El boyacense Alejandro Calderón cuenta por qué no dio la pelea para quedarse como gerente de EPM #LaEntrevista7días

El economista sogamoseño Alejandro Calderón Chatet, en entrevista exclusiva con Boyacá Sie7e Días, habla de su infancia, de su familia, de su padre  — el exalcalde de Sogamoso Jairo Enrique Calderón Sosa —, de su formación y experiencia profesional, de cómo llegó a Empresas Públicas de Medellín (EPM) y luego fue nombrado su gerente general, de las presiones que se desataron para que dejara el cargo, de por qué no dio la pelea para mantenerse en la gerencia de una de la empresas más importantes de Colombia y de qué viene ahora para él.

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Alejandro Calderón Chatet, economista sogamoseño contra quien armaron una campaña en su contra cuando fue nombrado gerente general de EPM. Foto: archivo particular

¿Cuéntenos acerca de sus orígenes, de su formación académica y de su vida en general?

Nací en Sogamoso y tengo también nacionalidad francesa por mi madre. Parte de mi educación básica fue en Sogamoso y terminé el bachillerato en Bogotá. Fui a estudiar mi carrera de Economía en Francia y posteriormente hice un magíster en Economía y Finanzas en la Universidad de Bordeaux. Años después completé mi formación académica con una maestría en Administración de la Universidad de Harvard.

Yo agradezco a Dios todas las oportunidades que me ha dado en la vida. Entre otras, la de vivir en varios países que considero me permite tener una visión más clara del mundo y sus necesidades. Hace 15 años regresé a Colombia donde siempre quise vivir y donde he desarrollado la mayor parte de mi vida profesional en el área financiera de diferentes empresas.

Mi papá, Jairo Calderón Sosa, de Sogamoso y de familia liberal, un hombre carismático que amaba su pueblo. Se casó dos veces: primero con Olga Lucía Calle, luego con mi mamá Isabelle Chatet. De la primera unión nacen mis hermanos Juan Sebastián y Lucía Juliana, y de la segunda, mi hermana Laura Elisa y yo.

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El ingeniero Jairo Enrique Calderón Sosa (q.e.p.d.), padre de Alejandro, fue el primer alcalde de Sogamoso por elección popular. También fue director del Sena en Boyacá. Foto: archivo particular

Mi padre fue director del Sena en Sogamoso y primer alcalde por elección popular en el año 1988, además representante a la Cámara y senador de la República. Él falleció en marzo del 2019 y hoy en día es recordado por muchas personas con cariño y agradecimiento por su legado moral, sus obras y todo lo que hizo por su gente. Mi mamá, una mujer amorosa y apegada a las normas. Nació en Francia, llegó a Colombia a los 18 años, se casó con mi padre, quien había enviudado y tenía dos niños pequeños. Ella estudió a distancia y obtuvo un máster en Letras y Civilización Hispanoamericana.

Más importante que todo lo anterior, son los valores y la humanidad inculcada por mis padres como hombre y ciudadano. Lo que hoy en día inculco también a mis dos hijas, Isabella y Paulina.

¿Qué importancia reviste para Usted Boyacá y que proyección le ve a futuro?

¡Toda la importancia! Yo amo mi tierra. Nuestro departamento, además de la calidad humana de las personas que lo habitan, cuenta con grandes recursos naturales, sin embargo, debemos cuidarlos, ya que son vulnerables al cambio climático. La economía se ha desarrollado alrededor de los sectores mineros y agropecuarios, pero nuestro potencial energético o turístico, para mencionar solo algunos, siguen sin ser aprovechados. Hemos avanzado en educación y nuestros niveles de seguridad (aunque muy afectados por la pandemia) son mejores que en otras zonas del país. Pero tenemos grandes rezagos: nuestras zonas rurales son muy pobres, tenemos una infraestructura poco desarrollada y dependemos altamente del sector público.

Desafortunadamente, muchos profesionales o empresarios han dejado Boyacá por la falta de oportunidades, no somos un lugar atractivo para hacer negocios (según estudio del Banco Mundial 2017, estamos en el puesto 28 de 32 en Colombia). Debemos asegurarnos de tener los recursos necesarios (conectividad, seguridad, infraestructura, etc.) para incentivar inversión privada y atraer empresas al departamento. Esto requiere trabajo mancomunado del sector público y privado y las universidades.

¿Cómo ve el liderazgo en Boyacá?

Todos conocen la alta calidad del recurso humano boyacense y su capacidad de trabajo, pero nosotros mismos parecemos no estar convencidos. Tenemos líderes, pero son pocos. Necesitamos despertar el orgullo boyacense y fortalecer nuestro liderazgo. Son muy contados los boyacenses en los altos cargos de este país.

Hay que aprovechar el potencial boyacense y promocionarlo en otros niveles de mayor relevancia. Empecemos promoviendo foros con los empresarios locales, representantes de la Administración y de la sociedad, para elaborar planes estratégicos que sean las bases de políticas de desarrollo de nuestro departamento.

Esas políticas para ser eficientes deben aprovechar nuestras ventajas competitivas (recursos naturales, bajos costos, capital humano).

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Alejandro dice que sus intenciones en la gerencia de EPM (foto) eran contribuir al desarrollo de la empresa, de Medellín y por consiguiente de todo el país. Foto: archivo particular

¿Cómo se vincula Usted a EPM y cómo califica su experiencia y logros?

El entonces gerente general de EPM presentó mi nombre a la Junta Directiva de la compañía, quien me designó como vicepresidente Ejecutivo de Finanzas e Inversiones con base en mi formación, experiencias y logros profesionales (incluyendo mis diplomas en el exterior que por cierto tenía dos años para convalidar —Hoy en día ya se encuentran convalidados por el Ministerio de Educación Nacional—). Luego, cuando se liberó el cargo de gerente general de EPM, se consideró mi nombre. Entiendo que la decisión de mi nombramiento tuvo que ver con mis resultados en la vicepresidencia, que generaron confianza a la Junta Directiva y desde luego al señor alcalde de Medellín, quien la preside y que por Ley es quien designa al gerente. Aquí cabe decir que entre el alcalde y yo no hay parentesco familiar, hay una relación de aprecio profesional y de reconocimiento mutuo por nuestra autoridad e independencia intelectual.

Mis intenciones en la gerencia eran contribuir al desarrollo de EPM, de Medellín y por consiguiente de todo el país, por su calidad de grupo empresarial presente en casi todo el territorio colombiano.

¿Qué desata el conflicto que culmina en su renuncia y por qué no dio la pelea?

Cuando la Junta Directiva me designa como gerente general, unos opositores políticos del Dr. Quintero decidieron atacarme como persona y profesional. Estas personas usaron toda clase de argucias, argumentos y mentiras para lograr su cometido, impidiendo que llegara al cargo, sin ningún fundamento real.

Y como si estas mentiras no fueran suficientes, a algunos opositores políticos —con un regionalismo discriminante desmesurado— no les gustó para nada que un boyacense llegara a la gerencia general de EPM.

Una reflexión sobre este tema: a pesar del mal momento que estaba pasando, me sentí muy honrado al ver el apoyo de la gran mayoría de coterráneos y particularmente de Sogamoso. No obstante, considero inaceptable y reprochable la actitud de personas que tienen representación política o medios de comunicación que utilizaron sus propios micrófonos únicamente para generar polémica y sensacionalismo. Lo importante es que quedó demostrado que siempre dije la verdad.

Cierro este capítulo manifestando que mi decisión de renunciar estuvo motivada en su orden: por razones familiares y de seguridad personal, pero también buscando apagar la polémica que tanto daño le hacía a EPM, una empresa maravillosa y a sus funcionarios. Sin embargo, no quiero dejar de agradecer a todas las personas que creyeron en mí y que de una manera u otra me expresaron su apoyo.

¿Cómo ve su futuro más cercano en lo público o lo privado?El boyacense Alejandro Calderón cuenta por qué no dio la pelea para quedarse como gerente de EPM #LaEntrevista7días 4

La relación de lo público y lo privado es muy estrecha. Por el momento yo sigo en mi actividad privada: tengo a cargo excelentes proyectos que me apasionan, pero es muy satisfactorio y me sentiría muy cómodo y contento de servirle a Boyacá y a la gente en lo público. Esos ataques que viví despertaron de cierta manera el orgullo boyacense ya que muchos los sintieron personales, por lo que es mi responsabilidad seguir promoviéndolo.

En su opinión, ¿qué enseñanza se puede obtener de la pandemia?

¡Que lo más importante es la vida y que debemos cuidarla! Un enemigo tan perverso como la COVID-19, nos arrinconó y ha causado muchas muertes. La pandemia nos debe llevar nuevamente a lo esencial: la familia, la naturaleza, la salud, pensar en el bien común y tratar de tener un colchoncito para las épocas de vacas flacas.

¿Ve Usted o no el país polarizado en las próximas elecciones? ¿Son irreconciliables nuestras diferencias sociales?

¡Claro que el país está polarizado! Estoy seguro de que todo radicalismo extremo no sirve sino para generar odio y violencia. Miren lo que pasó con las protestas: los extremos utilizaron el descontento social, que tiene fundamentos en la desigualdad social, en la falta de oportunidades o en la incapacidad del Estado a satisfacer las necesidades básicas del pueblo, para incendiar el país y generar más caos. Nuevamente, hay unos que creen que el fin justifica los medios. Es necesario de una buena vez llegar a un gran acuerdo nacional, donde las diferencias sean respetadas. No hay otra forma de avanzar con paso firme. Hay que estar unidos para realizar las grandes transformaciones sociales, políticas y económicas que anhela el país.

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Calderón Chatet afirma que los ataques que vivió despertaron de cierta manera su orgullo boyacense, por lo que es su responsabilidad seguir promoviéndolo. Foto: archivo Boyacá Sie7e Días

Bueno, finalmente con algo de jocosidad, amor por Francia amor por Colombia y Boyacá, ¿cómo lo define?

Amo a mi país a pesar de todas sus dificultades. Francia en particular es en muchos sentidos la historia y las grandes gestas de la humanidad, por supuesto que grandes son mis afectos para Francia, pero mire Usted, ¡mi corazón siempre lo arropo con una ruanita!