La historia de la piedra negra – Juan Daniel Angulo Argote #Columnista7días

Por estos días retornan los recuerdos de mi niñez, aquellas vacaciones en la finca de mi tío, donde además del pánico que me ocasionaban las pisadas abrumadoras de los ciempiés sobre el techo de zinc, para lo cual nunca me faltaron los abrazos de amor de mi tía-hermana Aixa Dolly, también recuerdo las historias de los hermanos Angulo de Armas: mi padre Liberto y mi tío Ludovico (más conocido por todos como Vico).

Entre tantas cosas que hablaban por las noches, existía algo que siempre llamaba mi atención de esas tertulias: se referían a la piedra negra que se encontraba debajo de ríos, arroyuelos, manantiales y quebradas. El agua era tan abundante en el departamento del Cesar, les hablo precisamente del municipio de La Jagua de Ibirico y sus alrededores.

Hace más de 30 años esa narración mágica se convirtió en una realidad: conocí uno de esos afluentes, la famosa quebrada Santa Cruz; quedé estupefacto, por fin toqué con mis manos y pies la piedra negra, resbalosa y filosa; aquellos momentos inolvidables cuando me sumergía en sus aguas frías y cristalinas al lado de mis primos y hermanos.

A los pocos años se inicia la extracción de la piedra negra de manera muy rudimentaria, con instrumentos que aún usa la agricultura (pico, pala y carretilla). Desde ese preciso instante se abandona la vocación agrícola en todo el departamento (olvidan su principal virtud), que por tradición conservaban nuestros antepasados. Lo único que tenían que hacer las próximas generaciones ‘nosotros’, era proteger y defender lo heredado (eso siguen haciendo los boyacenses, una de las razones de su tranquilidad y prosperidad).

La realidad que vive el departamento del Cesar es otra: lo que era virtud lo convirtieron en vicio, y lo que era vicio, en virtud.

Por otra parte, antes de que una compañía inicie una actividad económica igual o distinta a la que realiza la sociedad de su entorno, el Estado debe ser el garante entre la empresa y la comunidad. Me refiero al respeto y preservación de manera mutua de la actividad económica existente, y de la empresa por llegar.

Compararse permite dos cosas: mejorar o seguir en lo mismo. El departamento de Boyacá y su provincia de Sugamuxi tienen menos del 5% de riqueza de la piedra negra que tienen los departamentos de Cesar y La Guajira, sin embargo, Boyacá cuenta con un servicio de energía adecuado, decente y sin racionamiento. Como son las ironías de la vida: clima frío con buen servicio, y clima cálido con un precario servicio energético.

En el periodo presidencial de Belisario Betancur (1982-1986), inician las exportaciones de la piedra negra, ubicando al departamento del Cesar en los principales renglones de la economía nacional, y por el otro lado desplazando y acabando los cultivos de algodón más importantes del país, ubicados en el municipio Agustín Codazzi, ‘La capital blanca de Colombia’ (donde llegaban personas procedentes de todos los rincones de la nación para trabajar en la siembra-recolección-transformación en más de 70 mil hectáreas cultivadas), y de arroz en los municipios de La Jagua de Ibirico y Badillo, entre otros.

Del algodón se obtenían dos productos importantes: de la seda ‘la fibra’, y de la semilla ‘aceite comestible e industrial’; me imagino la manufactura requerida y la experticia que se venía desarrollando. Si no se abandona ese potencial, estuviéramos hablando de otro departamento.

Estos cultivos también alcanzaron resonancia en todo el territorio nacional, transformando y generando los primeros y únicos momentos de valor agregado a los recursos naturales que ha vivido el departamento en toda su historia. No han existido años más productivos con esos indicadores: sociales, económicos, esperanza de vida, salud, poder adquisitivo y demás; que tiempos tan gloriosos a finales de los 50 y mediados de los 70 gracias a la manufactura.

Recuerden que, a menor manufactura, mayor desigualdad e ineficiencia productiva, la radiografía actual del departamento del Cesar y La Guajira. Hoy solo quedan ruinas tras ruinas. Federaltex fue la empresa de textiles pujante de los valduparenses (en aquel entonces existía conexión entre los municipios y Valledupar).

Actualmente Colombia tiene abundantes recursos y muy pocas reservas de la piedra negra ‘carbón’ (generador de energía y calor) más importantes de América Latina. Precisamente ese tipo de carbón se encuentra en los departamentos del Cesar y La Guajira, y en el centro oriente del país se tiene carbón metalúrgico (cuando se calcina o destila se le llama coque), hoy son los mayores exportadores de Latinoamérica y terceros del orbe.

Con o sin piedra negra, y el resurgir de la capital blanca, el pueblo caribeño necesita aplicar esta frase en todos los aspectos: “Los transformadores de sociedades del siglo XXI, no son aquellos que hablan de administrar y gestionar recursos ‘dirigentes obsoletos’, sino, los que son capaces de generar riqueza financiera autosustentable con los recursos naturales”.

*Tomado y ajustado del Blog Minería sin escape, El Espectador. Juan Daniel Angulo