El tapabocas, el ‘personaje’ del mundo en la pandemia

Mientras el COVID-19 ha cobrado más de dos millones 715.000 vidas en el último año, el tapabocas ha salvado miles de millones en todo el planeta.

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Tapabocas con traductor a 8 idiomas, cuyo costo es de 143.000 pesos colombianos. Foto: archivo particular

¿Quién iba a pensar que un pequeño adminículo se convertiría en el salvador de la humanidad, en un mundo en el que sobresalen grandes inventos de última tecnología?

Pues así es: el, si vale el atrevimiento decirlo, humilde tapabocas se ha convertido en todo un ‘personaje’ por su efectividad para protegernos contra el COVID-19.

Si bien es cierto de lo que más se ha hablado en el mundo en el último año es del coronavirus, que ya ha cobrado más de dos millones 715.000 vidas, sin mayor publicidad el tapabocas ha salvado miles de millones en toda la Tierra.

Sin embargo, en el campo en el que sí ha cobrado un protagonismo inusitado es en el de la moda, donde el tapabocas pasó a convertirse en un complemento indispensable de nuestro vestuario.

El tapabocas o mascarilla lo hemos relacionado con los avances en la práctica de la medicina hace más de un siglo, pero su aparición se remonta a cientos de años antes de Cristo.

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Tapabocas de la firma israelí Yvel. En su elaboración se utilizaron 250 gramos de oro puro de 18 quilates y tiene más de 3.000 diamantes. Foto: archivo particular

Fueron los chinos los primeros en utilizar este elemento de protección, durante la dinastía Zhou Occidental, como se le conoce a la primera mitad de la dinastía Zhou de la antigua China, de 1047 a 771 a. C.

En el siglo XVII, cuando Europa seguía sufriendo los efectos de la peste, el médico Charles de Lorme ideó un vestuario para protegerse del contagio de la enfermedad.

Del atuendo hacía parte una especie de sombrero, que incluía anteojos y una máscara con una nariz de 15 centímetros en forma de pico, llena de perfume y hierbas colocadas en la punta del pico, que tenía dos agujeros para respirar.

Hacia 1890, el cirujano polaco Johannes Von Mikulicz Radecki implementó una mascarilla quirúrgica elaborada con gasas para reducir la infección por gotas a la hora de practicar las cirugías.

A raíz de la pandemia por el COVID-19, el uso del tapabocas se volvió obligatorio y su producción en el mundo se multiplicó.

Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, a octubre del año pasado cerca de 150 empresarios del país habían aprovechado las nuevas tendencias de consumo en el mundo y suplieron parte de la demanda de tapabocas.

“Entre enero y julio del 2020, esos empresarios lograron exportar a 19 países 29,4 millones de dólares en tapabocas, que un año atrás no hacían parte de la canasta exportadora del país, pues en el mismo periodo del año anterior esas ventas tan solo sumaban 71.357 dólares”, dijeron en el Ministerio.

Tipos de mascarillas

De acuerdo con el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, existen dos tipos de tapabocas según su uso: tapabocas de uso general no hospitalario y tapabocas de uso hospitalario.

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El tapabocas es el ‘personaje’ más importante de la pandemia por el COVID-19. Foto: archivo particular

Entre los primeros hay desechables y reutilizables. Se trata de un dispositivo que cubre la boca y la nariz, proporcionando una barrera para minimizar la expulsión de gotas de saliva a salpicaduras del usuario al exterior, al hablar, toser o estornudar. No se considera un dispositivo médico, por lo que no requiere registro sanitario.

Los tapabocas convencionales tienen distintos diseños, entre ellos, los que se pliegan sobre la boca o nariz y los preformados, que no lo hacen.

Los tapabocas que no vienen preformados se humedecen más fácilmente y entran en contacto con mayor facilidad con la mucosa de la persona.

En caso de que el tapabocas tenga caras interna y externa, se debe colocar la cara hipo alergénica en contacto con la piel del rostro, así mismo se deben tener en cuenta las indicaciones del fabricante.

El tapabocas se puede usar durante un día de manera continua, siempre y cuando no esté roto, sucio o húmedo, en cualquiera de esas condiciones debe retirarse y eliminarse. Los tapabocas no se deben dejar sin protección encima de cualquier superficie, como mesas o repisas, por el riesgo de contaminarse.

Entre los tapabocas de uso hospitalario se encuentran la mascarilla quirúrgica y la máscara de alta eficiencia (FFP2) o N95.

Mascarilla quirúrgica: elemento de protección personal para la vía respiratoria que ayuda a
bloquear las gotitas más grandes de partículas, derrames, aerosoles o salpicaduras, que podrían contener microbios, virus y bacterias, para que no lleguen a la nariz o la boca.

Máscara de alta eficiencia (FFP2) o N95: está diseñada específicamente para proporcionar protección respiratoria al crear un sello hermético contra la piel y no permitir que pasen partículas mayores a 5 micras que se encuentran en el aire, entre ellas patógenos como virus y bacterias. La designación N95 indica que el respirador filtra al menos el 95% de las partículas que se encuentran en el aire. Se denominan ―N‖ si no son resistentes al aceite, ―R‖ si son algo resistentes al aceite y ―P‖ si son fuertemente resistentes al aceite.

Los tapabocas en la moda

Como el tapabocas se convirtió, por culpa de la pandemia, en un nuevo accesorio de nuestro vestuario, desde costureros hasta grandes diseñadores de moda del mundo han ideado la forma para que este elemento haga juego con las prendas de ropa.

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Tapabocas con pañoleta, una de las formas en que los diseñadores incorporaron este accesorio a la moda. Foto: archivo particular

Los hay de diferentes diseños, como aquellos que vienen con pañoleta o pañuelo de cuello incluido, estampados o deportivos. En cuanto a precios, se encuentran para todos los bolsillos y tarjetas.

Off-White, una marca de lujo italiana fundada en Milán en el 2012, ha estado elaborando mascarillas cuyo precio alcanza los 100 dólares, más de 350.000 pesos colombianos.

Otras marcas famosas de la moda mundial, como Gucci, Fendi y Louis Vuitton, para solo citar algunas, han confeccionado sus propios tapabocas con toques exclusivos de glamour y un costo que oscila entre los 250 y los 1.000 dólares.

Si le escandalizan esos precios, téngase de la silla porque no son los más costosos. La mascarilla, cubrebocas o tapabocas de mayor valor comercial es el diseñado por la firma israelí Yvel.

En su elaboración se utilizaron 250 gramos de oro puro de 18 quilates y tiene más de 3.000 diamantes. Su costo es de 1,5 millones de dólares.

A comienzos del 2020 a nadie se le pasaba por la cabeza, y menos por la nariz y la boca, que el tapabocas iba a terminar convirtiéndose en otra prenda de vestir, pero somos testigos presenciales de esa novedad.