En la primera línea de batalla contra el COVID, el personal de las ambulancias ha puesto el pecho

Un enfermero de la Cruz Roja Colombiana Unidad Municipal de Sogamoso cuenta cómo ha sido la labor de trasladar a pacientes afectados por el coronavirus. Aunque estos soldados de la salud han ayudado a salvar vidas, varias veces fueron víctimas de agresiones por la misma comunidad.

En la primera línea de batalla contra el COVID, el personal de las ambulancias ha puesto el pecho 1
La Cruz Roja Colombiana en Sogamoso dispuso una ambulancia únicamente para pacientes con problemas respiratorios. La última en la fila. Foto: archivo particular

Si a alguien le cambió la vida el COVID-19 ha sido al personal de las ambulancias, que ha tenido que lidiar con el coronavirus cara a cara, en medio de la incertidumbre de combatir contra un enemigo invisible, que todavía la ciencia no ha terminado de conocer del todo, pero que es sumamente letal si no se toman todas las precauciones necesarias.

En ese ambiente de alerta permanente ha tenido que trabajar en el último año Alejandro Rico, un enfermero de la Cruz Roja Colombiana Unidad Municipal de Sogamoso, cuya misión ha sido la de atender de primera mano a pacientes COVID que deben ser trasladados a los centros hospitalarios.

“Las dos primeras pacientes de COVID que hubo en Sogamoso las trasladé yo. Obviamente con todos los elementos de protección personal, pero sí fueron un poco angustiosos esos traslados, porque era la primera vez que trabajábamos con pacientes COVID”, cuenta Alejandro.

Desde que se decretó la emergencia sanitaria en el país por el coronavirus, en la Cruz Roja Colombiana en Sogamoso se dispuso una ambulancia únicamente para pacientes con problemas respiratorios y se adecuó para el traslado de personas afectadas por el COVID-19.

En la primera línea de batalla contra el COVID, el personal de las ambulancias ha puesto el pecho 2
Al menos el 70 por ciento de los pacientes COVID que ha requerido hospitalización en Sogamoso ha sido trasladado en la ambulancia de la Cruz Roja Colombiana. Foto: archivo particular

Inicialmente se idearon una cápsula artesanal para mantener aislado al paciente a la hora de conducirlo en la camilla. Su elaboración estuvo basada en lo que hasta el momento se estaba conociendo en el mundo sobre el manejo de pacientes COVID.

“Nunca habíamos manejado unos casos similares y aunque sentíamos miedo, cuando nos tocaron los primeros casos no podíamos demostrarle ese temor a la gente”, manifiesta el enfermero.

Recuerda, entre risas, que en los centros asistenciales se burlaban del vestuario que utilizaba el personal de la ambulancia de la Cruz Roja y de que algunos los tachaban de exagerados por lo protegidos que iban.

“Nosotros acá en Sogamoso fuimos pioneros en el traslado de pacientes COVID. Fuimos los que iniciamos con los trajes de protección, que más tarde empezaron a utilizar en las clínicas y en el Hospital”, afirma.

Cumplir con todos los protocolos de bioseguridad les aumentó el trabajo, porque, además de vestirse con todos los elementos de protección personal, después de cada traslado deben desinfectar completamente la ambulancia, los elementos que utilizan y ellos mismos pasar por la ducha para poder volver a sus labores. En ese proceso se gastan una hora y media.

En la primera línea de batalla contra el COVID, el personal de las ambulancias ha puesto el pecho 3
En total son tres tripulaciones que atienden la ambulancia destinada para los casos COVID y este es el vestuario que utilizan. Foto: archivo particular

Al menos el 70 por ciento de los pacientes COVID que ha requerido hospitalización en Sogamoso ha sido trasladado en la ambulancia de la Cruz Roja Colombiana.

Esa labor, que merece un reconocimiento por lo humanitaria y lo arriesgada, no siempre fue bien vista por todos. En algunos casos, cuando llegaban a valorar a un paciente y a trasladarlo a un centro asistencial, eran maltratados por los habitantes del lugar, quienes se espantaban por la camilla con cápsula que utilizan para la protección de todos.

“Nosotros siempre hemos utilizado los protocolos señalados por el Instituto Nacional de Salud, pero por el tema del miedo la gente era supergrosera con nosotros”, dice.

Además, por el pánico que generó la pandemia, el personal de la Cruz Roja también fue discriminado por algunas personas, porque temían que fuera transportador del virus.

“Los primeros días, cuando íbamos a comprar el pan nos trataban terriblemente. Fuimos víctimas de maltrato y hasta amenazados, pero ya ahorita, gracias a Dios, ha mejorado un poco ese tema por parte de la comunidad y ya somos más aceptados”, relata el enfermero.

Para atender una solicitud de ambulancia, se realiza un protocolo con unas preguntas, en las que se indaga si en esa vivienda ha habido alguna persona con COVID, si tiene alguna sintomatología respiratoria, si ha tenido fiebre o si ha perdido el olfato.

El médico Fernando Tenza, de la Secretaría de Salud de Sogamoso, valora al paciente por medio de una videoconsulta para determinar si se hace necesario trasladarlo a un centro hospitalario.

Entre tanto, el personal de la ambulancia se pone su vestuario y elementos de protección, en lo que se les va cerca de media hora.

“Al comienzo en mi familia había mucho temor por lo que me pudiera pasar, pero ya han entendido que ese es mi trabajo y saben que nosotros estamos usando todos los protocolos de bioseguridad”, indica Alejandro Rico.

Pese a las precauciones, dos integrantes de este equipo de la Cruz Roja han salido positivos para COVID, por fortuna sin mayores consecuencias.

En total son tres tripulaciones que atienden la ambulancia destinada para los casos COVID, cada una compuesta por dos personas: el conductor y el enfermero. Es decir, son seis personas que cumplen esas funciones.

Los encargados de esta labor son los auxiliares de enfermería Ronald Balaguera, Nixon Ferney Calvo, Fabián Fuquen y Alejandro Rico, al igual que los conductores Jorge Guzmán y Miguel González.

Alejandro Rico tiene 29 años y es casado. A nombre de sus compañeros le pide a la ciudadanía que se siga cuidando mucho, que esto no ha terminado, y que el hecho de que ya nos estén vacunando, no quiere decir que el COVID haya pasado.