Nuestro mundo y entorno – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez – #Columnista7días

Nuestro mundo y entorno - Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez - #Columnista7días 1No es pretender filosofar pero si llegar a que seamos más consecuentes con lo que hacemos en nuestras vidas alrededor de saber compartir, no ser los dueños de todo, o del todo vale, y que con cabeza fría proyectemos el ser ciudadanos del mundo y con la responsabilidad del lugar que habitamos, o para algunos, uno de esos lugares, pero que con respeto, mínimos comportamientos, normas o patrones comunes y ante todo cuando se otorga la representación estar a la altura y no saciarse con la golosina momentánea que en su momento se acabará.

Ya son varios y reiterados los malos comportamientos de personajes públicos, sin faltar los privados, que se molestan, incomodan y reaccionan airados a que las veedurías ciudadanas, los espacios de comunicación en los cada vez más abiertos medios de comunicación y hasta en instancias cerradas dejan mucho que lamentar y hasta avergonzarnos de haberlos elegidos para tan altas dignidades.

Porque son ellos, debiesen entender que es con más veras que así lo deben hacer, y que a lo mejor al interior de sus hogares harán lo que debe estar acorde a ser una familia, o en la individualidad, pero que fuera de su ser sociable, debemos asumir que no es a punta de egos, subidas de sangre, supuesto “talante” y hasta ostentosos títulos que sacan a relucir para imponerse, retar y ultrajar.

No más salidas en falso de esos personajes que no han sabido entender que las dignidades se respetan, los conciudadanos no somos sus súbditos, que por sus condiciones económicas u otras -que son dudosas- pueden hacer lo que se les viene al gusto y se pavonean en recintos como los concejos, las asambleas, congreso o salas de juntas, para no hablar de colegios, rectorías, lavaderos de carros, oficinas de atención pública, taxis o busetas, tiendas, restaurantes y clubes, sin dejar de hacerlo en espacios como teatros, droguerías y de lamentar los hechos que se suceden en las vías públicas donde pasa de todo… y cada uno tiene sus propias leyes.

En anteriores pregones hemos invocado que esto sucede de lado y lado y al parecer las llamadas líneas rojas ya se pasaron y esto ha dado para que cada parte asuma sus trincheras para justificarse y así usufructuando de las redes sociales o su manido estilo hacen y deshacen.

No hay edad para que volvamos a tener en cuenta, por coincidencias de esas de la vida, traer a colación el contenido del presentado por estos días en la feria del libro de Bogotá, titulado “Sépalo decir”, de María Paula Alonso Torres, quien en su manual nos lleva a saber conversar y actuar en los escenarios que la providencia nos va poniendo para ser parte de un contexto, de un todo, de una empresa, de un trabajo o de un entorno social.

La fuerza del bien nos compromete a que bien utilizando los sentidos es que nos diferenciamos de otras especies…

Cada segundo nos vamos probando límites y no es con amenazas, despropósitos, invitaciones a pelear a puño limpio, presentando excusas mentirosas y reacciones venenosas que se dan las peleas para demostrar poder, y eso sí que se da en ciertos artistas de medios de comunicación que incomodan a sus fuentes, entrevistados y hasta patrocinadores, y a punta de presiones logran unos pesos en los candidatos a todo que salen por estos días.

Ideales a seguir y fortalecer son los que deben balancear las actuaciones y en ello no sobra cierto “agachar la cabeza para leer” a expertos o “coach” en PNL (Programación Neuro Lingüística), que varios ya se cuentan en  nuestras bibliotecas físicas o virtuales, para entender que una sociedad del siglo 21 reclama que a la par con los avances científicos se equiparen con los de ser verdaderos ciudadanos, ojo: sin ser solapados.

Para algunos será un esfuerzo gigante y para otros como una dosis de valeriana para llegar al día siguiente. ¡Salud! con agua pura.