El guía de turismo que se convirtió en un centinela del Puente de Boyacá, cuenta cómo ha venido cambiando el turismo a ese lugar #LaEntrevista7días

Julio Ernesto Gómez, es el único guía turismo profesional que desde hace 28 años permanece contando historias en el Puente de Boyacá. El hombre 52 años que vive de la guianza a turistas en ese lugar se volvió famoso el pasado 19 de julio, tras quedar registrado en un video en el que se enfrentó a acompañantes e integrantes de la Minga Indígena que iba para Bogotá y que a su paso por el Puente de Boyacá, querían subir a la escultura de Francisco de Paula Santander.

El guía de turismo que se convirtió en un centinela del Puente de Boyacá, cuenta cómo ha venido cambiando el turismo a ese lugar #LaEntrevista7días 1
Julio Ernesto Gómez, ha dedicado 28 años de su vida a la guianza profesional especialmente en el Puente de Boyacá. Foto: Javier Sneider Bautista / Boyacá Siete Días.

¿Quién es Julio Ernesto Gómez?

Yo nací en Bogotá, pero me crié en el municipio de Sativanorte, la tierra de mi mamá. La primaria la cursé allá en Sativanorte y el bachillerato en el Silvino Rodríguez de Tunja. Seguidamente hice tres semestres de periodismo entre 1995 y 1997 en Uniboyacá, pero cuando cambiaron a comunicación social me retiré. Me he dedicado a leer, leer y aprender la historia.

¿Y cómo llegó a ser guía de turismo?

Eso fue por allá en 1999 cuando salió una homologación para los que teníamos experiencia en guianza turística y yo había participado en un programa completo sobre esta labor en el colegio que se llamaba ‘Conozcamos a Tunja’. Conmigo había otros 43 estudiantes, pero el único que se siguió en guianza fui yo. Sin embargo, desde el 4 de julio de 1995 vengo prestando el servicio de guía turístico en el Puente de Boyacá. En ese entonces fue un convenio entre una fundación que teníamos cinco estudiantes (tres de periodismo de la Uniboyacá y dos de idiomas de la Uptc) con el Fondo Mixto de Turismo.

¿Cómo le ha ido en estos 28 años como guía en el Puente de Boyacá? ¿Qué ha cambiado?

Son casi tres décadas, en los que he presenciado de primera mano cómo ha venido cambiando el turismo: antes a la gente le interesaba la historia, le interesaba aprender, hoy en día no. Hoy el 95 por ciento de los visitantes llega a tomarse una foto, en un puente del que ni conocen, ni les interesa conocer el significado y se van porque llevan afán.

¿Cuál es el significado de ese puente?

Ese puente que hoy conocemos se inauguró el 6 de agosto de 1939, es decir que ayer estaba cumpliendo 82 años y fue una obra construida como un símbolo de hermandad entre Colombia y España, con motivo de los 400 años de la fundación hispánica de Tunja.

¿Cuánto cuesta una sesión de guianza suya?

Bueno, el aporte es voluntario, aunque hay unas tarifas establecidas para grupos que programan su recorrido. Como le decía apenas el cinco por ciento de los turistas se interesa en conocer la historia. Hay una explicación que dura 15 minutos, pero a veces uno se demora media hora más resolviendo preguntas y cuestionamientos. Nos enseñaron mal la historia que nos llevó a crear unos odios infundados que no tienen sentido. Ya cuando son estudiantes de universidades, de colegios, la explicación sí se demora un poco más: unas dos horas.

Desde muy temprano y hasta las horas de la tarde don Julio Ernesto permanece en el Puente de Boyacá, especialmente los viernes, sábados, domingos y festivos, aunque en temporada va todos los días.
Desde muy temprano y hasta las horas de la tarde don Julio Ernesto permanece en el Puente de Boyacá, especialmente los viernes, sábados, domingos y festivos, aunque en temporada va todos los días. Foto: Archivo Particular

¡La sesión que es programada sí tiene una tarifa!

Eso es relativo, porque por ejemplo para los turistas que llegan de forma desprevenida, solo de paso, de visita de afán, el servicio es voluntario y así como hay gente que no le da a uno nada, hay algunos que le dan a uno 10 mil o 20 mil pesos, claro eso es muy de vez en cuando. Un recorrido programado para mediodía cuesta entre 100 y 120 mil pesos.

¿Qué es lo que más le molesta de los turistas que llegan al Puente de Boyacá?

Siguiendo por esta línea de la guianza, lo que más tristeza me da es de esos padres que no dejan a los niños escuchar la historia, todo el mundo lleva afán, lo único que les interesa es la foto, pero se van sin un solo dato nuevo en su conocimiento, eso es lamentable. En todos los grupos siempre hay una persona que quiere aprender y nueve que le dicen “no, fresco vamos más bien y esa historia la encontramos por internet”. En Colombia no sabemos hacer turismo, la diferencia con un europeo se nota.

¿Cuándo y en qué horario está usted en el puente?

Normalmente yo estoy viernes, sábados y domingos, así como los festivos y en temporadas estoy todos los días es decir para Semana Santa, para mitad de año, ahora también para octubre y en diciembre y enero. El resto de días voy, si me llaman para hacer guianza a un grupo en un recorrido que se hace por ejemplo en Puente de Boyacá y Tunja. El grupo se recibe a las 7:00 de la mañana allá en el puente y luego del recorrido en ese lugar, se viene a desayunar en uno de los restaurantes que están en el camino y de ahí se sigue hacia Tunja donde se recorre por ejemplo la Plaza de Bolívar, la casa de Inés de Hinojosa, la Pila del Mono, Plaza Real o parque Pinzón, es un recorrido por la ciudad de un poco más de una hora.

¿Qué es para usted el Puente de Boyacá?

Es todo un conjunto histórico, al que no se le debe llamar el Puente de Boyacá, sino el Campo de Boyacá donde nació Colombia. Mucha gente desconoce que cuando se da la Campaña Libertadora, Tunja ya era independiente de España, se había declarado como independiente y se había convertido en lo que se llamó la República Federal de Tunja, que comenzaba en Villa Pinzón e iba hasta Maracaibo en Venezuela. Recordemos que el 26 de julio de 1810 se da el Grito de Independencia de Tunja y la república de Tunja se creó el 9 de diciembre de 1811, es decir un mes después de la independencia de Cartagena, cuando se promulga la Constitución de Tunja que era una constitución federal, igual que la que tenía Estados Unidos. Lo que pasó es que la división y pelea entre Tunja y Bogotá llevó a que los españoles intentaran una reconquista bajo la dirección de Pablo Morillo.

¿Qué más explica usted sobre lo ocurrido aquel 7 de agosto de 1819?

Las situaciones que antecedieron a esta confrontación, un hecho que fue planificado en detalle el 6 de agosto hace 202 años desde la casa donde hoy funciona el Club Boyacá en Tunja. Esa noche Bolívar se entera de los movimientos de las tropas Realistas que iban para Santafé y coincidencialmente ese sábado (como este año) 7 de agosto se ubica en el alto de San Lázaro, desde donde los expiaba y a las 9:00 de la mañana se entera de que el camino que iban a tomar era el del Campo de Boyacá y no el de Chiquinquirá que era el otro que había en ese momento. Ese día Bolívar hace que las tropas Realistas se rindan en una estrategia militar que se le conoce como la doble cuña y por eso las figuras de las dos plazas que terminan en punta hacia el puente que quieren decir que se encerró al enemigo en el campo de batalla y por eso es que en este sitio no hubo batalla, sino una confrontación en un lugar en el que se representa el nacimiento de Colombia.

En 15 minutos, este guía turístico le cuenta lo que realmente ocurrió en el llamado Puente de Boyacá, aunque tiene charlas para estudiantes que se extienden por dos horas.
En 15 minutos, este guía turístico le cuenta lo que realmente ocurrió en el llamado Puente de Boyacá, aunque tiene charlas para estudiantes que se extienden por dos horas. Foto: archivo Boyacá Siete Días

¿Se le da el valor que realmente tiene este lugar histórico?

Claro que no, es que esto debería ser como la meca, para los musulmanes en la que todo el que llegara, lo hiciera para conocer y aprender historias. Un sitio que debería tener una biblioteca didáctica en la que los niños aprendieran de una manera muy fácil, cómo es que nació este país. Es muy triste que los niños y la juventud especialmente, no sepan y lo que es peor, no les interese conocer que fueron los indígenas Muiscas los que nos dejaron todas sus costumbres y tradiciones y que son las que hoy tenemos nosotros. Que los pueblos de la región Cundiboyacense llevan puros nombres indígenas, en fin…

¿Y qué opina usted de que en diciembre el llamado Altar de la Patria se ilumine de Navidad?

Digamos que el objetivo del Gobierno departamental puede ser bueno, pero el manejo de esta actividad no ha sido adecuado y la sobrecarga de visitantes ha deteriorado mucho el lugar. Esa temporada de diciembre es la más dañina para el campo histórico como tal, porque por ejemplo los senderos y los mismos terrenos los afecta una presencia tan alta de personas, pero además es que a este lugar, a excepción de podar el pasto, nunca se le hace mantenimiento; lo ideal es que si piensan volver a iluminar el campo histórico, se den una vuelta antes y hagan unos trabajos de recuperación de los senderos y de reforestación, porque hay árboles cayéndose y a punto de caerse. Un día de estos va a haber un accidente grave.

¿Le falta administración al lugar?

Lo que ocurre es que el sitio pertenece al Gobierno nacional, pero lo administra el Gobierno departamental. Recordemos que, en el gobierno de Alfonso Salamanca Llach, el Gobierno nacional le entregó el lugar al departamento, en un convenio por 20 años que hace rato se cumplió, pero el departamento sigue administrando supuestamente, aunque no tiene los recursos para mantener el lugar.

¿Y entonces en su experiencia que se debería hacer allí para recuperar y mantener el sitio?

Lo que se debería hacer es crear un peaje turístico, porque este es el único parque turístico del país en el que no se cobra la entrada, todos los parques públicos y privados en este país, a excepción del campo de Boyacá, cobran por el ingreso. Es que esto debe ser autosostenible. Eso se hizo entre el año 1995 y 1997 y funcionó, pero de un momento a otro se dejó de cobrar y solo se limitan a entregar los establecimientos comerciales a un privado para que lo administre, pero esos privados no invierten en el mantenimiento del lugar.

¿Será miedo del Gobierno, por una medida antipopular?

No lo sé, pero es que la misma Ley 300, que es la Ley General de Turismo, permite que se creen los peajes turísticos y eso es lo que se debe hacer en el campo de Boyacá, con el fin de comprar los terrenos que le faltan a este conjunto histórico, ya que el 50 por ciento de los predios están en manos de privados y hay que comprarlos e insertarlos en el parque, empezando por la llamada Casa de teja. Recuerdo que en el gobierno de Miguel Ángel Bermúdez se tuvo un proyecto de crear un parque temático de la Libertad, pero ahí se quedó. Ese tipo de proyectos son los que se deben hacer para recuperar el lugar.

Este guía turístico se ha convertido en un centinela del Altar de la Patria. Precisamente el pasado 20 de julio se hizo famoso por enfrentarse a algunos acompañantes de la Minga Indígena.
Este guía turístico se ha convertido en un centinela del Altar de la Patria. Precisamente el pasado 20 de julio se hizo famoso por enfrentarse a algunos acompañantes de la Minga Indígena. Foto: Javier Sneider Bautista / Boyacá Siete Días.

Jerárquicamente ¿cuáles son los monumentos más importantes del parque?

Primero el monumento a Bolívar, segundo el Obelisco, en homenaje a los batallones que hicieron parte de ese hecho; después el Arco del Triunfo, que representa a la raza, pero que se está cayendo a pedazos. En cuarto lugar, estaría el monumento a Santander, y en quinto lugar el de los niños Pedro y José, que fueron los que tomaron preso al coronel Barreiro, el cual se hizo en el año 1999. Seguidamente las plazas, la legión Británica y el museo, este último que funciona en el ciclorama, donde está el espectacular mural del maestro Jaime Quintero, que se podría convertir en el más importante precisamente porque allí es donde se podría enseñar la historia a los visitantes.

¿Usted vive únicamente de la guianza?

Sí, si señor, de esto vivo yo. Tengo dos hijos y pues debo cumplir mis responsabilidades y sostenerme con lo que recibo de mi trabajo como guía.

¿Y todo eso que usted sabe, no lo tiene compilado en alguna parte?

Claro que sí, en el año 2019 publiqué mi primer libro que se llama ‘Bicentenario de la Campaña Libertadora’ que contiene toda la historia del proceso independentista de Colombia. Es un libro de 244 páginas donde se cuentan los hechos desde que llegaron los europeos hasta que se crea la República de Colombia en 1819.