“Ambición a ser Primeros. . .” – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días

“Ambición a ser Primeros. . .” - Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días 1Desde la época de estudios se nos inculcó –e incluso hoy- que estar entre los primeros lugares era símbolo de ser “los mejores”, y de seguro eso nunca va a cambiar, y es bueno en el sentido que implica retos, sana competencia, dedicación y satisfacciones personales y familiares por la demostración de que los esfuerzos dan reconocimientos, permiten llegar a metas tempranas y van moldeando los futuros que con esos logros nos ubicarán donde debemos estar…

Pues bien, por quienes con juego limpio, con méritos, con ética y hasta con sacrificios –bien entendidos y verdaderos- han transitado por esos peldaños que dan valor a cada paso, título, grado, trabajo y reconocimiento social, profesional, institucional y personal, esos que muchas veces no valoramos.

Por estos días que se empiezan a conocer -o se incrementan- los nombres de postulaciones a ser candidatos a todo, hay que dedicar tiempo para hacer cuadros comparativos con sus hojas de vida, con sus cargos y sus relaciones de experiencias conexas a su especialidad, es poner en el escrutinio lo que para los cargos públicos es clave, dado que llegarán a manipular erario que, más que una manida frase utilizada por estrategas, es sagrado y así en lo privado y en los negocios personales.

Y así sucede con deportistas, artistas, empresarios, personal de las diferentes profesiones, líderes de opinión, comunicadores, “jefes y subordinados”, inversionistas y políticos… Acá no hay diferencias en la demostración que se tienen los máximos para llegar a los anhelados sitiales de privilegio, con honores mínimos, pero con la sapiencia de que la llegar ahí, a ésa meta, no es por ambición -en la mayoría de los casos- sino porque se va a convencer con hechos y acciones.

Entre los pregoneros -que leerán hoy y mañana estas líneas- de seguro coincidirán que madrugar o trasnochar da resistencia a lo que nos direccionan como horizonte o “mañana”. Que cada peso invertido por padres o del sudor propio da más orgullo y deleite. Que tener emprendimientos abren las puertas de la hoy reconocida y valorada experiencia. Que es la real indemnización a esos dolores de cabeza, señalamientos, estigmatizaciones y hasta decepciones que se convierten en diplomas. Que las voces de estímulos son la mejor medalla que se recibe en una izada de bandera (¿existen?).

Vamos pues viendo que los primeros deben dar pasos por ser el décimo, para avanzar al octavo, así al sexto, transitar por el quinto, arañar el cuarto, estar en el tercero, recibir el honroso segundo y cual oro “morder” su material, su forma y su contenido. Para algunos no importa graduarse a los 11, 16, 20 o 21, 40, a los 50, años o momentos de la vida, es que no se puede seguir pasando por encima de “compañeros de pupitre, de generación, de estudios, de carrera” para que en cualquier momento reencontrase, compartir, departir y hasta asociarse para hacer cosas grandes, como ser dirigentes de ciudades, de metrópolis, de capitales o de la acción comunal, juntas directivas o cubículos, maquinaria, equipos, investigaciones científicas, innovaciones y/o ser escritores o magos.

Han sido muchos los sufrimientos que se celebran con un ponqué o fiesta, se brinda con una buena copa, se entrega un presente o regalo y luego se cuelga en la sala, oficina o en la hoja de vida que se circula para que un próximo jefe tenga en cuenta en sus elaborados planes de crecimiento, de expansión, de ser parte de un equipo de trabajo, del personal de confianza o del operario que se las trae o sabe todas. En fin es que, siendo individual o colectivo, somos un engranaje del todo.

En Boyacá no podemos seguir siendo los primeros por ser los primeros, o argumentar ello, para no asumir los retos que en su momento nos dieron ejemplo quienes obtenían los mejores puntajes a nivel nacional y hoy están ocupando medianas o altas esferas. No necesariamente esos “primeros” hoy son los que están a la vanguardia y eso por estimulación ha llevado a que la sana ambición de escalar se da con juego limpio, con negocios limpios, con actores pulcros y con cimientos fuertes.

Así que veremos que los de hoy sean los ambiciosos -por nuestras 123 maravillas- y con pasión estar en las posiciones de privilegio, para estar en los primeros con argumentos, contexto y con menciones o bajos perfiles asuman que es cohesionados que podemos cambiar muchos rumbos… y ya ni el cielo es el límite.