La absurda idea de reducir el Congreso – Sergio Daniel Vargas Mora #ColumnistaInvitado

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La absurda idea de reducir el Congreso - Sergio Daniel Vargas Mora #ColumnistaInvitado 1Es bastante difícil defender a una institución con un 85 % de desaprobación (según la última encuesta Pulso País de Datexco) como es el Congreso de la República. Voy a intentarlo y arranco con una creencia personal (como casi todas las creencias): el poder legislativo, conformado por el Senado y la Cámara de Representantes, es la rama del poder público más importante en la estructura del Estado colombiano. La creencia popular es que no sirve para nada.

Para algunos el poder legislativo es innecesario, costoso, ineficiente y corrupto. Y aquí cabe hacerse una pregunta: ¿El poder legislativo es el problema o el problema son quienes, fruto de una votación, llegan al Capitolio en sus Toyota Prado los martes y los miércoles a las plenarias y comisiones? Y la respuesta es fácil: la rama legislativa en estos tiempos tan oscuros es esencial. Pero las clases políticas tradicionales, corruptas y clientelistas se han encargado de hacernos creer que el problema es la institución.

Desde el 2018 hemos podido ver lo caro que resulta para un estado social de derecho un presidente sin autonomía y sin ningún tipo de experiencia, preso de las presiones de su mentor político y de la fuerza oscurantista de rancia derecha que lo acompaña. En una democracia decente, ante semejante debilidad y carencia de liderazgo por parte de la rama ejecutiva sería la rama legislativa la que tendría que hacer un contrapeso en pro de la ciudadanía y de los valores democráticos. No obstante, Iván Duque sí que le aprendió a su mentor cuál debe ser el manejo de un Congreso destruido por dentro por las mismas clases políticas tradicionales que lo deshonran: puestos, contratos, notarías y mentiras. Sobre todo, mentiras. Y mermelada marca Centro Democrático. En eso se doctoró la fuerza política que, inexplicablemente, puso a Iván Duque en el poder.  Y una de tantas mentiras que ha reiterado y defendido la extrema derecha, la derecha moderada y la derecha vergonzante es que el Senado y la Cámara no son importantes y que hay que reducirlos.

Sin ruborizarse políticos embusteros en campaña dicen que la reducción del Congreso es algo inaplazable para el país. Pero lo que nunca nos dicen es que esa reducción les conviene a las clases políticas tradicionales a las que les sirve que acceder al Congreso no sea un asunto de lucha en democracia, sino que sea una danza de miles de millones de pesos, muchas veces mal habidos, que hagan del legislativo lo que a ellos les gusta: una cofradía de amigos que solo van en busca de sus intereses. Sus contratos, sus notarías, sus puestos y su clientela. ¿Qué los congresistas deberían bajarse el salario? Por supuesto. ¿Podría el Congreso ser más eficiente, transparente y austero en sus gastos de funcionamiento? Claro que sí. ¿Qué los y las congresistas pueden andar en sus carros particulares, transporte público o en bicicleta y no en Toyota de 200 millones? Absolutamente. En resumen, lo mediocre del Congreso son los y las congresistas que llegan al Capitolio a legislar de espaldas al país y de cara a sus intereses y de los intereses de sus financiadores de campaña.

La creación de empleos, la recuperación económica de las micro y medianas empresas, la lucha contra la corrupción y la agenda para mitigar el cambio climático se materializa con un Congreso decente. El domingo 13 de marzo del 2022 se eligen senadores y representantes a la cámara. No elija a mercaderes de votos y mercenarios electorales, querido lector. Elija a gente decente, que no financie sus campañas con recursos de dudosa procedencia y que rinda cuentas. Ese es el reto real: no olvide que el Congreso es el poder público más importante del Estado Colombiano. Y es que hay una realidad: un gobierno alternativo sin un Congreso decente, funcional y digno no podrá hacer absolutamente nada.

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