Alegría y felicidad – Carlos David Martínez Ramírez #Columnista7días

Para Aristóteles la felicidad es uno de los fines de los seres humanos y sería algo más profundo que una emoción pasajera, es decir, es diferente a lo que hoy denominamos como alegría.

Si bien la felicidad implica experimentar la alegría, esta primera sería algo más estable y duradera.

En el contexto de la navidad y del consumismo habitual de esta temporada, es conveniente pensar la felicidad como una señal de que no se requiere nada externo a las personas.

El mismo Aristóteles planteaba que la felicidad debía ser algo autárquico (no depender de algo externo) y esta relacionada con la autonomía (darse sus propias normas).

La autonomía podría permitirnos, respetando las tradiciones, procurar nuevos hábitos de consumo para que la alegría no dependa de objetos materiales únicamente.

Agregando la dimensión espacial a esta reflexión, en los valores de algunas tradiciones orientales se privilegia el éxito grupal o de las comunidades en lugar de la acumulación de bienes materiales, como suele ocurrir en occidente. Claro que no se debe interpretar que todo oriente esta bien y occidente se equivoca.

Así, el denominado consumismo se basa en permitir alegrías pasajeras cada vez que se logra una adquisición, el reto social esta en apostar por la felicidad sin depender de bienes materiales.