Una exalcaldesa de Sativanorte se convirtió en una víctima más del COVID-19

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Culminó el periodo que había iniciado su padre, Arturo Hernán Báez Gómez, en la Alcaldía y que no pudo concluir porque fue asesinado por las Farc.

Una exalcaldesa de Sativanorte se convirtió en una víctima más del COVID-19 1
Liliana Báez Quintero (q.e.p.d.) vivía en Bogotá con su esposo y sus tres hijos. Allí todos se contagiaron de coronavirus, pero ella no pudo superar la batalla por la vida. Foto: archivo particular

Ayer en la tarde le dieron el último adiós a Liliana Patricia Báez Quintero, exalcaldesa de Sativanorte, quien se convirtió en otra víctima del COVID, enfermedad que la afectaba desde hace varias semanas y que también tenía a su esposo en una clínica de Bogotá.

La eucaristía se llevó a cabo en la parroquia de Sativanorte, donde la comunidad acompañó a la señora Gladys Quintero, madre de la exmandataria. Desde allí se elevó también una oración por la recuperación de Ariel Blanco, esposo de Liliana, y por sus hijos Judit Sofía, Ariel Arturo y Ariana Florencia, quienes pasan su aislamiento en Bogotá, donde se habían radicado hace varios años.

Báez Quintero tenía 46 años, y luego de haber sucedido a su padre en la Alcaldía se radicó junto a su familia en la capital de la República (2004). De niña cursos sus estudios en el municipio del norte de Boyacá, graduándose en 1993 del colegio El Rosario de Sativanorte y luego viajó a Bogotá para cursar los estudios profesionales en la Universidad de San Buenaventura.

En el 2003 el entonces alcalde municipal, Arturo Hernán Báez Gómez, en la noche del 23 de noviembre se encontraba en la vereda Aguas Calientes en compañía de unos delegados de la Gobernación, cuando llegaron unas personas que se identificaron como integrantes del Frente 45 de las Farc, que pedían las llaves de los vehículos. Al ver que el mandatario estaba allí, decidieron llevárselo.

Al día siguiente su cuerpo fue hallado en la vereda La Chupa de Susacón. Luego de este episodio, Liliana Patricia decidió postular su nombre para reemplazar a su papá y terminar el periodo gubernamental, con lo cual se garantizaría culminar los proyectos incluidos en el Plan de Desarrollo y que ya se habían iniciado.

En ese momento Liliana era estudiante de gerontología y logró culminar el plan de vivienda compuesto por cien casas para beneficiarios de los estratos 1 y 2, la adecuación de una cancha de fútbol y el acondicionamiento de unidades sanitarias para las viviendas del sector rural, entre otros proyectos.

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