Efectos psicológicos del confinamiento – Carlos David Martínez Ramírez #ColumnistaInvitado

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Efectos psicológicos del confinamiento - Carlos David Martínez Ramírez #ColumnistaInvitado 1En los medios masivos es común que se analice las problemas políticos, económicos y sociales asociados con la pandemia, principalmente el manejo que han dado los gobiernos, entre otros temas muy relevantes; de cualquier manera, se ha hablado muy poco sobre los efectos psicológicos de las medidas de confinamiento. Algunos auguran un escenario de una nueva pandemia en términos de salud mental.

Un efecto que llama la atención, aunque es difícil visibilizar sus verdaderas dimensiones, es la violencia doméstica, en general, y el feminicidio, en particular. En una publicación adelanta este año en la Revista Cuadernos Médico Sociales, en Chile, por Valenzuela, Venegas, Sandoval y Soto, se reconoce a Colombia como uno de los países más afectados por la pandemia en América Latina en este escenario, se evidenció un aumento de los llamados a líneas de apoyo por violencia hacia la mujer de hasta un 150%.

En esta misma investigación se destaca que el confinamiento puede producir un aumento en los hechos de violencia en múltiples dimensiones tales como la física, psicológica, económica, sexual, entre otras, en las que el estrés asociado al encierro puede agravar las conductas violentas, sumado a que las víctimas cuentan con menos redes de apoyo, y menos posibilidades de pedir auxilio.

Por otra parte, resulta importante investigar cómo se han exacerbado algunos fenómenos psicológicos como la despersonalización, la cual se caracteriza por sensaciones de extrañeza de las personas sobre sí mismas, su cuerpo y el ambiente que las rodea. Esas sensaciones de desconexión con el entorno pueden deberse a los cambios de hábitos, incluyendo el sueño, la alimentación, el sitio y los tiempos de trabajo, entre otros.

Actualmente las ciencias del comportamiento son muy pragmáticas, de manera que sólo se habla de un trastorno de despersonalización o desrealización, por ejemplo, cuando los síntomas experimentados son excesivos e interfieren en la vida cotidiana; de cualquier manera, las condiciones de confinamiento han cambiado lo que se entendía por cotidianidad y esto puede dificultar los diagnósticos oportunos, a lo que se suma la resistencia de muchas personas a acceder a servicios de salud para evitar focos de contagio.

En estos momentos es importante que las personas fortalezcan sus redes de apoyo y, como ya lo he mencionado en otras columnas, que no teman buscar ayuda profesional cuando lo consideren necesario.

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