2021, del pesimismo a la esperanza. Análisis de lo ocurrido en medio de la pandemia en Boyacá

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“De la dureza del año 2020 fue floreciendo la capacidad y fuerza resiliente en el año 2021, y así como el ave fénix muchas vidas, muchas empresas emergieron del dolor y del fracaso para renacer a la esperanza”.

2021, del pesimismo a la esperanza. Análisis de lo ocurrido en medio de la pandemia en Boyacá 1*Por: Jacinto Pineda Jiménez, investigador y docente ESAP

Así como después de la tragedia, y sorprendidos avizoramos los efectos devastadores de la pandemia. En cascada los pésimos resultados del año 2020 se conocían en el 2021, donde los indicadores socioeconómicos hablaban de la dureza del momento.

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De tajo se borraban los avances en la lucha contra la pobreza en Colombia, en el solo 2020, 3.551.522 personas se sumaron a la lista de los pobres. La pobreza monetaria pasó del 35,7% del 2019 a 42,5% en el 2020, lo cual conlleva a que 21.021.564 personas vivieran con menos de 331.688 pesos.

En Tunja la pobreza alcanzó un histórico del 45%, cuando en el 2019 había sido del 32,9%. En un año la pobreza se incrementó en el 12,1%. Esto implica que 89.512 habitantes en Tunja vivían con menos de 441.693 pesos mensuales y que 25.320 ingresaron a la condición de pobres en un año.

La economía boyacense se derrumbaba, su tasa de crecimiento, año 2020, registró histórica contracción de -7,3%, es decir superior al promedio nacional (-6,8%). Construcción con -23,6% la actividad más afectada, le sigue el comercio con el -17,4%. Para rematar tan complejo panorama el desempleo en Tunja, último trimestre de 2020, es decir octubre diciembre llegaba al 19,7%, lo cual significaba que junto a Neiva se compartía el segundo lugar dentro de las ciudades con mayor desempleo en Colombia.

Nada podía ser peor, al panorama sombrío del año 2020, caracterizado por la muerte, el miedo, el pesimismo se agregó la preocupante tendencia de un mundo que camino a la recuperación y reactivación económica profundiza las brechas entre ricos y pobres. La inequidad y desigualdad, como lastres de un pasado se eternizan condenando especialmente a la población joven y a las mujeres al polo del sufrimiento. Los horizontes son optimistas, pero la lucha contra la pobreza y la desigualdad oscurecen el futuro.

De lo aciago a la esperanza  

De la dureza del año 2020 fue floreciendo la capacidad y fuerza resiliente en el año 2021, y así como el ave fénix muchas vidas, muchas empresas emergieron del dolor y del fracaso para renacer a la esperanza. La reactivación camina así como también lo hacen los planes de vacunación en Boyacá que han tenido altos niveles de eficacia y eficiencia, aunque la sombra de la pandemia y sus efectos continúa desplegándose hacia el futuro.

Indicadores como el desempleo en Tunja continúan a la baja, tal como se evidencia en la gráfica uno. En lo transcurrido del 2021, la disminución del desempleo en términos porcentuales es de 4,8%, superior a la de Colombia que alcanza 3,7%. Esto en personas se traduce que en Tunja en el acumulado de este año hay 3.965 desempleados menos, 8.648 empleos se han recuperado o creado y 2.146 personas salieron de su condición de población inactiva, para ingresar al mercado laboral. Claro también es preciso señalar que tenemos un desempleo mayor al promedio nacional, lo cual es preocupante.

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El sector construcción, con un peso significativo del PIB y generador de empleo, crece en el año 2021 de una manera acelerada. Según CAMACOL en Boyacá durante el primer semestre se comercializaron 1.685 viviendas lo que corresponde a un incremento de 106% frente al mismo periodo de 2020.

La mayoría de las unidades vendidas corresponden al segmento VIS con 1.257 unidades, un incremento de 145%. Boyacá es el segundo departamento en crecimiento.

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El DANE en publicación 15 de diciembre, señala que en lo corrido del año 2021, enero a octubre, es Boyacá el departamento con mayor variación positiva (26,6%) en la producción del sector industrial.

En general los indicadores generan confianza, igual que las perspectivas económicas del país. Por ello el 2021 fue una puerta a la esperanza donde es fundamental esperar el comportamiento de los indicadores socioeconómicos porque crecimiento sin justicia, sin equidad es apenas un discurso vacío.  Finalizamos un año con optimismo y a la espera que el debate y los resultados políticos del 2022 afiancen futuros.

Feliz año para todos.

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