En Colombia necesitamos más agrónomos – Andrés Useche #ColumnistaInvitado

En el 2050 menos de un 15% de la población vivirá en el campo, según el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade). Esta cifra resulta alarmante porque implica la ausencia de nuevas generaciones que se interesen por la agricultura y la vean como una opción de vida rentable, lo cual afecta seriamente la seguridad alimentaria del planeta.

Combatir dicha situación implica realizar un análisis profundo de los retos que enfrenta la población en el campo. Por ejemplo, durante 2020 la pobreza monetaria extrema en la ruralidad llegó a 18,2%. En cuanto a jóvenes rurales, el 24,5% no estudia ni trabaja, según el ‘Diagnóstico de la juventud rural en Colombia’; apenas el 10% completa la educación básica, el 21% termina la educación media y 6% continúa con educación postsecundaria; para el 2018 casi el 40% se encontraba en condición de pobreza y había un 14,6% en condición de indigencia (el triple de la proporción joven de zonas urbanas) según la Gran Encuesta Integrada de Hogares del DANE.

El panorama para las mujeres rurales tampoco es alentador. El 11.4% son analfabetas y solo el 11.6% están afiliadas al sistema de pensiones; entre niñas de 10 años y más, el 12,20% expresan no tener ningún nivel de escolaridad; en los centros poblados y rural disperso la proporción de mujeres sin ingresos propios es casi cinco veces mayor que la proporción de hombres en igual circunstancia; y por cada 100 hombres en condición de pobreza hay 118 mujeres pobres. La lista podría continuar, sin embargo es importante mencionar que las brechas se reducen conforme se alcanzan niveles educativos mayores.

Desde Yara estamos completamente convencidos de las oportunidades que brinda la agricultura y el campo colombiano. Sin embargo, somos conscientes de que para acceder a estas, se requiere, de forma obligatoria, la tecnificación del agro mediante el uso de nuevas tecnologías y el acceso a conocimientos que permitan a los productores tener cosechas productivas, rentables y sostenibles con el medio ambiente. Por eso, en este mes de noviembre en el que se celebra el Día del Agrónomo, es más que necesario reconocer y visibilizar la relevancia de esta profesión.

En Colombia necesitamos más profesionales capacitados en esta área porque en el país solo se están formando el 36% de los ingenieros agroindustriales que demanda el mercado, de acuerdo con un informe presentado por la Fundación Universitaria Salesiana. De hecho, según el índice de vinculación laboral, entre 7 y 8 de cada 10 ingenieros agrónomos consiguen trabajo en menos de 6 meses luego de que se gradúan. Si a esto se suma la posibilidad de que la población rural, con sus conocimientos empíricos en agricultura, sea la que accede a este tipo de formación, podríamos contar con más proyectos productivos que, por un lado, generen más oportunidades en el campo y, por el otro, contribuyan con la producción sostenible de alimentos para garantizar la seguridad alimentaria.

Adicionalmente, la formación en este campo por parte de jóvenes, permite que las nuevas herramientas tecnológicas y la inteligencia artificial se apropien con mayor facilidad para favorecer la gestión de riesgos asociados al cambio climático, implementar mejores prácticas agrícolas y determinar qué, dónde, cuándo y cómo sembrar, manteniendo como premisa el cuidado del medio ambiente.

El potencial de Colombia como despensa agrícola del mundo ya está dado gracias a la disponibilidad de tierras aptas para el cultivo de alimentos, su diversidad climática y su variedad de recursos. Ahora el reto está en que tengamos profesionales altamente calificados que permitan la evolución de esta labor y su migración hacia prácticas sostenibles que nos permitan cuidar el medioambiente, mientras obtenemos alimentos de calidad en las cantidades que requiere el país y el mundo. Sin duda, necesitamos más agrónomos que nos guíen en esta transición.

Por: Andrés Useche, director comercial para la Región Andina de Yara.