El laberinto de la novela boyacense – Gilberto Abril Rojas

El laberinto de la novela boyacense

Nuestro departamento ha tenido fama desde la época Colonial, de ser cuna y de albergar grandes escritores: Juan de Castellanos, Hernando Domínguez Camargo y la V. M. tunjana Francisca Josefa del Castillo; y que en Sogamoso empezó a escribir la famosa novela ‘La vorágine’ el insigne escritor José Eustasio Rivera, cuando venía de Casanare y pernoctó varios días en casa de un amigo; o, que en Gámeza laboró por un buen tiempo como profesor, otro destacado escritor colombiano, José María Vargas Vila, que fue amigo del escritor de Sogamoso Alejandro Pérez Torres, autor de dos novelas: ‘Juli’ y ‘Amira’, obras que lamentablemente quedaron inéditas y se perdieron.

Como sabemos también, en épocas más recientes, nuestro departamento ha sido cuna del poeta santarrosano Jorge Rojas, creador del famoso Grupo ‘Piedra y Cielo’; del escritor y crítico literario sogamoseño Rafael Gutiérrez Girardot, profesor en Alemania; del poeta chiquinquireño Carlos Martín, profesor en la Universidad de Utrech, Holanda; del tunjano Rafael Humberto Moreno Durán, novelista reconocido en Hispanoamérica; al igual que el prolífico autor de obras literarias fallecido Fernando Soto Aparicio, o de Plinio Apuleyo Mendoza, también conocido internacionalmente. Recordamos, lo mismo, a la famosa poeta soatense Laura Victoria, entre otros.

La obra: ‘El laberinto de la novela boyacense’, que acertadamente me publicó el Consejo Editorial de Autores Boyacenses (CEAB), nació como una preocupación por nuestra novelística regional. Es un estudio concienzudo, muy completo de varios años de investigación, sin intención de establecer cuáles autores son más importantes que otros; tiene como finalidad presentar un panorama sobre la novelística de nuestro departamento, la cual incluye también autores que han venido, escrito y publicado su obra aquí, al igual los que tienen su obra inédita.

Son autores de diverso estilo y diferente concepción, de lo que es esa modalidad literaria. La literatura boyacense es en su mayor parte, una literatura silenciosa. Múltiples razones existen para esto.

Algunos han sobresalido más que otros por una especie de brecha casual. Este libro no trata de encasillar a nuestros novelistas en buenos o malos; tampoco para destacar un libro en particular o transigir su condición; mucho menos pretende en convertir la novelística boyacense en el núcleo de cierta identidad de determinados tratados y condiciones filológicas o lingüísticas. Los escritores boyacenses están ahí, como lo demuestra esta obra.

Las novelas escritas en Boyacá se inician con la obra ‘El desierto prodigioso y prodigio del desierto’, de Pedro de Solís y Valenzuela (Bogotá 1624- 1711), que fue rescatada y publicada en dos tomos por el Instituto Caro y Cuervo en 1977, argumento que se desarrolla en el desierto de la Candelaria en Ráquira, la cual desplazó a ‘El periquillo Sarniento’ del mejicano José Joaquín Fernández de Lizardi, la cual se tenía como la primera novela escrita en Hispanoamérica.

Siguiendo con el tema de sus narradores, otros hacen gala de la ‘novelística moderna’, especialmente en los más contemporáneos, de clara orientación testimonial, cuyas narraciones son documentos de hechos y situaciones que laceraron el pueblo de Colombia. Destacamos la presencia de la mujer como copartícipes narradoras.

Ahora bien: ¿Cómo se presenta la narrativa boyacense en algunos autores? Como una afirmación de tierra y de pueblo. El novelista boyacense relata lo suyo, refleja sus paisajes y sus gentes y aun cuando ubique la urdimbre humana de sus relatos en otros escenarios, la presencia de sus comarcas de rancio sabor andino imperará siempre.

La novela en la época presente tiene una mayor aceptación dentro de la literatura universal. No importa la forma o técnica usada, importa el contenido. Refleja ella sentimientos de un momento humano, dentro de cláusulas de menor o mayor extensión, una obra completa que el afanoso lector encuentra cerca de lo que puede llegar a abarcar en la más compleja longitud una novela. Se mete dentro de una situación y sale de ella cuando los requerimientos cotidianos empiezan a correrle el tiempo. De ahí que tan importante sea su total contenido de realidades y experiencias.

Este es el escenario de lo que ha sido la narrativa boyacense hasta ahora; solo me resta hacer un llamado a rescatar nuestros numerosos autores boyacenses, cuyo texto muestra las bio-bibliografías de 91 autores con obra publicada; lo mismo, a 9 venidos de otros departamentos, que en igual forma viven, escriben y publican sus obras acá; también 16 nacidos en nuestro terruño, que tienen novelas inéditas, esperando poder publicarlas para hacerse conocer.

Poder leer y apreciar esta obra, con todos los integrantes que la componen, es el llamado que hago a los profesores del área de español y literatura, para que impulsen a los estudiantes a conocer la vida y obra de los escritores nombrados, lo mismo para cualquier lector o investigador que desee conocer la narrativa en Boyacá.