Boyacá vuelve a arrasar en los escenarios nacionales y ahora lo hacen los niños tiplistas

El pasado fin de semana se llevó a cabo el Festival Nacional de la Guabina y el Tiple en Vélez, Santander, un departamento que tiene una prodiga cosecha de ejecutantes de este instrumento convertido en la cuna del tiple y de la interpretación de los aires vernáculos andinos.

Daniel Andrés Tobar Rincón, estudiante de la Escuela de Música de Tunja, se alzó con el primer lugar el Festival Nacional de la Guabina y el Tiple en Vélez Santander. Fotografía Archivo particular.
Daniel Andrés Tobar Rincón, estudiante de la Escuela de Música de Tunja, se alzó con el primer lugar el Festival Nacional de la Guabina y el Tiple en Vélez Santander. Fotografía Archivo particular.

Los resultados no pudieron ser mejores para los nuestros. En esta oportunidad fueron los niños los que trajeron para Boyacá las máximas preseas, acompañadas de un centenar de aplausos expresados en tierras santandereanas para el departamento de la libertad por la impecable ejecución de los niños, que al son de guabinas y torbellinos, enamoraron el corazón del público y el exigente jurado.

Daniel Andrés Tobar Rincón, estudiante de la Escuela de Música de Tunja fue uno de los representantes de Boyacá el pasado fin de semana en el Festival Nacional de la Guabina y el Tiple en Vélez, Santander, obteniendo el primer puesto en la categoría infantil, en tanto que Juan David Santos, de Belén Boyacá, se llevó el galardón en la categoría juvenil.

El caso de Daniel Andrés tiene una historia muy particular porque su incursión en la música empezó cuando el niño acompañaba a su madre a la Escuela de Música de Tunja para esperar que su hermana mayor, la reconocida vocalista Marcela Tobar saliera de clase, y pacientemente sentado en uno de los bancos de los corredores de la institución, contaba las horas para que Marcela culminara las jornadas académicas y entonces poder desplazarse con su familia al municipio de Samacá de donde son oriundos.

Al observar a los dos hermanos y su mamá sentados por horas esperando a Marcela, el director de la escuela les dijo: ¿Y ustedes no quieren pertenecer a los grupos o a alguno de nuestros sistemas orquestales? Sería mucho mejor y así en lugar de esperar a su hermana, se involucran de lleno en la música y se convierten en afamados músicos para acompañarla en los escenarios.

Los niños sonrieron y sin dar respuesta, al día siguiente estaban diligenciando papeles para el trámite de inclusión al modelo pedagógico de la capital Boyacense. A los pocos días Daniel y su hermana Ana María pertenecían al proceso de cuerdas pulsadas, el uno en el tiple y ella en la bandola, en tanto que Marcela avanzaba en la guitarra y la técnica vocal.

Juan David Santos de Belén Boyacá, junto a su maestro Camilo Cifuentes. Fotografía Archivo particular
Juan David Santos de Belén Boyacá, junto a su maestro Camilo Cifuentes. Fotografía Archivo particular

Sus profesores daban los mejores conceptos del desarrollo musical de estos pequeños y entonces fueron incluidos de inmediato en la Orquesta Típica de Cuerdas de la E.M.T. a donde hoy pertenecen, haciendo acertadas interpretaciones de estos dos instrumentos, puestos luego al servicio de una agrupación que con el nombre de: “Trio Vocal instrumental en familia”, surgió para entonar los aires de la zona andina colombiana.

Hoy este pequeño sorprende a la escena del espectáculo ancestral del país al coronarse como campeón de una de las modalidades del tiple requinto, y más en una tierra donde abundan los ejecutantes de esta modalidad, por ser la cuna de la guabina y el cimiento de una gran dinastía de intérpretes del instrumento andino.

Por su parte, Juan David Santos de Belén Boyacá obtuvo el primer puesto en la categoría juvenil bajo la orientación del maestro Camilo Cifuentes, un destacado pedagogo que ha cultivado el talento de nuevas figuras en el dominio de la sinigual “cajita sonora”.

Juan David es otro de esos baluartes de las nuevas generaciones, para quien las obras del folclor son su norte y consigna, habiendo cosechado ya una importante colecta de triunfos y aplaudidas presentaciones en escenarios regionales y nacionales con destacadas participaciones como el Encuentro “Mateo Ibarra”, del Festival Mono Núñez entre otros afamados concursos y festivales del territorio nacional.

Dos triunfos más para un departamento dueño de un talento muy grande manifestado a través de niños y jóvenes que han consagrado su vida al estudio de la música, alternando esta disciplina con sus postulados académicos; jóvenes auténticos moldeados con los valores de la identidad y guiados por maestros y mentores que han heredado a ellos las técnicas interpretativas que hoy los convierten en verdaderas promesas de nuestra música nacional.

Con estos dos nuevos galardones para el departamento se ratifica la importancia de los procesos formativos y las inversiones acertadas de algunos gobiernos en las escuelas artísticas, por cuanto es este el verdadero caldero de una abundante cosecha de renovadas generaciones.

Felicitaciones a los dos ganadores, a sus instituciones, municipios, escuelas de formación y a sus familias.