El boyacense que posicionó la moringa en las cárceles

¿Quién iba a imaginar que un acto de buen corazón lo llevaría a ‘la fama’?

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La empresa del boyacense Edwin Yesid Carreño ha donado moringa a 1.010 cárceles del país a la fecha. Foto: archivo particular

Hace 11 años tenía una pequeña empresa con dos empleados; hoy ya son ocho vinculados directamente y decenas indirectos, sin contar con el personal de ventas.

Desde hace más de 11 años un boyacense, oriundo de La Uvita, cultiva, procesa y vende moringa: se trata de Edwin Yesid Carreño, quien arrancó su vida laboral como farmaceuta en Sogamoso, pero las actividades lo fueron llevando hasta radicarlo en Acacías (Meta), donde empezó a cultivar moringa, un producto que era extraño hasta hace 12 meses.

En ese momento el mercado era bastante difícil, precisamente por que la moringa no era conocida. Se hacían pequeñas ventas como producto alimenticio, pero se desconocía por completo el alcance y beneficio que podría llegar a tener para el tratamiento de enfermedades respiratorias.

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Edwin Yesid Carreño, natural de La Uvita, volvió famosa la moringa en esta época de pandemia por el coronavirus. Foto: archivo particular

Para marzo del 2020 venían de una crisis fuerte, debido al cierre de vías que comunicaban los llanos orientales con el centro del país. Es decir, ellos se estaban apenas recuperando cuando se anunció el confinamiento total de Colombia a causa de un virus desconocido, pero mortal.

El 16 de abril del 2020 el dragoneante Bacilio Pérez, desde la cárcel de Villavicencio grabó un video y lo puso a circular en las redes sociales, solicitando que se les apoyara con plantas medicinales, panela, limón, cualquier producto con el cual pudieran hacerse bebidas calientes para los internos del penal que pasaban por un brote de COVID-19.

 

Dos días después Carreño canceló las ventas que se habían hecho y decidió donar toda la producción a la cárcel; pocos días después hizo lo propio con la cárcel de Leticia, que también pasaba por un mal momento por cuenta del coronavirus, y así fueron haciéndose las donaciones hasta llegar a 1.010 cárceles a la fecha.

En abril del año pasado empezaron a darles bebidas calientes a los internos de los penales con plantas como limonaria, yerbabuena y negrita, a las que le agregaban panela y limón, pero el toque final era la moringa, utilizada en ese momento como un adicional más para las agüitas aromáticas.

“A los 20 días empezaron a ver resultados sorprendentes. Según las cifras, en Villavicencio todos los reclusos estaban contagiados por COVID-19, pero se les veía muy bien, y por eso las otras cárceles también comenzaron a pedir los mismos productos”, recuerda el empresario boyacense.

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Con moringa han podido ayudar a controlar los efectos del COVID-19 en el personal privado de la libertad. Foto: archivo particular

Para julio ya se había apoyado a 40 centros de reclusión desde la empresa de Edwin Yesid, y en los primeros días de agosto el Ministerio de Salud declaró a la cárcel de Villavicencio como libre de COVID-19. “Se regó el cuento y empezó el auge en todo el país de la moringa. Nosotros nos alcanzamos a quedar sin producto en varias ocasiones, pero siempre priorizamos las donaciones antes que las ventas”, manifiesta.

Es en Acacias donde cultivan, procesan y venden. La planta ya está avalada por el Invima, lo que ha facilitado la comercialización del producto, que es tolerable, nutritivo y en muy pocas ocasiones se ha eliminado de la dieta de los humanos por complicaciones de salud.

Hace 11 años en la pequeña empresa eran dos empleados, hoy ya son ocho vinculados directamente y decenas indirectos, sin contar con el personal de ventas.

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La empresa de Edwin Yesid Carreño hoy cuenta con ocho empleados directos y decenas de indirectos, sin contar con el personal de ventas. Foto: archivo particular

“La moringa es un alimento que, científicamente nadie lo relaciona con el COVID, pero se sabe que reconforta el organismo, es antinflamatorio y ayuda a subir las defensas; también se conoce que es muy bueno para tratar las enfermedades respiratorias”, dice el boyacense.

En los próximos días saldrá a la luz un documental llamado ‘Héroes vestidos de azul’, en el cual se hace referencia a cómo vivieron las cárceles este año de pandemia. Por supuesto, la empresa de Edwin Yesid Carreño también saldrá a la luz, una producción que podrá servir para posicionar la moringa internacionalmente.

“Yo soy uno de los pequeños productores de moringa de Colombia y espero que, con el documental, no solo yo, sino cientos de campesinos podamos empezar a exportar y mejorar la economía del campo colombiano”, finaliza.