Del estoicismo al hedonismo – Carlos David Martínez Ramírez #ColumnistaInvitado

Del estoicismo al hedonismo - Carlos David Martínez Ramírez #ColumnistaInvitado 1Varios intelectuales han predicho que la pandemia venidera, o inminente, esta relacionada con la salud mental; las dificultades económicas, la muerte de los seres queridos, el confinamiento cuando muchos no saben o no pueden lidiar con la soledad, las tensiones familiares, las dificultades para balancear el trabajo y las labores domésticas, muy seguramente son circunstancias que han venido acumulando malestar en algunos.

Es posible que al iniciar la pandemia muchos hayan asumido una actitud estoica para resistir todos los problemas que emergieron, tratando de ser valientes y aplicando la razón para intentar superar crisis de diferentes tipos con tolerancia y autocontrol.

Parece lógico pensar que después de periodos prolongados de postergación de placeres diversos, muchas personas pueden sentir la necesidad de apostar ahora por el hedonismo para evitar el dolor y buscar el placer.

De cualquier manera, el hedonismo no significa únicamente la búsqueda del placer, tiene mucho que ver con evitar las dependencias, incluso el miedo a la muerte, para lograr lo que sus primeros representantes denominaron la ataraxia, es decir la imperturbabilidad.

Hablar hoy de felicidad puede resultar difícil, especialmente cuando hemos experimentado tanto dolor; podemos remitirnos al cuestionamiento hegeliano que nos invita a preguntarnos si es posible ser felices en un mundo infeliz.

La felicidad, entonces, no se puede confundir con el egoísmo que nos hace ciegos a las necesidades de otros. Tampoco debería suponerse que la felicidad parte del nihilismo, o de la indiferencia frente a las necesidades de otros.

Es válido el esfuerzo que tienda a la felicidad partiendo de la disciplina, del trabajo y el compromiso, como también es oportuno generar espacios para la búsqueda del placer, entendiendo que la salud mental también es un tema clave en nuestra cotidianidad.

Vivir en armonía implica reconocer las necesidades de otros y las propias; a veces se puede requerir ayuda profesional para balancear nuestra vida; no se debe tener miedo a reconocer esta realidad y es importante buscar esa ayuda oportunamente, preferiblemente antes de tener que confrontar problemas desbordados.