De reojo – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días

Un vecino de la sección de opinión, con su columna, para más señas el director, ha dado puntadas a lo que se nos avecina con los “personajes” que viven de las campañas políticas y de hacer toda clase de alianzas para que sus “pupilos” accedan a los cargos de elección popular y en la coyuntura se les sigue olvidando que si es de la entrañas, del pueblo, de formación, será quien mejor traduzca los verdaderos anhelos, que con gestión en los escenarios de la alta política es donde se dan las soluciones, los recursos y se vuelve a mirar a nuestras entidades territoriales, de frente o de reojo.

Recientes ejercicios de llamado a que el ciudadano, en ser protagonista de la democracia, salga, lleve su cédula, disponga de tiempo para llegar a puestos de votación, haga fila, sea requisado, pase a su mesa de votación, salude, entregue su documento para ser verificado, reciba un tarjetón, marque el de su elección y de seguro su convencimiento que es el “ungido”, regrese a su casa, comente con familiares y amigos que aportó su voto al futuro de su ciudad, esperar a conocer los resultados, que se van dando a cuentagotas por medios y redes, celebrar en silencio o con algarabía, seguir por horas, días o semanas haciendo seguimiento a los movimientos de su elegido, saber de quiénes se rodeará y así para las locales, las departamentales y las del país, nos invitan a ser muy responsables, debiese ser “obligatorio” y con sentido demócrata por reforzar sus cimientos y futuro.

Todo ese proceso para indicar que es mirando a los ojos, de frente, sin mentiras, sin cartas marcadas o por debajo de la mesa, sin reencauchar a quienes en su momento se han tenido que atrincherar en otros colores y espacios para tapar sus jugaditas, revestidos de falsas dignidades, desprecio y hasta descalificación, sin disimular su desconfianza, sin zalameros y oportunistas, y nunca pensar que si se esta ahí es por algo, por escuchar planteamientos, identificarse con principios y hasta dejar una idea al candidato para que beneficie al grupo, a varios, a que de primera mano reciba un documento, que me reconozca, que de verdad cumpla las promesas y sus compromisos, etc.

Pero a lo mejor es que estamos prevenidos o también con desconfianza, porque es mejor que nos conozcamos en el entorno, y eso que por iniciativas es que se organizan foros, debates, talleres, mesas de trabajo o diálogo y hasta reuniones sociales, en las que se busca conocer en detalle sus posturas sobre el eje al que pertenecemos, representamos, lideramos o podemos ser vaso comunicante para quienes por éste o aquel motivo no pueden estar ahí, y sí que pueden recibir información amplia y suficiente para que audiencias tomen decisiones prontas y en contexto.

Otrora se miraba por encima del hombro… hoy es con displicencia como se valora a los electores, se les utiliza (con el mayor de los respetos a los que dejan que pase o se prestan para ello) y los “jefes” quieren que salgamos a hacer lo que a ellos les interesa o conviene, pero no valoran que un voto hace la diferencia y con él es que modernizamos la participación ciudadana, se respetan las instancias de lo público y la institucionalidad le responde a los actores de todas las líneas que buscan soluciones y que necesidades básicas tengan respuestas urgentes, y haya sostenibilidad.

Y a propósito de reojo, así es que nos miran ciertos candidatos e incluso seguidores o aduladores, porque a lo mejor les incomodamos, no les gustamos, no somos de sus afectos o simplemente por dejarse llevar por comentarios infundados, que se dan desde todas las esquinas de sus grupos, sectores o intereses. Ese reojo no es bueno porque así es que marcan territorio y alejan a quienes pueden estar decidiendo… y es parte de la democracia que no todos tengamos las misma afinidades o gustos, ya sea por la persona o por sus entornos, sus propuestas y hasta familias. Infortunadamente en las elecciones salen a relucir todos los niveles de aceptación e intolerancia.

Y algo que puede quedar muy lejos o cerca, pero es que en las nuevas audiencias, ante la Corte de La Haya, como nación, como unidad, Colombia es una sola, integrémonos sin condiciones, sin polarizaciones y en defensa de nuestra identidad, territorio, patrimonio, gentes y futuro. Iluminar a los encargados de representar los intereses comunes. Y eso bajarlo a nuestras localidades y entornos, pues recordemos que poseemos límites sin definir, degenerando en excesos de vecinos… y ellos sino están de reojo, están es de frente, como debemos actuar en estas y otras instancias. YA.

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