Fabio Becerra Ruiz, cuesta arriba

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El aplaudido hombre de radio y televisión arribó a sus 77 años de edad el pasado 23 de abril, cuando el país celebra el día del idioma español y recordaba a otros celebres como Chespier y Miguel de Cervantes Saavedra.

Fabio Becerra Ruiz, el célebre hombre de la radio y la televisión colombiana, junto a su nieto Lucas. Fotografía - Archivo particular.
Fabio Becerra Ruiz, el célebre hombre de la radio y la televisión colombiana, junto a su nieto Lucas. Fotografía – Archivo particular.

Y es que no puede haber mejor coincidencia porque Fabio Becerra Ruiz ha dedicado sus abriles a las letras y el periodismo donde la palabra se exalta a su máxima expresión y la pluma recrea sus albores por las fascinantes narrativas, historias, fábulas y crónicas, las mismas que han distinguido a este hombre de quien los más encopetados del periodismo como Julio Sánchez Cristo, Édgar Hozzman o Juan Gossain rinden siempre tributo de respeto y admiración.

Fabio Becerra Ruiz es abogado de profesión y por eso integra, como secretario, el Colegio Nacional de Abogados de Colombia, sin embargo, su corazón está más del lado del arte y el periodismo que de las leyes, aunque en la jurisprudencia es también uno de los más respetados del país por sus acertadas ejecutorias en esta rama y sus servicios prestados por muchos años a la gobernación de Cundinamarca.

El 7 es un número cabalístico que representa la perfección y se relaciona con la naturaleza, e incluso con las deidades, motivo por el cual aparece frecuentemente en la mitología y en la religión, pero Fabio Becerra Ruiz lo está celebrando por partida doble (77), quizá para traducir con ésto su empeño por todo lo que sea la protección del medio ambiente, el arte, el periodismo y las causas nobles del espíritu.

R.C.N, Todelar, Radio Melodía, La Radiodifusora Nacional, por mencionar lagunas dan cuenta de la voz de Fabio en sus épocas doradas de la locución, porque durante décadas fue el encargado de leer las noticias con ese tono elocuente que lo catapultó en el medio como una de las voces más respetadas, junto a otros colosos de la radio en Colombia como Aponte Rodríguez, Eucario Bermúdez, Piedrahita Pacheco, Gustavo Niño Mendoza, Manolo Villarreal y Fernando Calderón entre tantos más.

Quizá la única frustración de Fabio Becerra Ruiz es la de no haber sido músico y cantante, aunque a decir verdad interpreta de manera básica varios instrumentos a los que les arranca sonidos para musicalizar sus atesorados escritos, traducidos en poemas de refinado léxico y encopetada consonancia.

Sus hijas: Carolina, Karen, Diana Mariela y Sheila Tatiana, producto de dos matrimonios, son para Fabio Becerra Ruiz, el motor que lo mantiene activo; sin embargo, es Lucas su nieto de 5 años el que ahora se roba toda su atención y lo pone “en cuatro” a andar por toda la casa para seguirle la cuerda a su nuevo amigo y “compinche” con el que pasa la mayor parte de su tiempo.

Su amistad con “famosos” le permitió escenificar varios capítulos en la televisión colombiana, todos ellos asociados a la cultura, como aquella memorable grabación “Oración personal a Jesucristo” del escritor Boyacense Fernando Soto Aparicio donde quedó consignado un completo derroche de dicción, vocalización, cadencia y la emancipación de sentimientos convertidos en una verdadera joya de la literatura contemporánea.

Otros de sus amigos como los integrantes de afamados duetos, agrupaciones y bandas sonoras, lo han elegido como su presentador oficial en los más destacados escenarios de Colombia y el exterior, en tanto que el mundo actoral lo recuerda con sincero afecto por su estrecha relación con varios de los iconos de las tablas y la pantalla chica.

“Mamador de gallo de oficio” es ahora Fabio Becerra Ruiz quien utiliza su ingenio para mandar grabaciones muy particulares a sus amigos, donde sobresale su capacidad histriónica de tomarle del pelo a la vida, incluso en momentos tan difíciles como los que vivimos, sin embargo, para un pensionado de tantas vivencias, resulta fácil relacionar sus recuerdos y experiencias con el fino humor, cualidad propia de los aventajados intelectuales.

Así ha sido, a muy grandes rasgos, la vida de este destacado Boyacense, quien a sus 77 años sigue recorriendo el mundo y va de aquí para allá en busca de nuevas sensaciones, quizá para guardarlas en su amplio catálogo de vivencias o para engrandecer su anecdotario que seguramente nos regalará en próximos abriles, consignados en una excelsa obra literaria que todos le reclamamos.

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