¿Y GANDHI? – Juan Carlos Silva – #DomingosDeCuentoYPoesía

¿Y GANDHI? - Juan Carlos Silva - #DomingosDeCuentoYPoesía 1¿Y GANDHI? 

Todos nuestros esfuerzos reflexivos deberían tender hacia la justificación de la paz, pues ¿A qué justificar la violencia? Las violentas bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, la violencia pinochetista que se jacta de haber industrializado a Chile, la violenta conquista de las Américas a sangre y fuego, las invasivas violencias estadounidenses en el siglo XX, las violencias de los padres hacia los hijos o viceversa, la que hay entre hindúes, musulmanes y católicos… Si le gastáramos más energía y decisión a la paz, otra sería nuestra suerte como humanidad.

… FRAGMENTO DE UN SUEÑO…

Gabriel volvió a casa. Pese a su gran fama y a sus múltiples viajes por el mundo, seguía siendo el mismo hombre de siempre. Me asombra su tranquila pasividad, la forma en que aceptaba el desorden en casa, el patio mojado y con hojas regadas por el suelo. Tomó un libro de él que teníamos en la casa y leyó un cuento, con expresión sonámbula. El verano feliz de la señora Forbes. De repente, me di cuenta de que esto era muy importante: los cuentos en su propia voz. Empecé a buscar, casi desesperado, mi celular para poder grabar. Palpaba por aquí y por allá. Gabriel empezó a caminar por la casa, pero ya no leía. Pregunté inoficiosamente si se lo sabía de memoria. No me prestó atención, naturalmente. Continuó diciendo. Ahora acabó el cuento pero, ya entrado en trance, continuó recitando El coronel. Fue a sentarse en una mesa larga en el patio. Los que estábamos alrededor comenzamos a darnos cuenta de lo importante de este acontecimiento. La gente escuchando atenta, -y mi celular no funcionaba. ¡Me lo estaba perdiendo! Reinicié el aparato, pero le dio por no funcionar. Recordé que no tenía suficiente memoria, pues le había sacado el microchip.

Gabo siguió leyendo de memoria. Los otros absortos, como gallos desentendidos.

PESCAR

Hasta pensé, inclusive, si no era malo esto de irme con mi papá a pescar mientras los otros tomaban y fumaban y bailaban e iban de rumba con sus muchachas o amigos. Pero miré al cielo con estrellas, el caminito de limo dejado por el río entre las cañabravas que nos alejaba del pueblo –por lo visto, muy fértil, pues alguna vez entreví, asomado como si soñara, cultivos de (ahora lo sé) cañuma, más conocida como marihuana- a mi papá y la solidaridad con él que despertaba en mí, y pensé que estaba bien. Proseguí mi camino hacia el río a pescar junto a él, su silencio de hombre bueno que no teme a la oscuridad. Y permanecíamos sentados largo, a la espera de algún pescado que mordiese la lombriz de tierra que envolvía el dorado anzuelo con su carne blanda y púrpura. A veces no picaba nada –solo los zancudos, solíamos reírnos al volver a casa con las manos vacías- pero nos absorbía la noche con sus olores, sus brillos misteriosos sobre el agua, las luces del pueblito de enfrente con su bulliciosa vida nocturna a lo lejos, los ruidos del bullir del agua, los insectos y otros animales rastreros.

Biografía

Juan Carlos Silva:

Natural de Ibagué, Tolima.

36 años de su edad en la Capital boyacense.

Profesor universitario con estudios de Economía y Lingüística en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, escribe sobre literatura y filosofía en varias revistas culturales de circulación nacional. Autor de los libros: Desamor y El Universo de Laura.

(Encuéntralos en la actualidad en: Amazon y LIBRERÍA GALARA, Tunja)

 


Los escritores interesados en participar en este espacio dominical, deben enviar sus trabajos a nombre del escritor, Fabio José Saavedra Corredor, al correo: cuentopoesiaboyaca@gmail.com. La extensión del trabajo no debe exceder una cuartilla en fuente Arial 12. El tema es libre y se debe incluir adicionalmente una biografía básica (un párrafo) del autor.

Los criterios de selección estarán basados en la creatividad e innovación temática, el valor literario, redacción y manejo del lenguaje y aporte de este a la cultural regional.

Todos los domingos serán de Cuento y poesía, porque siempre hay algo que contar.