInvitado

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¿Qué hacer frente al fanatismo religioso que se evidencia en los antivacunas? - David Sáenz #ColumnistaInvitado 1Las ideas sobre religión y sobre Dios en los seres humanos, no solamente tienen implicaciones en el ámbito privado e íntimo, también impactan en lo comunitario, puesto que, son sustentos ideológicos para tomar decisiones que afectan directamente la vida de lo público.

Esto se ha hecho más que evidente en el contexto de la pandemia del COVID-19, especialmente, en lo que se refiere a la vacuna para enfrentar la emergencia sanitaria. Muchas personas arguyen que no se vacunarán debido a temas relacionados con su religión.

Tal fenómeno es necesario pensarlo y ponerlo en el debate público. Este es un país laico, tanto así que, la Constitución Política de Colombia enfatiza en su artículo 19 que, ¨se garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva. Todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley¨.

No obstante, frente al estado de emergencia se abre un interrogante relacionado con la libertad de culto, ¿puede una idea religiosa particular estar por encima del bien común?

Si algo nos ha recordado el virus es lo increíblemente conectados que estamos los seres humanos. El que muchas personas decidan no vacunarse pone en peligro a los otros, tal como lo han hecho notar los científicos y epidemiólogos.

Por otra parte, este fenómeno que no solamente se vive en Colombia, sino en diversas partes del mundo, permite pensar lo que actualmente sucede en Afganistán. En donde un grupo de extremistas religiosos del islam, tienen a todo un país dominado políticamente desde criterios meramente religiosos que, dicho sea de paso, no tienen nada que ver con lo esencial del islam, que es una religión de paz.

La situación de Afganistán tiene que servirnos para reconocer la necesidad de vivir en sociedades en donde el Estado y las Iglesias estén separadas. ¿Qué pasaría si en Colombia subiera al poder un grupo extremista religioso? Por ejemplo, uno de estos grupos antivacunas, ¿cómo se estaría tratando la pandemia? Y desde otro ángulo, ¿atentaría directamente contra las libertades individuales y ubicaría leyes religiosas como leyes de Estado?

Por otra parte, estas ideas religiosas surgen de un fenómeno de nuestro tiempo: el desencanto ante la ciencia y la tecnología. El creer que la ciencia y la tecnología nos darían todas las respuestas y nos llevarían a la felicidad ha sido un engaño. El entender la ciencia como absoluta ha hecho que mucha gente se decepcione. Por tanto, las prácticas religiosas y espirituales están regresando con fuerza, tratando de llenar las esperanzas que se tenían en la ciencia. Infortunadamente regresan con fanatismo y oscurantismo.,

De ahí la necesidad de retomar los diálogos de fe a la luz de la razón. Sin embargo, esto plantea un reto muy grande en sociedades como las nuestras en donde creemos en la especialización de los saberes, en otras palabras, el zapatero a sus zapatos. Verbi gratia, el abogado no se acerca a otras ciencias o disciplinas para buscar comprensión de aquello que lo interroga, solo sabe de derecho y entiende el mundo a partir de los prejuiciosos o del pensamiento del que ¨sí sabe¨, en este caso, al cura, o al líder religioso que frecuente (No solo le sucede al abogado, hasta al carpintero le pasa esto).

Por consiguiente, hay una necesidad muy grande de la integralidad. De acercarse a distintas disciplinas. De leer de todo un poco. Por ejemplo, la literatura ayudaría mucho; complejiza los problemas, los matiza y casi siempre en la buena literatura no hay solo un relato, sino hay una apuesta por pensar.

Si leyéramos más en este país no seríamos presas fáciles de discursos fanatizados. La lectura nos enseñaría a dudar. Los libros también nos enseñarían a hablar y a debatir, bien expresaría Quintiliano, ¨los libros hacen los labios¨.

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