Burlada la gente de bien… #Pregones – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez – #Columnista7días

Burlada la gente de bien… #Pregones - Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez - #Columnista7días 1Vuelven y se mofan de la gente de bien… de bien adentro de Colombia, de las zonas rurales de nuestro Boyacá del alma, y de quienes les sirven de parapente para sus vocerías, y es que de bien somos todos y que no sirva para estigmatizar a quienes reclaman que sus derechos se respeten, con sus deberes cumplidos y al día. Que tantos días de burlas no se conviertan en agenda para tenernos así hasta las elecciones o más, y poder manipular a su gusto lo que dicen defender…

En el fondo que se hayan burlado no es de extrañar, lo hacen cada 3 años cuando empiezan sus codiciadas campañas a todo, los mismos de siempre, pero que se convierten en inocentadas para unas comunidades que les delegan su representación y con el paso del tiempo viene la decepción.

Atacan sin contemplación a periodistas y medios, a entidades, a entes de control, a gremios, a empresarios, a dirigentes, a deportistas, a actores y hasta a quienes van por el mundo sin condiciones.

En su momento pedimos, pregonamos, que no nos matáramos entre nosotros, y al parecer no es que no entiendan, sino que estar en la comodidad de bloquear, vociferar, atacar y usufructuar de estar en los rines para ser el salvador, el enviado a solucionar o a ser la alternativa les deja ganancias, y no son ocasionales, sino que les ayudan a perpetuarse y seguir ahí.

Para llegar a lo público, por honrosa elección popular, hay que hacer méritos y para estar en cargos –que no debe dar pena- se debe hacer con altura, diligencia, honestidad, talante y experiencias. Ya el título hace parte de las observaciones que evalúan en un proceso de convocatoria o para realizar un reemplazo.

¿Se justifican 86 o 35 años de sindicalismo que no llega a acuerdos sino a pliegos de condicionamientos, por encima de una clase trabajadora agobiada y doliente? Y de la que ya han sacado muchos beneficios y que es hora de replantearse con el siglo 21 y el 22, que está a la vuelta de la esquina. Y su activismo partidista los ha llevado a perder credibilidad o a la que tienen sumársele sus caídas en picada con perdedores o ganadores transitorios que los utilizan para cumplir con los estatutos de sus partidos… y ellos también son gente de bien, en sus estructuras personales, familiares y otras.

Algunas de las veces las segundas partes no son buenas, ni las terceras o cuartas, pero se justifican cuando desde sus trincheras defienden los valores, el bien común y el de beneficios de todos, no con palabras o trinos, con banners o dibujitos… es con hechos y esos son los que reclamamos y hasta exigimos porque de esta tenemos que salir airosos y con rumbos claros y no amañados.

Ya es hora de que se inscriban en las próximas elecciones de los consejos municipales de juventud, ahí es donde empieza a sentirse el fragor de ser líder, dirigente, interlocutores ante las instancias locales y regionales y escalar ante las nacionales. No imposiciones, pero sí conocerlos en campañas limpias, con gente de bien en su entorno y recibiendo asesorías y acompañamiento para lo que no se conoce y lo que ya, para mejorarlo. Una época de entre los 18 y 28 que dejan muchas ideas, proyectos, contertulios, grupos, amigos de verdad y hasta espacios para ocupar y “hacer cosas por todos”.

Y muy buena la campaña ‘¿Ya inscribió la cédula?’, que no es de nadie, pero pertenece a todos y que desde un año de anticipación no tengamos excusas para no salir a votar libremente, sin presiones, o teniendo la valentía de denunciar los supuestos sobornos de candidatos, grupos o partidos –que muy pocas veces se comprueban- y que la fuerza de la juventud se haga sentid de verdad, ahí es el escenario de manifestarse en una democracia y aceptando las malas o buenas decisiones.

Tener una representatividad regional obliga a que de verdad lo hagan y si es menester que se reduzcan Cámara y Senado; les llegó la hora y que ungidos sean responsables o “leyes los demanden”

Así que la gente de bien somos todos y de seguro nos encontraremos el 29 de mayo del 2022 –de la primera o única vuelta- y nos saludaremos como corresponde, decentemente. Venga que sí es para eso, para unirnos y poder trabajar, unos con sus grandes, medianas o pequeñas infraestructuras y otros ‘camellando’, poniendo su mano de obra, su inteligencia y sus saberes.

Hagamos causa común y veremos que otro será el cantar, con algo en el bolsillo para alimentarnos. La procesión va por dentro y cuando somos gente de bien sabemos responder, actuar, salir y gritar con fuerza… sin las ‘preocupaciones’ de ser o no viral, de estar con numerales o en redes, y también ubicados en la primera línea, con o sin protección, pero con la fe intacta en la Colombia que saldrá fortalecida.