Garagoa despidió en un multitudinario funeral a la familia que murió en el accidente en el túnel de La Línea

Cientos de personas asistieron a las honras fúnebres de Carlos Darío Vargas Cubides y su hijo Sebastián Vargas Esteban, al igual que a la compañera de este último, Yurly Alejandra Soler, quienes perecieron en el accidente que se registró la tarde del martes pasado en uno de los quince vehículos que fueron embestidos por un tractocamión que supuestamente perdió los frenos en el túnel Los Venados.

En lo que ha sido el funeral más sentido de los últimos tiempos en el municipio de Garagoa, se dio la despedida a Carlos y Sebastián Vargas, al igual que a Alejandra Soler. Foto: Cortesía Reportero TV Garagoa.

Aunque inicialmente se alcanzó a dar cuenta del traslado de los cuerpos desde Ibagué hasta Bogotá para cremarlos y llevar sus cenizas para el funeral a Garagoa, finalmente los féretros terminaron trasladándose directamente a su tierra natal para el sentido funeral que se realizó este sábado.

En la ceremonia religiosa el sacerdote enfocó su sermón en solicitar la fortaleza para sus familiares, especialmente para Martha Esteban la esposa y madre que sobrevivió al trágico accidente y a pesar de sus afectaciones de salud pudo asistir, junto a sus otros dos hijos al sepelio para dar su último adiós a sus familiares.

La eucaristía se extendió durante casi dos horas y luego se dio paso al momento más fuerte no solo para los familiares, sino para toda la comunidad y fue el cortejo fúnebre que llevó los tres féretros hasta el cementerio, ubicado a cuatro cuadras de la iglesia, en medio de una nutrida calle de honor.

Los cuatro regresaban de Cali de visitar a la familia de Martha Esteban, esposa de Carlos y madre de Sebastián y quien permaneció en un centro médico de Ibagué, tras salvarse de milagro, si se tiene en cuenta la gravedad del accidente en el que el vehículo en el que se movilizaban quedó totalmente destrozado, tras ser embestidos por la tractomula que cargaba llantas, lubricantes, aceite y agua para frenos, que salió Yumbo, Valle del Cauca, y se dirigía a Barranquilla.

Habían viajado a pasar el fin de año con la familia de la señora Martha, quien tiene 51 años de vida, pues desde hacía dos años a causa de la pandemia no habían vuelto por el departamento del Valle. Compartieron, se divirtieron, hicieron planes y se despidieron, sin saber que ese sería el último adiós, pues el martes madrugaron con rumbo a Bogotá, sin poder llegar a su destino.

Sebastián, de 31 años, era el mayor de los tres hijos de Carlos y Martha, era arquitecto y se venía desempeñando como ingeniero residente en la construcción del auditorio de la casa de la cultura de su natal Garagoa, municipio donde además vivía junto a su compañera sentimental Alejandra Soler.

Carlos Vargas Cubides era un respetado geólogo de la Universidad Nacional, tenía 60 años, trabajó en Ingeominas y luego se independizó, hacía estudios de suelos y estudios de minería de carbón y de piedra. Pertenecía a una numerosa y muy conocida familia de músicos tradicionales en Garagoa, los Vargas Cubides.

Yurly Alejandra Soler, de 32 años, dedicó gran parte de la vida a la atención del público en el comercio de Garagoa, era el amor de la vid de Sebastián con quien llevaba dos años conviviendo y con quien tenían diferentes planes.

La ceremonia la cerró el alcalde de Garagoa, Fabio Arévalo, quien visiblemente afectado rindió un homenaje a los tres fallecidos y uno a uno hizo un recuento de la importancia de cada uno de ellos en la comunidad garagoense pidiendo el aplauso para cada uno de ellos, al igual que para la señora Martha Esteban, por ser sinónimo de un milagro y por su fortaleza al estar presente en la ceremonia acompañando a sus familiares, esos con los que viajaba desde Cali a Bogotá.

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