Semana Mayor y Preocupación – #Pregones – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez – #Columnista7días

Semana Mayor y Preocupación - #Pregones - Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez - #Columnista7días 1Semana Mayor

Sucede cada año que, sea en marzo o en abril, debe “caer, estar, programarse, respetarse y valorarse” el que aparezca la Semana Santa o Mayor, en la tradición de integración familiar, que supera credos, ideales, ritos y hasta ejercicios o acciones como la conversión, reconciliación, arrepentimiento, confesión, celebración y oración y sirva dejar la polarización en cualquiera de las profesiones de fe…

Las representaciones en procesiones públicas por la pandemia se han convertido en íntimas, personales y “públicas” a través de las dinámicas redes sociales, transmisiones de eventos y hasta lograr hilar conversaciones o comentarios, preparar viandas y organizar festivales.

Y es la mayor de las 52 semanas del año no porque sea un “puente de 4 días”, sino el eje del Triduo Pascual donde se aspiran nuevos aires, se recargan energías, se atiende temporada de lluvias, se reprograma el segundo semestre y hasta reflexionamos de los propósitos del 31 de diciembre, un “corte de cuentas…”, de penitencias, ayunos, de reflexiones y de series cargadas de emblemas.

Hace pocas horas escuchábamos que también es época de apropiación social de los patrimonios locales, de la evolución del regional –que incluso tiene su declaratoria material nacional-, y en lo que aglutina a una nación en cultura, artes y turismo, que dinamiza las economías. Es la tarea de regentes de la cultura, sectores, gremios, grupos y unitarios, entidades o casas, y se debe traducir en que a sabiendas de tener las fechas se estructuren agendas para que se luzcan los artistas, sea de oportunidades de trabajo, recompongan las cargas y se escriban nuevas historias y contenidos.

Una pandemia nos tenía que llevar a cambiar las estrategias de comunicar ésas 7 o más palabras, disposiciones de los protocolos y estar atentos a una cita para vacunación. ¿Y será por siempre?

Preocupación

La democracia ha sido un baluarte para que, atrincherados en sus bondades, imperfecciones y hasta fallas –a ser ajustadas entre todos- aparezcan personajes que en los próximos días se convertirán en los salvadores a las necesidades básicas, “redentores” de todo lo que tuvieron la oportunidad de superar pero la ambición les rompió el saco, incluso utilizando segundas oportunidades en la tierrita.

Entrelazando con las líneas anteriores llegan fuertes murmullos de que se pudieran dar ajustes con decisiones que podrían cambiar de raíz nuestros entornos y es que volver a repetir un libreto, en lo político, social, económicos y sectarismo nos puede estar haciendo daño a todos y beneficiando a un puñado que encontró que con el poder se hacen milagros, maravillas y hasta fungir de héroes, a costa de erarios, sobre trípodes humanos para alcanzar las estrellas para no más de 12 en sus cenas.

Una mala adaptación o interpretación amañada que se volvió rutinaria en nuestras manidas, silenciosas y hasta preocupantes administraciones públicas que se obnubilan en las campañas, se estrellan con la realidad en el ejercicio de los resultados electorales y dejan estelas de insatisfacción por obras o inversiones o con cálculos -que se advirtieron- se inauguran con rimbombantes y agudas frases publicitarias que desvanecen unas trayectorias o encaminan a “jefes” a más altos designios, pero que como algunas cosas pueden relumbrar pero en su interior llevan codicia personal.

Con el adelanto de las campañas políticas expresar preocupación porque con los dedos de una mano se pueden llegar a contar sectores beneficiados, muy diferente a grupitos o amigos, políticas claras para todos, mediante reformas o ajustes, y llegar a concluir que no hemos sido superiores a retos.

Planes de desarrollo vuelven a “dormir el sueño de los justos”, por falta de veedurías, de controles, de medios acuciosos y de políticos serios, responsable y con verdades en sus entrañas. La verdad es que no ha cambiado nada de nada en los centros de poder, en los entornos aduladores y en las cacareadas renovaciones. Y no hay a la vista un “chapulín colorado” que nos salve… Atentos y YA.