El lago de Tota tuvo su propio pez. Conozca aquí su historia

Era una especie endémica de distribución restringida a este cuerpo de agua, la cual actualmente se considera extinta. Los habitantes ribereños utilizaban su grasa para elaborar velas con las que se alumbraban en las noches o iluminaban imágenes religiosas.

El lago de Tota tuvo su propio pez. Conozca aquí su historia 1
Pez graso como el que se extinguió de las aguas del lago de Tota. La Universidad Nacional de Colombia custodia uno de los tres únicos ejemplares de pez graso en el mundo. Foto: Unimedios

Según el ‘Libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia’, en el país ya se extinguió una especie: el pez graso del lago de Tota (Rizosomichthys totae), que desde 1958 no ha vuelto a ser colectado.

Se presume que desapareció por la introducción de una especie extranjera en los años 50: el capitán de la sabana (Eremophilus mutisii).

Una investigación de Mariana Alejandra Moscoso Rodríguez y Javier Alejandro Maldonado Ocampo refiere que el pez graso fue descrito en febrero de 1942 por don Cecil Miles, miembro fundador de la Asociación Nacional de Piscicultura y Pesca de Colombia, pionero en la introducción de trucha arcoíris al país y uno de los encargados de iniciar labores piscícolas en la estación de Las Cintas, ubicada en la vereda Las Cintas de Sogamoso.

Aunque muchos han culpado a la trucha como la responsable de la extinción del pez graso, el ictiólogo colombiano José Iván Mojica, editor del ‘Libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia’, descartó a la trucha como la primera sospechosa de la desaparición de esa especie, ya que habitan en lugares diferentes del lago de Tota.

En el texto ‘Estado actual de la fauna silvestre en el lago de Tota’, incluido en el documento del Plan de Ordenación y Manejo de la cuenca del lago, se indica que el componente íctico original en Tota y su cuenca de drenaje ha sido totalmente modificado y en la actualidad se encuentra representado por seis especies foráneas, de las siete totales reportadas.

“Las especies foráneas son la trucha, la cual fue introducida durante los años 40, siendo en la actualidad la única especie que se aprovecha de manera comercial en la zona; el capitán y la guapucha, especies endémicas para la sabana de Bogotá, que fueron introducidas al lago como alimento para la trucha en los años 50, estableciéndose de manera satisfactoria, siendo consumidas ocasionalmente por pescadores y sus familias, y la carpa la cual fue introducida para el control del exceso de elodea en el lago”, señala el documento.

Agrega que la séptima especie es el pez graso de Tota, único pez propio del lago y a su vez una especie endémica de distribución restringida a este cuerpo de agua, la cual actualmente se considera extinta, y que según la literatura especializada vivía en las profundidades del lago.

“La descripción se basa en supuestos que nunca se lograron comprobar, como la ubicación específica de su hábitat, el cual se sospecha que eran las profundidades del lago, lo que posiblemente lo ubica en el área de lago chico y grande, sectores cuya profundidad oscila entre los 40 y 61 metros. Sobre sus anillos, (la característica que lo hace excepcional en su familia pues es el único bagre de agua dulce con una envoltura grasosa de esta clase), se cree que la función que cumplían estaba ligada para soportar cambios de temperatura y/o para el almacenamiento de fuentes de energía”, escribieron Mariana Alejandra Moscoso Rodríguez y Javier Alejandro Maldonado Ocampo.

En Aquitania cuentan que la grasa de este pez era utilizada para elaborar velas con las que alumbraban las viviendas o a los santos en los altares de las casas.