Microrrelatos – Pedro Elías Martínez #DomingosDeCuentoYPoesía

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Lejanía

La casa era distante y el cartero guardaba las cartas en el archivador. Cuando las encontraron, el destinatario había muerto de lejanía. Una enfermedad que mata a distancia.

En el cumpleaños

En el cumpleaños visito el álbum del abuelo, leo las fotos y conversamos de vinos y mujeres. Fui a verlo en su onomástico ciento veinticinco.

—Lo busqué hoja por hoja y no estaba —le dije a la cuidadora. Ella abrió el álbum y lo encontró enseguida. —Aquí está, nunca sale de noche.

—Pero no lo veo, quizá encubre su rostro o no desea mi encuentro.

La cuidadora descolgó la fotografía de un señor con barba de cascada: «Es el abuelo», me dijo. «Mire, es el mismo del álbum».

No le creo. Hoy quité de la sala el retrato del extraño.

El herrero

Desde el amanecer restaura maltrechos azadones y picas de labranza, que sus vecinos le confían. Ellos lo saludan con respeto, elogian su compromiso; y él, con rostro sudoroso y candidez montañera, corresponde a su amistad y preferencia. Pero esta semana quedó sin trabajo. No sabe destrabar carabinas.

Niebla

Cuando dijo su nombre, ella le sonrió amablemente y se detuvo:

—Señor, ¿quién es usted?

En días de lucidez mi padre iba a buscarla. Yo estaba pendiente para darles la mano y regresarlos al álbum de donde habían salido.

El fin del mundo

–¿Qué ocurrirá en el fin del mundo? –dijo de improviso el conferencista y su mirada abarcó la atención del auditorio.

Los pocos asistentes nos miramos asombrados. Era una charla de superación personal.

Expresamos por turno las inquietudes.

–¿Usted, don Fausto?

–Bueno, yo digo que nuestro planeta no se va a acabar por otro diluvio; con tanta deforestación moriremos asados sin remedio.

–¿Doña Margarita?

–Pienso que el fin del mundo lo anuncian las escrituras. Cuando nazca el último niño será la revelación; a poco bajarán los siete ángeles del juicio final a resucitar los muertos.

–¿Y qué nos puede decir don Virgilio? —me preguntaron.

–Creo que ese día los únicos en oponerse a la resurrección de los muertos serán los cirujanos…

Faltaba Beatriz. La habíamos invitado para que la charla le sirviera de terapia. Nuestras miradas condujeron a ella. En el lado izquierdo de la blusa lucía un botón de luto, desde cuando a su único hijo lo mató una bala perdida al salir de la escuela. Bajó la cabeza para decir: «Ya he pasado por el fin del mundo».

Quinta extremidad

En el libro de la creación, Caragabí diseñó la lagartija y dispuso en su cola el depósito de vitalidad para sobrevivir en el verano. Al darle su aliento, observó que si la lagartija perdía la cola quedaba a merced del espíritu constructor de sequías. Entonces le donó la facultad de regenerar la cola cuantas veces fuera necesario. Muchas páginas adelante crea al hombre y para compensar la falta de quinta extremidad, dios inventa la poesía y le da sueños. Por eso, el hombre los restaura cada vez que los pierde.

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