Los cambios en el trabajo y el desempleo

El signo predominante de nuestros tiempos es la incertidumbre e innegablemente se apodera del mercado laboral. Las perspectivas, como lo advierte la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), están y estarán marcadas por una fuerte destrucción, transformación y creación de empleos y la amenaza de una creciente desigualdad en el mercado laboral.

Los cambios en el trabajo y el desempleo 1*Por: Jacinto Pineda Jiménez,
Coordinador académico ESAP Boyacá Casanare

Cada proceso interactúa con los demás, creando y destruyendo, donde como siempre, los afectados serán los más vulnerables. Pero también son un desafío para el Estado, que deberá generar políticas laborales y sociales en sintonía con los cambios; a la economía, un mercado competitivo orientado por mejorar habilidades de sus empleados, pero también la remuneración y las personas fortaleciendo capacidades y habilidades permanentemente.

La automatización de la fuerza laboral y las nuevas tecnologías marcan el devenir del mercado laboral. Aunque no es un fenómeno nuevo si la pandemia aceleró su velocidad, desde luego desaparecerán empleos, pero surgirán oportunidades.

Se requieran menos mano de obra, pero mayores niveles de calificación, lo que a corto plazo operaría en contra de la contratación de jóvenes, señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El uso de nuevas tecnologías ha favorecido el desarrollo de nuevas modalidades de empleo asociadas a la operación de plataformas digitales, en las que se concentran los trabajadores jóvenes.

Sin embargo, el empleo en estas plataformas está expuesto al riesgo de una nueva informalidad, por lo que se deben formular e implementar normas laborales que aseguren el resguardo de los derechos de los trabajadores y el acceso a la protección social, de igual manera advierte la CEPAL.

Otro de los cambios centrales es el teletrabajo, que implica nuevas competencias y habilidades, pero que es urgente su regularización, donde los derechos de los trabajadores no se vulneren. Por parte del Estado implica una mayor atención a la familia, pues si bien se acerca el trabajo a la vida familiar, también es importante mitigar los conflictos que se generen en el entorno del hogar o los propios de la salud mental.

Quizá el mayor desafío es la protección y generación del empleo para los jóvenes. Han sido ellos los más afectados, cuando de grupos de edad se habla. Se requiere una estrategia agresiva, donde sin lugar a dudas la formación es central, bajo una educación que acerque el conocimiento al mundo del trabajo. En Tunja, por ejemplo, la tasa de desempleo juvenil alcanzó al 40,5%, un máximo histórico en el trimestre de mayo a Julio de 2020, muy superior al promedio que registró para el periodo 36,5%.

El otro reto es la equidad de género en el empleo, las mujeres son las más afectadas por el desempleo y la población inactiva, donde se incluye la actividad de oficios en el hogar, que en promedio el 90% las mujeres realizan, sin remuneración.

Lo preocupante es que el curso de la pandemia, la diferencia en el empleo de hombres y mujeres se ha ampliado en Colombia, mientras en el periodo abril mayo la brecha era de 7,2%, para diciembre-febrero se incrementó a 9,0%.

Tunja, el desafío generar empleo

Las cifras de pobreza en el año 2020, registradas en la ciudad están asociadas al comportamiento del desempleo. La pobreza monetaria llegó al 45%, superior al promedio nacional, en un deterioro que llama a la acción colectiva.

La estructura económica, basada en varias actividades ligadas a la presencialidad, afectó los sectores que dependen de la demanda de bienes y servicios que se derivan de ellas, caso el sector educativo, alojamiento, restaurantes y comercio en general. Ahora, y en un proceso que será lento, el reto está en la transformación del mercado laboral a las circunstancias del presente.

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Fuente: DANE, elaboración propia

El comportamiento del desempleo, como se evidencia en la figura uno, continúa siendo superior al promedio nacional. Según cifras del DANE, del último trimestre evaluado, enero-marzo, la tasa de desempleo llegó al 19,8, con una leve disminución en relación con el trimestre anterior, que alcanzó el 20,2%.

Hay 19.150 desempleados, 68.137 personas se encuentran en condición de inactividad, es decir haciendo oficios de hogar, o pensionados o simplemente no buscan trabajo y 78.423 están ocupados. El comercio representa el 20,5% de los empleos; la administración pública, servicios de defensa salud y educación el 27,41% pero la industria solo llega al 5,18%, muy bajo si se compara con las ciudades capitales, donde esta actividad constituye el 14,43% de los ocupados.

Otro factor particular son los empleos que genera el Estado, pues representan el 14,2% del total de ocupados, esta cifra en las capitales solo alcanza el 4%. Hoy en el día del trabajo debemos repensar los cambios en el mercado laboral y fundamentalmente analizar nuestro presente para adaptarnos a esa nueva realidad.