¡Que viva el desmadre! – #Editorial7días

No se sabe qué es más ofensivo, si la realización de un concierto de gran magnitud en medio de la pandemia y de las restricciones que supuestamente hay, esas que sí se hacen cumplir al comercio formal, o que las autoridades en Duitama salgan a decir que esto se hizo a sus espaldas, desde la clandestinidad, de una manera soterrada, que los engañaron, que los distrajeron, que los confundieron y que solo se enteraron hasta el domingo, y eso por unas fotos y videos que algunos de los asistentes al llamado ‘El Gran Ranchenato del año’ difundieron por sus redes sociales.

Si eso les lograron hacer a las autoridades en sus narices con un evento para 500 personas en la Central Mayorista de Abastos (antigua Sofasa), un inmueble en el que el propio Municipio tiene participación y hasta con dos puestos en la junta directiva, incluido el de la presidenta, que es la Alcaldesa; donde hubo sonido y producción profesional, pista para los caballos, venta de licor, congestión vehicular a la entrada y salida del sitio, publicidad en redes sociales, en fin, ¿qué se puede esperar de delincuentes que sí actúan de manera clandestina?

No pueden ahora las autoridades salir a lavarse las manos, con la excusa de que a todos los burlaron, que ese era un evento muy difícil de identificar, que era muy difícil ingresar porque se adelantaba en una propiedad privada, que los distrajeron diciéndoles que se iba a realizar en una finca entre el Pantano de Vargas y la llamada Perla del departamento. ¿Qué dice la Procuraduría al respecto?

Muy mal parado deja este episodio al gobierno de Constanza Ramírez, justo cuando diferentes gremios en la ciudad, como Asobares, los propietarios de restaurantes y ostros establecimientos comerciales, le claman que les permita reabrir así sea con restricciones; pero, también, cuando los artistas se quejan de que no los dejan presentarse ni en la sala de la casa, porque les cae todo el peso de la ley. No basta con anunciar en tono vehemente una demanda en la Fiscalía contra responsables. La Mandataria debe dar urgentemente un golpe de autoridad, y sin contemplaciones enviar un mensaje de que no se puede burlar la ley, porque de lo contrario la anarquía está a la vuelta de la esquina.

Eso sí, el artista principal fue el perfecto, precisamente con una canción que hace homenaje a lo ocurrido ‘¡Qué viva el desmadre!’. Aunque sea por respeto con la comunidad, señora alcaldesa, lo mínimo sería precipitar el cambio del comandante de la Policía y la salida del gerente de Centro Abastos, al igual que de la Secretaria de Gobierno. Anunciar una demanda no basta ¿En dónde queda la responsabilidad de funcionarios en semejante escándalo?

Es que estamos hablando de un evento sin policía, sin un plan de manejo de emergencia legal, sin bomberos, sin defensa civil, sin ambulancias, sin organismos de reacción pendientes… Señoras y señores, la sacaron barata, fácilmente pudo terminar en una tragedia.

Esto no tiene ninguna justificación, señora alcaldesa, si es cierto que no tenía ni idea de lo que allí ocurría; y señor comandante de la Policía en Boyacá, ustedes deben aplicar los correctivos, porque este es un escándalo nacional y si no se toman medidas, más allá de quedarse en una simple denuncia, esto se le va a salir de madres, ahí sí literalmente ¡qué viva el desmadre!