La Escuela de Música de Tunja vuelve paulatinamente a la semipresencialidad

Con el consentimiento de los padres y bajo estrictos protocolos de bioseguridad, los niños y jóvenes de la Escuela de Música de Tunja vienen retornado paulatinamente al contacto con sus instrumentos y con los ensambles orientados por sus tutores en un esquema que, aunque sigue siendo virtual, también ha habilitado espacios para que los estudiantes vuelvan a tener relación estrecha con sus maestros y compañeros.

Distanciamiento, lavado de manos y uso del tapabocas, son entre otras las normas implementadas en la E.M.T. para que los niños vuelvan a tener contacto con el instrumento. Fotografía archivo particular.
Distanciamiento, lavado de manos y uso del tapabocas, son entre otras las normas implementadas en la E.M.T. para que los niños vuelvan a tener contacto con el instrumento. Fotografía archivo particular.

Los grandes retos de la virtualidad y más en procesos artísticos, es realmente la gran conquista para quienes han asumido esta responsabilidad y mucho más cuando se debe mostrar resultados del avance pedagógico como el caso de la música, donde el estudiante requiere del instrumento para interpretarlo y mostrar su evolución a través de las prácticas colectivas e individuales.

Este es quizá el gran desafió que ha asumido la alcaldía de Tunja y la secretaria de cultura y turismo para poder adelantar sus programas formativos, en medio de una virtualidad que en Colombia es débil por los problemas de conectividad que quedaron al descubierto con la emergencia sanitaria y por la enorme dificultad que representa enseñar una disciplina como la música, que requiere inminentemente del sonido real de los instrumentos.

Los maestros y directivos de la E.M.T., como los demás procesos de formación en danza, teatro o los inclusión, se las han tenido que ingeniar para motivar a sus colegiados y evitar a toda costa la deserción, logrando la motivación de todos mediante sistemas muy creativos donde han acudido a esquemas digitales, tutoriales, pistas sonoras, maquetas de seguimiento instrumental y vocal y en general, a muchas metodologías que no se encuentran en los libros y que han sido el producto del inminente reinvento que ocasionó la pandemia.

Sin embargo y atendiendo las directrices del gobierno nacional, respecto al retorno a las aulas, estos sistemas de complementación curricular han optado también por ese reintegro semi presencial paulatino, bajo estrictas normas de bioseguridad para que los niños y jóvenes vuelvan a desempolvar los instrumentos y realicen sus prácticas de rutina para el montaje de repertorios como el que se prepara para la celebración de los cumpleaños de la ciudad.

Directivos de la E.M.T. señalaron que la alegría de los niños es indescriptible y el volver a tener el instrumento en sus manos, ha sido una experiencia muy esperanzadora para ellos quienes ahora asumen una actitud más proactiva, responsable y su comportamiento denota una valoración muy grande que ellos le dan a estos programas y a las apuestas que se hacen desde la alcaldía de la ciudad para su formación integral.

Aunque hoy, y a causa de la pandemia, los padres de familia han optado por hacer cualquier sacrificio para adquirir un instrumento que como los de cuerda pulsada, (guitarra, requinto, tiple y bandola), son más asequibles por sus costos, son muchas las familias que no tienen posibilidad de comprar un elemento sonoro, y menos si sus hijos se encuentran en el área de Orquesta Sinfónica donde una tuba, corno o saxofón entre otros, oscilan entre 5 a 16 millones de pesos.

Por ahora se sigue haciendo jornadas virtuales y las semipresenciales para la práctica instrumental y el montaje de repertorios y tanto, padres, como estudiantes y docentes añoran volver a tener su sede y las clases presenciales con las que se han logrado grandes momentos para los estudiantes y el desarrollo cultural de la capital Boyacense.