Compromisos – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días

Compromisos - Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días 1Soluciones, respuestas, obligaciones, verdades y toda clase de seguimientos debemos hacer para ver el balance de lo que a la fecha han cumplido en los ámbitos municipal, en lo que corresponde al departamento y por ende de la nación con sus tan mentadas promesas que se convierten en un bien ponderado y organizado listado -que se queda en el papel- y que sirve para justificarse ante sus patrocinadores, jefes, amigos, aduladores y activistas, que se hacen tatuar y marcar todo con el engaño de ser parte de los anillos de sus contratos, de sus eventos, de sus egos y de sus estrategias de figuración.

Lo peor es que todo lo anterior con los recursos públicos y que por momentos se convierten en titulares y después quedan en comidillas y hasta en peligrosos comentarios que luego sacan para lucirse los que usufructuaron, beneficiaron o manipularon a su gusto, como si fuera del marrano de monedas que se tiene en casa para la navidad…

En los municipios “pequeños” es más fácil que los ciudadanos pongan sus ojos en tantos promeseros que llegan a los cargos, contratos, se rodean de señalados, llegan personajes muy reconocidos u anónimos y no faltan los que cual deportistas olímpicos saltan por las de oro, o casi siempre las de plata, y no reniegan si les toca las de bronce, y no reciben los diplomas de certificación.

Con juegos de palabras en sus campañas, normales, habituales o atípicas, utilizan manidos lenguajes que emocionan en almuerzos, en reuniones sociales, en brindis con pola, en asados, en torneos deportivos, en manifestaciones, en inscripciones, en bingos, en salones comunales, en casas de padrinos, en campañas animalistas o hasta en eventos culturales, de los que se apropian y coadministran sin ruborizarse o mejor sin darles pena alguna, pasando por sobre sus “fichas” pero que se los toman para poner su marca y luego salir a vociferar sus grandes gestiones, utilizando recursos humanos y económicos que bien girados darían resultados a esas entidades que dicen son sus fortines, con sus comprometidos alfiles y peones, y el silencio cómplice de los beneficiados, y los que quedaron rezagados que esperen para las que vienen.

¿Será que alguna universidad, un colegio, un gremio, una entidad, un ente de control o una asociación haría el ejercicio antes del 31 de diciembre?

El único interés u objetivo es que determinemos o agilicemos el que se nos cumplan tantas promesas, unos planes de desarrollo que participan en premios, una serie de ideas y necesidades que mediante largas y tediosas reuniones hacen que asistamos a dejar propuestas sustentadas, justificadas y con dejo de ruego, para que luego las utilicen a su acomodo y ni unos pesitos para lo que se “comprometieron”.

Todo lo de arriba y lo que va por abajo es como estrategia de desinformación, o mejor información amañada o manipulada, y así nos sentimos en el ejercicio del periodismo, y por conducto de los medios de comunicación o espacios, un tanto “utilizados” para que cuando se les pregunta de fondo, somos señalados y hasta relegados, por la incomodidad de que si no es a punta de pauta o autopromociones, hacer eco a sus coloridos mensajes, sus rimbombantes cuñas, su imposición de egos o nombre en camisetas y trofeos y nombre en diplomas sin logos. Las que han hecho obedecen a cálculos políticos que todos ya reconocen.

Y saber si de verdad hay conciencia sobre que sus propósitos se incluyan dentro de la economía circular, incluyen los ODS, hacen parte de una prospectiva por nuestras 123 maravillas, con metas claras, serias, responsable y verdaderas -hacia la competitividad y la sostenibilidad- o solo es para que puedan participar en convocatorias de autopremios o los consabidos reconocimientos de quienes cobran por adelantado, mediante capacitaciones, formación y hasta “novedosas y programas pilotos” para lo divino y lo humano… para justificar viajes de “intercambios de experiencias y saberes…”

No es un pregón para despotricar de las que ya son verdades de a puño, del día a día, pero cuando nos han caído todas las plagas es hora que no tengamos que sufrir una cuarta o quinta ola de pandemia, pues en ella se traducen las ambiciones de apoderarse de todo y se valen de lo que aprendieron en la vertiginosa carrera de llegar a la fuerza. Claro que hay esfuerzos por hacer lo mejor posible y sin condicionamientos… pero.

Y para cerrar: cada uno hagamos un compromiso para que seamos una parte decisiva en la toma de decisiones del futuro de todos, y para ello hay que valorar el voto, nuestras condiciones de ciudadanos y que, a través de veedurías, desde nuestras esferas, trabajos, empresas, medios, sectores e individualidades demos ejemplo con acciones que los niños de hoy aplicarán en su futuro, porque el nuestro ya tiene casi todo decidido… YA.